Rosario Marín apoya la salida de Afganistán y se opone a la destitución de Newsom

María Luisa Arredondo

Rosario Marín se caracteriza por sus posturas independientes. A diferencia de muchos republicanos que han aprovechado el caos generado en Afganistán tras la salida de las tropas estadounidenses para atacar al presidente Joe Biden, la extesorera de Estados Unidos manifiesta que fue la decisión correcta.

“Desde [George W.]Bush, todos los presidentes habían querido salirse de Afganistán. Nunca pensaron que nos íbamos a quedar ahí para siempre, especialmente después que se cumplió con el objetivo de eliminar a Osama Bin Laden y reducir a Al Qaeda. Lo que pasa es que, una vez que entras a otro país es difícil salir, por eso [Barack] Obama, y luego [Donald] Trump no se atrevieron a hacerlo porque sabían que iba a darse una desestabilización. Y no importa cuándo salgas, siempre se va a crear una situación de caos. Estoy segura de que lo que vemos ahora, con miles tratando de abandonar el país de manera desesperada, se hubiera dado hace 10 años o se daría dentro de 3 ó 5 años”, afirma contundente.

Marín admite, sin embargo, que lo que no esperaba la administración Biden era que los talibanes fueran a tomar Kabul, la capital afgana, de manera tan rápida. “El problema”, abunda, “es que cuando los presidentes anuncian una fecha para la retirada de tropas, todo se apresura. En este caso, lo más triste es que los soldados afganos dejaron de pelear y el mismo presidente dejó el país. Todo el dinero, todo el entrenamiento, todo el equipo que Estados Unidos le dio a los afganos no sirvió porque se rindieron. Entonces, si ellos mismos no fueron capaces de luchar por su país, ¿por qué Estados Unidos tendría que hacerlo? se pregunta.

La entrevista se realiza en una conocida cafetería de Huntington Park, la ciudad en la que Marín ha vivido desde que llegó de México a principios de la década de 1970 y de la que fue concejala y después alcaldesa, antes de convertirse en la tesorera de la nación entre 2001 y 2003, durante el gobierno de George W. Bush.

Ataviada con un elegante vestido azul estampado y maquillada de manera discreta, Marín cuida no solamente su imagen sino sus palabras. “El hecho de haber sido tesorera de Estados Unidos y de ser la primera mexicana en tener ese cargo es una enorme responsabilidad que tendré toda mi vida porque todo lo que diga o haga tiene repercusiones. No quiero crear un mal antecedente y que digan: ‘Uy, mira lo que hizo esa mexicana y fue la tesorera’.  Lo que yo quiero es dejar una buena imagen para dejar la puerta abierta a las futuras generaciones de mujeres inmigrantes que quieran ocupar altos cargos en el país”.

Con la claridad que le ha dado el haber estado en diferentes cargos públicos desde hace casi 30 años, Marín dice que hay decisiones que son dolorosas, pero no difíciles. En el caso de Afganistán, ejemplifica, sin duda es muy doloroso ver la desesperación de la gente por salir, sobre todo de las mujeres, que van a ser las más afectadas porque los talibanes las consideran de segunda clase y no les conceden el derecho ni a la educación ni al trabajo. Sin embargo, agrega, desde el punto de vista político no es una decisión difícil. Y explica: “Para Biden la prioridad deben ser las tropas de Estados Unidos, las familias que han perdido a muchos de sus hijos por defender a un país cuya causa está perdida. En ese sentido, la decisión es dolorosa, pero no difícil. Si Biden hubiera decidido postergar la salida de las tropas también iba a ser muy criticado y al final iba a pasar lo mismo”.

Otra situación que es claramente dolorosa, pero no difícil es la de la frontera sur, donde a diario llegan miles de familias con niños para tratar de ingresar a Estados Unidos. “Tú sabes el costo humano, escuchas la plegaria de la gente que quiere inmigrar y te preguntas qué infierno han de vivir estas familias que prefieren cruzan por otro infierno y a lo mejor se quedan en el camino, es desgarrador”, dice con la voz quebrada.

“Pero creo que el enfoque tiene que ser cómo hacemos para que los países que expulsan a los migrantes tengan mejores condiciones en sus países. Es terrible porque la necesidad está ahorita y tratar de implementar programas de ayuda económica, de trabajos, de educación y participación cívica lleva tiempo. Además, está el problema de que los gobiernos de muchos de esos países han sido corruptos y la ayuda que se les ha dado no la han utilizado de forma debida. Es muy lamentable, pero Estados Unidos no puede darles ayuda de manera eterna ni infinita, los gobiernos de cada país tienen que tomar la responsabilidad. Me parece muy injusto que se critique a Biden por negar la entrada a mucha gente y al mismo tiempo no se critique a los gobernantes de los países que envían a esa misma gente”.

Aunque Marín es republicana porque se identifica con los principios de este partido, como el estar a favor de la vida y ser fiscalmente conservadora, apoya causas como la reforma migratoria. Critica, además, a todos aquellos miembros de su partido que se han dejado arrastrar por la corriente antiinmigrante y xenófoba que promovió el expresidente Donald Trump, al que ella se opuso fuertemente, y que ahora buscan recuperar el poder mediante tácticas antidemocráticas como la supresión del voto y los esfuerzos para destituir al gobernador de California, Gavin Newsom.

“Esta situación para tratar de remover a Newsom no es de democracia, es política. Lamentablemente es la única forma en la que un republicano hoy en día se puede elegir en California porque si lo hicieran mediante una votación normal no lo lograrían. Lo malo es que no he escuchado que Newsom exponga el argumento de que no tiene caso que lo destituyan si el año que entra son las elecciones y la gente puede votar por quien quiera. Sacarlo ahora del poder no beneficia a nadie. Lo único que se va a crear es un caos político y se va a derrochar mucho dinero. Ningún republicano puede argumentar que es fiscalmente responsable tirar 270 millones de dólares para tratar de destituir a Newsom y lo más grave es que quienes aspiran a sustituirlo dentro del Partido Republicano no están capacitados. La única excepción es  Kevin Faulconer, quien fue alcalde de San Diego, porque hizo un buen trabajo en esa ciudad”.

Sobre la forma en que hasta ahora ha gobernado Biden, a quien apoyó para impedir que se reeligiera Trump, dice que no se puede esperar que resuelva todos los problemas, sobre todo porque recibió un país en crisis, en medio de una pandemia. “A Biden le tocó una canasta con manzanas podridas, aunque él sabía a lo que le entraba, no puede tener todas las respuestas. Por lo pronto, me da gusto que se haya avanzado con la ley de infraestructura y ojalá se logre que millones de indocumentados se puedan legalizar”.

En cuanto al futuro del Partido Republicano, está consciente de que la división que hay entre los que aún siguen a Trump y los que defienden los principios tradicionales no se va a resolver de la noche a la mañana. “Va a tomar un rato que el partido vuelva a sus fundamentos, vamos a tener que hacer una evaluación, cambiar el rumbo. Por fortuna hay muchos republicanos honorables que están en ese esfuerzo como Mitt Romney, Liz Cheney, Lisa Murkowski”, concluye.

 

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