‘Los hispanos somos gente que inspira’

José Angel Sandoval, en su taller de carpintería ubicado en la ciudad de Las Vegas, Nevada.
José Angel Sandoval, en su taller de carpintería ubicado en la ciudad de Las Vegas, Nevada.

 

Alexander Zapata*/I

“Eran las 3 o las 4 de la madrugada. Sólo sé que aún no amanecía en Kuwait. Todo estaba listo para comenzar y aunque sabíamos que ese momento llegaría, algo daba vueltas en mi cabeza. Hacía calor, pero no sudaba. El clima era seco como en casa, y es que para ese entonces ya vivía en Las Vegas hace algún tiempo; sin embargo en ese preciso momento no me sentía del todo cómodo. Éramos cientos los que estábamos ahí en la frontera, con Irak en el horizonte, preparados para ingresar a un territorio hostil y desconocido, para iniciar la guerra en la que participaría por los próximos 8 meses. Fue la primera vez desde que estaba en el cuerpo de marines que pensé en que podía morir, que quizás no volvería a ver a mi familia, que no regresaría a casa”.

 

Las Vegas, NV.– José Ángel Sandoval revive el momento como si se hubiese quedado estacionado para siempre en su memoria. Él fue uno de los más de 24 mil hispanos que lucharon en la guerra de Irak, el conflicto bélico que comenzó en 2003 y se extendería hasta mediados del 2010, y que causaría la muerte a más de 4 mil soldados norteamericanos, de los cuales al menos 500 eran de origen hispano.

Hoy José Ángel maneja una empresa que emplea a decenas de trabajadores. Sin embargo, sus comienzos y su vida no fueron siempre tan prósperos y alentadores. Nacido de padres inmigrantes y de una familia dividida, Sandoval tuvo una infancia llena de retos y carencias que en lugar de reprochar valora por lo aleccionadores que fueron.

José Ángel nos abrió las puertas de su vida, de su hogar y su negocio para transportarnos en un viaje de ida y vuelta por su pasado, para así poder llevarles esta serie de tres entregas que hemos preparado y que hemos titulado “Hispanos que inspiran”, en la que decidimos contar la historia de latinos que han vencido diversas barreras para convertirse en ejemplo de superación para otros.

Me cuenta que no fue fácil llegar hasta donde ha llegado. ¿Por qué lo menciona?

José Angel Sandoval
José Angel Sandoval

Soy hijo de padres mexicanos, que llegaron a Estados Unidos en la década de los 70 como todos los que vienen acá, buscando una vida mejor. Mi padre arribó desde Ciudad Guzmán, Jalisco, y mi madre desde Tepic, Nayarit. Se conocieron acá en Estados Unidos y de esa unión nací yo. Viví gran parte de mi infancia y adolescencia en San Fernando, California, antes de venir a Las Vegas. Mis padres se separaron, pero ambos aún viven en Las Vegas. Mi padre trabajó por 20 años como cocinero del bufet en el hotel y casino MGM, mientras que mi madre aún trabaja preparando los cuartos en el Mandalay Bay, labor que comenzó desde 1998. Tuvimos una infancia llena de muchas carencias y dificultades.  En total somos cuatro hermanos, aunque sólo dos del mismo matrimonio. Sin embargo fui feliz. El no tener mucho dinero no impide alcanzar la felicidad. Incluso a pesar de las dificultades pude terminar mis estudios, eso es algo maravilloso de este país.

¿Es tu manera de describir el Sueño Americano?

Sí, creo que sí. Estoy seguro que en ningún otro país en el mundo puedes lograr tanto viniendo de la nada, comenzando desde cero. Como mencioné, no provengo de una familia adinerada y sin embargo pude salir adelante, comenzar un pequeño negocio que hoy es bastante próspero. Es algo que esta nación te permite lograr.

¿Entonces ingresar a la reserva más que una obligación para ti era un deber?

Sí. Absolutamente. Recuerdo mis ocho años en la Marina como una etapa que fortaleció mi vida y me permitió tener más oportunidades. Pero más allá de eso, sentí que era mi manera de devolverle a mi nación todo lo que me había dado. Quería retarme a mí mismo. Comencé en 1999 y estuve ocho años en la reserva. En ese período fui activado y me enviaron a Irak, a la guerra.

Sandoval era parte de la Cuarta Fuerza de Apoyo del Sexto Batallón de Transporte Motorizado, en Irak.
Sandoval era parte de la Cuarta Fuerza de Apoyo del Sexto Batallón de Transporte Motorizado, en Irak.

Estar en una guerra tiene que ser una experiencia complicada, difícil de procesar.

Sí, aunque creo que la guerra como tal no me molestaba tanto. Pero estar lejos de casa, de lo que siempre has vivido, es bastante duro. Durante la guerra era sargento, pertenecí a la Cuarta Fuerza de Apoyo del Sexto Batallón de Transporte Motorizado, manejando un camión que transportaba diferentes suministros. Ese día, cuando estábamos a punto de comenzar la invasión al territorio de Irak, mi vida cambió para siempre. Dejé de ser un joven y me convertí en hombre.

Pero había miedo en ese momento, ¿cierto?

Te preguntas si volverás a ver a tus seres queridos, si podrás volver a tu país. Creo que ese día sentado en el camión supe que debía cumplir mi deber patriótico con mi país. Ese fue mi impulso final y lo que me mantuvo fuerte durante ocho meses.

Ocho meses en combate. ¿Cómo vuelves a Estados Unidos y recuperas tu vida?

No fue sencillo. Al regresar continué en la reserva participando un fin de semana por mes. Volver a la vida en casa fue duro, me costaba socializar e incluso terminó afectando mi primer matrimonio. No es una excusa, pero me encerraba en mi habitación y evitaba el contacto con otras personas. Sólo el tiempo me permitió recuperarme. Pero muchos de mis amigos quedaron muy mal, uno de ellos está en la cárcel por haber asesinado a su esposa, mientras que otro murió de una sobredosis de droga. Ellos fueron mis compañeros en el campo de batalla, ellos arriesgaron su vida por esta nación, y es muy duro ver que terminen así. Muchos otros aún tratan de superar momentos difíciles y cosas que tuvimos que vivir.

¿Y cómo saliste adelante y volviste a la rutina normal?

Cuando terminó mi servicio activo en Irak tenía 24 mil dólares ahorrados. Era joven, muchos decidieron comprar ropa o carros, pero yo preferí abrir un negocio con el que era mi suegro en ese entonces. Así nació esto que ves hoy (haciendo referencia a su negocio, un taller de carpintería ubicado al este de la ciudad de Las Vegas). Era un local pequeño con dos empleados, que éramos mi antiguo suegro y yo. Yo lijaba y hacía de todo básicamente. Mucho hemos crecido desde entonces. Doce años de trabajo duro, se dice fácil pero como nos ha costado. Hoy somos una contratista que puede construir una casa completa si el cliente así lo quiere, y damos empleo a 30 personas. Pero no sólo eso, también pude estudiar, logré obtener un grado asociado en artes en el Colegio del Sur de Nevada y luego mi licenciatura en administración de negocios en la Universidad Estatal de Colorado. Y ahí no termina todo, pues ahora estoy terminando mi maestría en administración de negocios también con la Universidad Estatal de Colorado.

Como muchos estadounidenses de origen hispano, Sandoval tiene ahora su propio negocio en Las Vegas.
Como muchos estadounidenses de origen hispano, Sandoval tiene ahora su propio negocio en Las Vegas.

Naciste en Estados Unidos. Sin embargo, ¿te sientes hispano?

Soy americano, amo a mi país profundamente, pero estoy orgulloso de mi origen hispano, de mi herencia. Estados Unidos es mi patria, aquí nací, pero no reniego de eso que mis padres me dieron, que es ese amor por ser latino. Y eso es algo que trato de inculcar a mis tres hijos. Ser hispano es ser luchador, trabajador, tener que poner el doble de empeño para tener las mismas oportunidades.

¿Entonces no crees que México y otros países envían lo peor?

Creo que quien diga eso está mal, muy mal. Como te dije, mis padres llegaron desde México. Yo honestamente he hecho más por este país que lo que él (Donald Trump) ha hecho. Yo trabajo duro, empleo a varias personas y no dejo de luchar por este país. Creo que todos tenemos el derecho de ser felices y de intentar buscar nuestro propio Sueño Americano. Estados Unidos fue creado por inmigrantes. Es algo que no podemos negar u ocultar. No sé qué pueda pasar, es duro imaginar el futuro con el racismo que estamos viendo ahora. Cuando estaba en la Marina, había blancos, afroamericanos, hispanos, asiáticos, y todos éramos uno solo. No había diferencia de color o raza y todos nos cuidábamos como hermanos, protegíamos nuestras vidas por igual. Creo que eso es un claro ejemplo de lo que debemos perseguir como nación, de lo que tenemos que ser. No puede ser diferente.

¿Cuál crees que es el mayor reto para nuestra comunidad?

Debemos romper esas diferencias entre lo que algunos creen que somos los hispanos y lo que representamos en realidad. Seguir trabajando duro y mostrar cuán productivos estamos siendo y cómo aportamos para construir este país grande llamado Estados Unidos. Porque somos grandes y lo seguiremos siendo, aunque algunos traten de decir lo contrario.

*Alexander Zapata es el Director de Comunicaciones de PLAN Action en Las Vegas, Nevada

 

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