Filosofía bantú: más allá del individuo

Carlos Rubén Pérez*

Pocas sociedades han manifestado tanta resiliencia y espíritu colaborativo como la sudafricana. Al finalizar el apartheid, existía un riesgo palpable de una epidemia vengativa e incluso una probable guerra civil. 

Este pueblo dejó en claro que poseer reservas morales y llevarlas a la práctica puede resultar sanador. Los arquitectos de esta reconciliación, Nelson Mandela (1916-2003) y el arzobispo Desmond Tutu (1931-2021), sabían que estaban liderando una sociedad violentamente dividida; por lo tanto, promovieron principios de la filosofía bantú.  

Fuera de África, por lo general, se conoce muy poco o directamente se ignora sobre la filosofía africana; sin embargo, posee una gran riqueza y es sumamente práctica. 

El Dr. Mogobe Ramose es un filósofo africano y uno de los destacados intelectuales que promueve esta escuela del pensamiento; expresa que, más allá de ser una ética, el bantú es una ontología, lo que significa que, como disciplina, trata la realidad y al ser en tanto relaciones entre seres.  

Si bien es cierto que su conocimiento centenario ocurre a través de la transmisión oral, su divulgación sistematizada se debe a la obra de Placide Tempels (1906-1977), autor de Bantu Philosophy en 1945. En este pensamiento se destaca la interdependencia de los seres; su principal máxima declara «Soy porque nosotros somos»; por ello, resulta tan aplicable a la transformación de conflictos interpersonales. Procesos como la mediación o la facilitación pueden ser profundamente beneficiados durante la praxis.   

Pero, ¿qué significa realmente la máxima bantú? Más allá de explicaciones metafísicas, implícitamente hace referencia a la solidaridad como nexo universal que involucra a las personas y a las sociedades, lo que perfectamente concuerda con la máxima occidental de que somos seres sociales por naturaleza, y por lo tanto interdependientes. 

Sus principios humanistas —supervivencia, solidaridad, respeto, compasión y dignidad— permiten que la sociedad o comunidad que adopte estos valores pueda escapar de la violencia y tornarse más tolerante.  

Quizás sus recursos tan eficaces puedan ser implementados en otras latitudes donde la discordia interpersonal y comunitaria hace estragos a la convivencia. Con este deseo me despido de ustedes hasta la próxima semana.

*Carlos Rubén Pérez 

Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero. 

Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya. 

Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos  

Aires. 

Diplomado en felicidad por Edutin Academy. Delaware. USA. 

Docente. Escritor. Comunicador radial. Conferencista internacional. Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +54 9 3777 643927. Mail: carupegoya@live.com.ar 

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