Psicología y filosofía

Carlos Rubén Pérez

La psicología como disciplina científica nace con un hito esencial en el año 1879, la creación del primer laboratorio científico en Leipzig, Alemania. Pero bastante antes, Sócrates, Platón, Aristóteles y la filosofía en general en todos los tiempos se había interesado en el estudio del ánimo. Sin embargo, a mediados del siglo XX se tiende un nexo en común con la ciencia y la filosofía de 23 siglos atrás. El primado de que no son los eventos los que nos afectan, sino la interpretación que hacemos de ellos, tesis hecha por un esclavo romano de la escuela del estoicismo, se constituye en el pilar fundamental de la psicología cognitivo-conductual. A esa conclusión hay que sumar la dicotomía del control, la diferencia de aquello que está bajo nuestro ámbito de decisión y aquello que no, una diferencia entre la realidad interna y la externa.

Durante la mitad de los años 50, Albert Ellis, brillante psicólogo que estaba frustrado por obtener resultados terapéuticos lentos con la metodología tradicional, funda la T.R.E.C. (Terapia Racional Emotiva Conductual). Para ello encontró en la filosofía estoica los fundamentos esenciales que ya hemos visto, adoptándola en un modelo que llamó A, B, C, donde:

A: es el evento que ocurre.

B: son los pensamientos, creencias, juicios sobre el evento ocurrido.

C: son las consecuencias emocionales y conductuales de esos pensamientos.

En B es donde Ellis identifica las creencias irracionales, que son el origen del sufrimiento mental, y manifestó que es el pensamiento absolutista el generador de sufrimiento. La propuesta es transformar esos pensamientos irracionales, por ende, las emociones disfuncionales en funcionales a través de la razón.

También los llamó «los deberías» y los clasificó en tres grupos:

  • Debo hacer las cosas bien, caso contrario, no seré aprobado por la sociedad.
  • Deben tratarme con amabilidad y de manera justa, caso contrario, son malas personas.
  • La vida debe tratarme de forma fácil y cómoda, de lo contrario, es insoportable.

En la actualidad esta corriente psicológica cuenta con contundentes evidencias de más de dos mil estudios y ensayos que garantizan su eficacia en menos tiempo en trastornos como la ansiedad, la depresión y el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Entre las grandes instituciones que la avalan se encuentran la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Americana de Psicología y en Reino Unido se usa como base de la salud mental en el sistema público.

Evidentemente que la filosofía estoica puede brindarnos beneficios importantes al ayudarnos cotidianamente en la toma de decisiones. Imaginemos tan solo la dicotomía de control, lo efectiva que puede ser si la aplicamos con disciplina. Está demostrado científicamente que el estoicismo nos hace más resilientes y nos otorga beneficios emocionales. Además de eso, la praxis de 23 siglos de consolación y confort a aquellos que se acercan a sus prácticas.

No es autoayuda sin sentido, del tipo «piensa que eres millonario y lo serás». Es una disciplina, un entrenamiento mental que nos hace vivir la responsabilidad ética de vivir el presente.

Feliz semana a los prestigiosos lectores de LatinoCalifornia.

 

Carlos Rubén Pérez

Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya.

Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos

Aires.

  • Escritor. Comunicador. Conferencista internacional. Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +54 9 3777 643927. Mail: carupegoya@live.com.ar

 

 

 

 

 

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