El D.F., atrapado por el crimen organizado: Alfredo Corchado

Alfredo Corchado
Alfredo Corchado con su primer libro: “Midnight in Mexico”. Foto: Facebook.

María Luisa Arredondo/Latinocalifornia.com

El gobierno de la ciudad de México insiste en que el crimen organizado no ha llegado a esa metrópoli, pero varios observadores y expertos en el tema consideran que los carteles de la droga no sólo operan ahí desde hace tiempo sino que incluso han empezado ya a disputarse esa enorme plaza, la mayor del país.

Uno de ellos es Alfredo Corchado, corresponsal en México desde hace 19 años del diario Dallas Morning News, para quien el caso de los 13 jóvenes secuestrados el pasado 26 de mayo en el bar Heaven y cuyos cuerpos fueron localizados el 22 de agosto en una fosa clandestina de Tlalmanalco, es una prueba clara de la nueva realidad que vive la capital mexicana.

“Ha habido una campaña muy fuerte para presentar a la ciudad de México como más segura en comparación con otras partes del país, pero en los últimos meses se está viendo mas violencia a las afueras de la ciudad y el caso Heaven ya despertó a los residentes del D. F.”, asegura Corchado, quien es originario de Durango, pero se hizo ciudadano estadounidense hace varios años.

Aunque las autoridades capitalinas declararon que el asesinato de los jóvenes se debió a una venganza entre narcos por la muerte de uno de los miembros de la banda conocida como La Unión, negaron que el crimen hubiese sido obra de los grandes carteles de la droga. “Se trató simplemente de narcomenudistas, no del crimen organizado”, subrayó el procurador capitalino Raúl Ríos.

Corchado, sin embargo, difiere de este diagnóstico.

“Obviamente los carteles operan en la ciudad de México, pero no han hecho lo que en otras partes porque aquí hay más vigilancia. Pero hay grupos afiliados a Los Zetas, a La Familia, y al cartel de Sinaloa. En particular, los que más preocupan son los de Michoacán, especialmente los de la Familia y Los Caballeros Templarios porque están actuando de manera más abierta”,  dice en una entrevista telefónica desde San Diego, adonde acudió a presentar su nuevo libro “Midnight in Mexico: A Reporter’s Journey” donde relata su historia  como corresponsal que ha sido testigo de la brutal violencia que ha atrapado a México y que ha cobrado ya más de 100 mil vidas en los últimos siete años.

MEJOR CORRESPONSAL

Durante el tiempo que ha trabajado en México, Corchado se ha ganado a pulso la fama de ser el mejor corresponsal de Estados Unidos en ese país gracias a que maneja información que nadie más tiene porque consulta fuentes de gran peso en ambos lados de la frontera. El año pasado, por ejemplo, fue él quien dio la primicia de la captura de Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40.

Para Corchado, la noticia fue de especial relevancia porque debido a sus notas sobre el narcotráfico ha sido amenazado de muerte en varias ocasiones, presuntamente por los Zetas, considerados como uno de los grupos de narcotraficantes más sanguinarios de México.

Si bien la captura de este capo produce un poco de alivio, Corchado reconoce que está lejos de resolverse el problema de fondo, pues cada vez que hay un vacío de poder dentro de estos grupos se recrudecen las luchas para reemplazar a los caídos.

Otro factor que contribuye a la inestabilidad es la corrupción de las autoridades mexicanas y la falta de certeza en la política antidrogas que seguirá el gobierno mexicano. El caso de la liberación prematura del narcotraficante Rafael Caro Quintero, acusado de haber asesinado al agente de la DEA, Enrique “Kiki”, Camarena, ha puesto más tensión a la ya de por sí delicada relación entre México y Estados Unidos.

Corchado dice que aunque oficialmente todo sigue igual en los dos países en materia de cooperación contra el narcotráfico, en Estados Unidos hay inquietud. “Lo de Caro Quintero se ve como un retroceso al pasado, al viejo PRI y ahora se especula también que el gobierno mexicano podría dejar en libertad al capo Ernesto Fonseca, acusado también de haber participado en el asesinato de Camarena”.

INICIATIVA MÉRIDA

En opinión del corresponsal, la prueba de fuego sobre el futuro de la relación entre los dos países será la Iniciativa Mérida. “Es ahí donde se va a ver si la relación sigue o cambia. El gobierno de Peña Nieto ha dicho que hay millones de dólares que no se están usando y a lo mejor se devolverán a Estados Unidos. Eso caería muy mal aquí y sería una muestra abierta de que a Peña Nieto le incomoda la intromisión de los agentes de Estados Unidos en territorio mexicano”.

Pese a que algunos esperaban que al finalizar el sexenio de Felipe Calderón disminuiría la violencia causada por el narcotráfico, la situación continúa extremadamente caótica con el gobierno de Peña Nieto. En algunos poblados del país la ausencia de un estado de derecho es tan grande que muchas comunidades han decidido armarse para defenderse del embate de los narcos que roban, violan y matan de manera impune.

Las autoridades han reaccionado mediante descalificativos y acusaciones de que en realidad esos grupos de autodefensa están respaldados por bandas de criminales.

Corchado manifiesta no estar tan seguro de esta acusación. “Aunque el gobierno asegura que están con los carteles, me sorprende que en las redes sociales haya muchos videos donde los miembros de estos grupos dan la cara sin ningún temor. Lo que sí está claro es que la gente ya está frustrada, ya no aguanta y todo esto es muy preocupante porque  así empiezan los levantamientos o grupos de guerrilleros como las FARC de Colombia”.

Corchado, quien nació en el poblado duranguense de San Luis Cordero y desde los cinco años emigró a Estados Unidos porque su madre deseaba escapar de los males endémicos que sufre México como la corrupción, asegura que siempre deseó volver a su país natal del que se fue en contra de su voluntad.

En un principio, Alfredo -un hombre extremadamente afable y que a pesar de ser tan reconocido no muestra el menor asomo de arrogancia- relata que deseaba mantenerse alejado de las historias relacionadas con el crimen organizado y mostrar el otro rostro de México, el que avanza y se moderniza a pesar de los obstáculos. Sin embargo, debido a la reducción del personal que laboraba para su periódico se vio obligado a reportear sobre el narcotráfico, un tema que, además, fue ganando cada vez más importancia.

“Cuando llegué a la ciudad de México, en 1994, el tema era la economía. Zedillo estaba muy preocupado por la devaluación del peso y la tremenda fuga de divisas. Pero con los gobiernos posteriores, especialmente a partir de Calderón, la agenda del país se centró cada vez más en el crimen y la inseguridad”.

AMENAZAS DE MUERTE

Aunque Corchado, quien es hijo de un bracero, ha sido amenazado de muerte al menos tres veces e incluso ha tenido que salir de México temporalmente para resguardar su integridad física, manifiesta que, hasta cierto punto, se siente más protegido que sus colegas mexicanos.

“Pienso que por ser mexicoamericano, si algo me pasa y toco madera”, dice con una sonrisa nerviosa, “el gobierno de Estados Unidos haría un escándalo, lo cual no pasa con los periodistas mexicanos y por eso admiro mucho su valentía”, dice.

“El único problema que tengo”, agrega en tono irónico, “es que como me dijo uno de mis informantes, aunque soy ciudadano de Estados Unidos, no parezco gringo” y suelta la carcajada.

Ante la pregunta sobre qué ha sido lo más difícil de ser corresponsal en México, Alfredo se queda pensativo por unos segundos y señala:

“A nivel profesional lo que más me pegó fue el cambio de que cuando llegué éramos un equipo de 12 periodistas, pero poco a poco el periódico los fue recortando y al final me quedé yo solo, fue muy triste ver como se iban mis colegas. A nivel personal, lo más duro ha sido ver las masacres, la violencia en el país que tanto quieres”.

Todas estas experiencias están relatadas en el libro “Midnigtht in Mexico”, que ha recibido numerosos elegios por la valentía y honestidad con que el periodista relata su historia personal y su percepción sobre el acontecer mexicano.

Alfredo, que entre otros premios ha recibido el Maria Moors Cabot y el Elijah Parish Lovejoy, no oculta la gran emoción que le provoca el reconocimiento que ha tenido su libro, el primero que escribe:

“No sé cómo explicarte lo que siento sin empezar a chillar. Cuando encontré mi ritmo para escribirlo era porque yo lo vivía como mi postal personal, como un miembro de la diáspora mexicana Estados Unidos. Cuando entendí ese papel, el peso de los dos países y que hay millones de mexicoamericanos como yo que a pesar de lo que ha pasado quieren reconectarse con México y quieren un mejor México, empecé a escribir como loco. Cuando la gente adopta el libro y lo hace suyo ese es el sentimiento que más me ha impresionado y humildemente te sientes, está cabrón, ¿no?”, confiesa con la voz quebrada.

El libro ha sido ya traducido al español con el título “Medianoche en México” y se presentará este mes en el país vecino y para fines de año en Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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