Popular sastre de Huntington Park pide a la ciudad condonación de una deuda

El sastre “Nick the Greek” en su negocio de Huntington Park que ha convertido en un museo. Foto: Bertha Rodríguez.

Bertha Rodríguez

A sus 79 años, Nick Ioannidis se siente cansado, no tanto por la edad sino por las tribulaciones.  Una antigua disputa con la ciudad de Huntington Park lo mantiene en vilo.

Conocido por muchos como “Nick el Griego”, este hombre de aspecto robusto, es un sastre profesional que emigró de su natal Nikisani Kavala, Grecia, en 1969.

Vino a Estados Unidos con su esposa Tessie y tres hijos con la idea de que llegaba a un país de oportunidades en donde se puede prosperar a base de trabajo.

Desde el principio se estableció en Huntington Park. Dos días después de su llegada, comenzó a trabajar en una fábrica de ropa y diez años después pudo comprar una propiedad en la que instaló su taller de costura, al que llamó “Nick, el Griego en América”. Con el tiempo, la adquisición de ese local se convirtió en la fuente de todos sus problemas

En 1975, Ioannidis obtuvo la ciudadanía estadunidense y, a partir de entonces, decidió como un gesto de gratitud hacia el país, celebrar cada año la receptividad estadounidense hacia los inmigrantes.

También logró mediante gestiones ante el Congreso federal, que éste proclamara el 28 de octubre de 1987, el Día Nacional del Migrante.  A partir de entonces, Nick Ioannidis realiza fiestas para celebrar el día del migrante. Su taller se ha convertido en una especie de museo en donde despliega banderas de todos los estados de la Unión Americana, así como fotografías de políticos y gobernantes de todo el país.

“Antes tenía de 5, 7 empleados pero ahora no tengo ninguno porque estoy muy viejo. Quisiera abrir un museo del inmigrante Americano pero el daño económico que he sufrido casi me ha causado un ataque al corazón”, confiesa.

Ioannidis compró su propiedad a William P. Cunningham en 1979.  En ese tiempo, Cunningham era dueño de la funeraria Klinker, Cunningham and Guerra Mortuary, localizada en la misma esquina en la que está la sastrería, en la avenida Gage.

William “Bill” Cunningham fue miembro del Concejo de Huntington Park de 1977 a 1994, tiempo en que desempeñó los cargos de alcalde y concejal.

Según reportes periodísticos, el local de Ioannidis era frecuentado por líderes políticos y comunitarios, a raíz de los eventos por el día del migrante.

Pero a partir de 1983, Ioannidis asegura que comenzó a ser hostigado por Cunningham para obligarlo a irse de Huntington Park.

Una nota publicada en Los Angeles Times el 27 de junio de 1993, sugiere que el conflicto giraba alrededor del estacionamiento que ambos negocios comparten. Ioannidis se quejaba de que los clientes de la funeraria ocupaban su espacio. Cunningham negó que ésto fuera cierto. “El problema que el hombre tiene es con el departamento de construcción y sólo me molesta porque estoy en el Concejo de la Ciudad”, declaró en aquel tiempo Cunningham.

Para conocer su versión de los hechos en la actualidad, LatinoCalifornia trató de localizar a William Cunningham a través de la funeraria pero la recepcionista dijo que él ya está retirado y que no contaba con sus datos para localizarlo. Afirmó que la funeraria fue transferida a otra persona.

Según la reconstrucción de los hechos y en base al testimonio del propio Ioannidis, en 1986 la entonces Comisión de Desarrollo Comunitario de Huntington Park le notificó que tenía que hacer reparaciones a su propiedad. Estas modificaciones son requeridas por las leyes de remodelación municipales y estatales.

En ese año, el entonces candidato a concejal Raúl Pérez arregló un préstamo con la compañía  Mega-Diamond para que Ioannidis pagara la reparación del segundo piso. Una vez reparado, se pondría en renta

Nick asegura que fue el mismo Cunningham quien le indicó que la empresa Zamazol & Olson Construction se haría cargo de las reparaciones. Ioannidis dice que él tenía sus propios planos de remodelación pero alega que como Cunningham estaba en el gobierno municipal, “saboteó” esos planes. En abril del 86, el Departamento de Construcción y Seguridad de la ciudad rechazó los planes de remodelación de Ioannidis. Este calcula que gastó $60, 000.00 en los trabajos pero éstos no fueron concluídos por la constructora debido a la decisión municipal.

“Era un monopolio de desarrollo. Cunninghan quería sacarme para constuir un centro comercial. El saboteó mi construcción”, afirma Nick Ioannidis.

Relata que fue visitado por un inspector del estado, que le indicó que había sido víctima de fraude.  Ioannidis asegura que en 1986 también fue visitado por el juez Russell F. Schooling, quien le aconsejó que vendiera su casa para defender su caso. “¿Cómo voy a vender mi casa? Si la hubiera vendido ahorita estuviera en la calle”, asegura.

Para poder solucionar el problema legal, Ioannidis contrató en diferentes momentos a seis abogados a quienes pagó un total de $22,000.00 pero no lograron avanzar el caso.

Desde el principio, dice Nick Ioannidis, ha sido un ir y venir ante las autoridades municipales y papeleo legal ante las cortes locales. En tiempos de elecciones, los candidatos al concejo le han prometido revisar su caso pero Nick  sigue endeudado. Para saldar la hipoteca del negocio, pagar multas de la ciudad, enfrentar las pérdidas por la construcción detenida, incluído el seguro de la remodelación y los gastos de abogados, Ioannidis adquirió deudas con bancos y prestamistas. Actualmente su deuda asciende a alrededor de $300,000.00.

En enero de este año, Ioannidis presentó ante el Concejo de HP un reclamo legal para ser compensado por la cantidad de un millón de dólares por los supuestos daños causados a su economía. “He pagado muchos intereses cada mes por todos estos años…Ellos me prometieron arreglar el problema pero me han acorralado año tras año. Tengo evidencia y si estoy equivocado, estoy dispuesto a pagar”, argumenta. Este reclamo fue rechazado por el abogado de la ciudad.

Ioannidis ha enviado documentos de su caso al procurador general, Erick Holder, y hasta al presidente Barack Obama. El 8 de febrero de 2013, mandó su caso a Christina Buckley, la asistente de la procuradora de distrito del condado de Los Ángeles (Jackie Lacey) y a Antonin Scalia, juez de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos. Ioannidis tiene la esperanza de que la justicia prevalezca en su caso

Esta reportera buscó una entrevista con el alcalde Andy Molina para conocer su opinión al respecto pero éste declinó aduciendo estar muy ocupado.

Inexplicable aplazamiento: Bobadilla

Al ser entrevistado por LatinoCalifornia, el administrador de la ciudad, René Bobadilla, explicó que se trata de un problema que Ioannidis debió de haber presentado a las instancias legales correspondientes en su tiempo.

“Yo llegué aquí en septiembre del año pasado y a una de las primeras personas que conocí fue a Nick The Greek y fuí pronto para que me explicara qué fue lo que le pasó en 1983”.

Bobadilla se pregunta: “¿por qué no metió demanda, po rqué no agarró un abogado, por qué no planteó su caso en ese momento?”

Agrega: “Ahora viene a decirle a este concilio que tiene la culpa por lo que le pasó en 1983”. Se refiere a la serie de reclamos que en cada junta del concilio Ioannidis hace a los concejales respecto a su caso. “

Añade: “nos juntamos con él para que nos explicara qué es lo que piensa que la ciudad le hizo. Nosotros le aconsejamos que metiera un reclamo legal pero el abogado de la ciudad lo rechazó. Ahora, él tiene derecho de meter una demanda, tiene su derecho”.  Bobadilla informa que la firma de abogados Rutan  & Tucker, es la nueva firma que representa a la ciudad de Huntington Park

“Mi administración, le puedo asegurar que nosotros no le hemos hecho absulutamente nada. Lo único que hemos hecho es escucharlo y escuchar cómo nos avienta de todo”, concluye René Bobadilla.

 

 

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