Bell consigue balancear su presupuesto a 2 años del escándalo

Policía,  servicios para la juventud y de recolección de basura son algunos de los temas que causan molestia durante la junta del concejo

Agustín Durán

El concejo de Bell aprobó el presupuesto (4-0) para el período 2012-2013 y por primera vez desde 2005 la ciudad, que todavía está sumida en deudas después del escándalo, logra un plan de gastos balanceado.

 Del total de los 30.5 millones de dólares que la ciudad dispondrá para los siguientes 12 meses, el 27% será para el Departamento de Policía; el 22% irá al Departamento de Servicios Comunitarios; el 18% se destinará al Departamento de Finanzas; 4% para el Departamento de Desarrollo Comunitario, mientras que el  22% será utilizado para seguir pagando las deudas.

 “Lo más importante de esta decisión fue que nos aseguramos de que no haya un aumento en impuestos el siguiente año”, expresó la concejal Ana María Quintana. “Si no hubiéramos dado este paso, entonces tendríamos que pagar más del 70% de impuestos que se pagaron el año pasado”.

 “Entiendo que algunas personas están frustradas porque no hay suficiente dinero para programas de servicio, pero la administración antigua nos dejó una situación muy precaria”, agregó. “Es importante que la gente entienda que por ahorita estamos en una etapa de ahorro y eliminación de gastos, pero pronto podremos enfocarnos en los programas de servicio que, al final, es lo que verdaderamente queremos hacer”.

 Doug Willmore, el recientemente contratado administrador de la ciudad, agregó que de no haber balanceado el presupuesto y realizar más gastos, entonces la ciudad iba a erogar algo que no tiene y posiblemente se habría metido en más problemas; sin embargo, enfatizó que el próximo paso será buscar formas de incrementar los ingresos y así tener más dinero en los siguientes años para invertir en los departamentos de desarrollo comunitario  de la ciudad.

 Los concejales parecían satisfechos con lo logrado. Después de todo, no era para menos, pues por primera vez desde antes del escándalo, la ciudad de Bell estaba logrando lo impensable.

 Pero algunos de los presentes parecieron no estar de acuerdo, ya que aunque valoraban un presupuesto balanceado, criticaban el hecho de que la ciudad no incrementará sus recursos en los programas de los jóvenes, a pesar de que cerca del 27% de la población es menor de 18 años.

 “Creo que al fin de cuentas es un presupuesto que no pone al pueblo primero. Es un presupuesto que no tiene visión para el futuro y que es indiferente a las necesidades del pueblo”, expresó Fernando Chavarría, asistente regular de las juntas y quien creció en Bell.

 Además, residentes consideraron que la posibilidad de eliminar el Departamento de Policía y llamar al Sheriff del condado a patrullar las calles de la ciudad iba a traer una reducción en gastos grande, a fin de utilizar dichos fondos en programas de apoyo, no solo para la juventud, sino también para los comercios de la ciudad.

 De acuerdo con el presupuesto, el Departamento de Policía dispondrá de más del 8.1 millones de dólares para el siguiente ciclo fiscal, pero algunos residentes indicaron que con el servicio del Sheriff posiblemente la ciudad no pagaría más de cinco millones, considerando que la ciudad de Cudahy solo paga 3.2 millones de dólares anualmente.

 Dos de las opciones para ahorrar dinero que había presentado el administrador interino anteriormente fueron: contratar los servicios del Sheriff y eliminar el Departamento de Policía, o mantener al Departamento de Policía y conseguir el contrato con Cudahy para patrullar su ciudad.

 Por lo pronto y con el presupuesto aprobado,  difícilmente el Sheriff llegará el siguiente año. Además Héctor Rodríguez, administrador de la ciudad de Cudahy, indicó que los concejales no han decidido nada y podría tomar hasta dos meses para saber si la policía de Bell patrullará las calles de Cudahy.

 Algunos residentes dijeron que esperaban que la ciudad evaluara todas las opciones,  pero según el concejal Néstor Valencia el concejo no aprobó la moción que pedía un presupuesto al Sheriff para patrullar la ciudad y simplemente se conformó con las predicciones del  jefe de la policía, misma que según el Sheriff presentaba información errónea en una carta firmada el 24 de mayo.

 Durante la junta también se habló de la inconformidad de los comerciantes de la ciudad con el nuevo contrato de recolección de la basura al no recibir un descuento en el servicio y por la inversión de un millón de dólares que la ciudad gastó en la compra de cientos de botes, que hasta la fecha no se han entregado y siguen guardados en la esquina de Florence y Walker Ave.

 Valencia dijo que la compañía de recolección de basura debería de haber pagado ese millón de dólares, y el dinero que se tenía destinado para gastos de limpieza se hubiera podido invertir en réditos para los residentes. Por otro lado, levantó la voz para exigir una vez más la auditoría que se realizó a los ingresos que Consolidated debería de entregar a la ciudad por concepto de reciclaje.

 “La cantidad es tan baja y la compañía solo nos quiere dar 100,000 dólares por dos años de reciclaje”, expresó Valencia, quien agregó que en otras ciudades han peleado y les han pagado hasta cinco millones. Según el concejal, la ciudad de Cudahy recibió un millón de dólares, a pesar de que es una ciudad más pequeña y produciría menos material reciclable que Bell.

Al final, hubo cierta confianza al haberse logrado un presupuesto balanceado, pero quedó el descontento generalizado al no poderse hacer más para proveer de otros servicios a la ciudad.

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