Carlos Rubén Pérez
Vivo en Argentina, donde la crisis económico‑social afecta a muchas familias: el desempleo, la incertidumbre laboral y los bajos salarios dificultan llegar a fin de mes. Por lo tanto, el dinero es uno de los temas que preocupa a los ciudadanos.
Hace unas semanas, el diario Corrientes Hoy, publicó una encuesta realizada en mi provincia —y finalizada el 19 de agosto— que revela datos llamativos, que dejan entrever que la constitución de la familia sigue siendo prioritaria para la mayoría de la población.
El estudio señala que el 40,5% de los participantes teme la destrucción del núcleo familiar, el 33,3% teme perder el trabajo y el 26,2% busca desendeudarse.
En El contrato social, el filósofo Jean-Jacques Rousseau consideraba a la familia la sociedad más natural y primigenia. Es el núcleo fundamental en el que se forma la moralidad del ser humano. El pensador francés no fue el único en plantearlo; podríamos profundizar también en Platón y en otros autores de distintos momentos de la historia. Sin embargo, es en Emiliodonde fortalece la idea de que la familia es el espacio insustituible en el que se forman los ciudadanos que aportan virtud a la sociedad, pues allí se promueven la compasión y la salud moral.
En Occidente, la ruptura vincular parece ser una epidemia. Se estima, por ejemplo, que en Norteamérica y el continente europeo un cuarto de los niños experimentará la separación del vínculo familiar antes de cumplir 16 años.
Toda ruptura comienza con un distanciamiento, provocado habitualmente por el choque de valores. Por lo tanto, resulta fundamental aceptar las diferencias: es más valioso comprender que convencer, y proteger el vínculo mediante del respeto y la tolerancia. Conviene dejar en claro que el amor es superior a las diferencias, y que todo se puede negociar. Más importante que tener razón es validar las necesidades ajenas y las propias.
Una familia o cualquier organización humana será más difícil de doblegar por el distanciamiento si logra concientizar el diálogo. Y todo diálogo concienzudo comienza con la escucha activa, tema que trataremos la próxima semana.
Desde Goya, un cordial saludo a todos los prestigiosos lectores de este medio.
Carlos Rubén Pérez
Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya.
Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos
Aires.
Escritor. Comunicador. Conferencista internacional. Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +54 9 3777 643927. Mail: carupegoya@live.com.ar