¿Cómo empezar a gestionar los conflictos interpersonales?

Carlos Rubén Pérez*

A partir de esta edición comenzaré a tratar uno de los temas más importantes que atañen a los seres humanos, pero al que, sin embargo, poco y nada de interés le otorgamos. Me refiero a los conflictos entre las personas, aquellos que surgen en el seno de nuestro hogar, en el trabajo, y que, incluso, pueden ocurrir en situaciones placenteras como unas vacaciones soñadas. Los conflictos interpersonales tienen mala fama, pero, en realidad, hay que empezar a hacer algunas distinciones sobre ellos.

Los conflictos, antes que nada, están en nuestra percepción porque son una construcción mental, no tienen existencia propia, por ello, finalmente, se materializan cuando les otorgamos entidad en nuestros pensamientos. Esto significa que como seres pensantes tenemos una ventaja sobre los mismos.

Nosotros, a modo de dioses, les otorgamos vida, los creamos y no siempre sabemos gestionarlos, por ello, se convierten en problemas. Pero un problema es verdadero cuando sólo hay una vía de solución; la mayoría de los conflictos tienen varias posibilidades de encontrar salidas ventajosas para todos los intervinientes. Básicamente, un conflicto podría definirse como una diferencia de opiniones por intereses contrapuestos.

Pero traigo una buena noticia a los amigos lectores de LatinoCalifornia: los conflictos, lejos de ser algo negativo, son tremendamente positivos porque son motores de cambio en nuestra sociedad. Enriquecen las relaciones maritales, los equipos en las empresas se fortalecen tras situaciones conflictivas internas. Y aquí va otra distinción, hay que saber gestionarlos de manera efectiva de tal forma que sean enriquecedores y no tengan consecuencias destructivas en las relaciones humanas.

No podemos escapar de ellos, están presentes en distintos ámbitos de nuestras vidas. Es imposible evitarlos. Yo me atrevería a decir, ¡por suerte es así! Tenemos conflictos en el trabajo, en la familia, en todos los ambientes cotidianos, y que aparezcan no significa que uno sea una persona descuidada en el trato con quienes interactúa. Siempre que haya relaciones entre humanos, habrá conflictos, y es así porque son parte esencial de nuestra evolución y existencia. No es que sea un optimista a ultranza, mucho menos pesimista, pero si es cierto que hemos avanzado en tecnología social y conocimiento sobre nosotros mismos como seres pensantes y emocionales de tal manera que podemos educarnos para gestionarlos y que, en lugar de debilitar las relaciones, estas sean fortalecidas.

Desde estas páginas intentaré transmitir conocimientos, técnicas y estrategias para prevenirlos, tratarlos y evitarlos. Hablaremos de diferentes aspectos que caracterizan a los conflictos humanos. El objetivo será aprender para evitar la violencia en todas sus manifestaciones. Además, los lectores podrán enviar sus preguntas al número telefónico que está al final de este texto, las cuales serán atendidas y contestadas convenientemente. Los invito cordialmente a leer esta columna, después de un tiempo adquirirán recursos sumamente útiles que enriquecerán las relaciones con sus familiares, amigos y personas en general.

Hasta la próxima entrega la semana que viene.

 

*Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya.

Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional Buenos Aires.

Docente. Escritor. Comunicador. Conferencista internacional.

Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +549 3777 643927

 

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