Raúl Castro “haitianiza” a Cuba

Roberto Alvarez Quiñones

En 1993 o 1994, en pleno “período especial” (no recuerdo la fecha exacta), un colega y buen amigo, Eduardo Dimas (comentarista de la TV Nacional cubana, ya fallecido), conversando por la calle en La Habana llegamos a la conclusión de que Cuba estaba en un proceso de“africanización”, o más bien de “haitianización” por su carácter latinoamericano.

Nos referíamos al nivel de pobreza extrema, hambre y atraso del pueblo haitiano, y la incapacidad del Estado haitiano para cumplir con sus deberes más elementales. Y que en Cuba estaba ocurriendo lo mismo, se estaba convirtiendo en Estado fallido.

Unos 30 años después, para mí no hay duda de que ya el de Cuba socialista es un Estado fracasado, fallido. Con el agravante de que no solo el gobierno es incapaz de solucionar la crisis nacional, sino que es precisamente el que la ha causado y la agrava por día. El Estado castrista está arrasando con la nación y su pueblo.

En Haití la ingobernabilidad y el caos hoy allí imperantes, con bandas armadas armadas asolando el país, confirman su condición de Estado fallido. Eso nadie lo duda. Sin embargo, Cuba ya lo es, pero la comunidad internacional no lo reconoce.

No son comparables la situación en Haití con la de Cuba, pero tampoco lo son la guerra actual entre Rusia y Ucrania con la Segunda Guerra Mundial, y ambas son igualmente guerras, de muy distinta magnitud y consecuencias, pero lo son.

Donde la consigna es “sálvese quien pueda  hay Estado fallido

La obviedad de Haití como Estado fallido es superior a la menos perceptible condición de Cuba como Estado fallido, pero para el pueblo cubano sí lo es. Todo Estado cuya población vive con la consigna de “sálvese quien pueda” es fallido. Y esa es la que rige hoy en Cuba.

Los expertos consideran que en Estados hay ingobernabilidad, conflictos armados, y por eso no son capaces de garantizar los servicios básicos a la población. Es un concepto aceptable, pero incompleto.

En Cuba no hay guerra civil, pero sí crisis de gobernanza y de desconexión del Estado de sus deberes más elementales. No es capaz de garantizar los servicios básicos indispensables al pueblo.

Hay hambre y un 88% de la población vive en la pobreza extrema, que según el Banco Mundial la hay cuando el ingreso per cápita es inferior a $2.15 dólares diarios. Actualmente casi 9 de cada 10 cubanos percibe un ingreso inferior a ese umbral de pobreza que fija el BM.

La meta de los cubanos es emigrar, como sea, y para donde sea

El Estado fallido castrista fue copiado del que falló antes en otros 33 países en el siglo XX. Y hoy la meta suprema de los cubanos es emigrar. Solo piensan en cómo irse de un país que antes del castrismo era un imán para atraer inmigrantes de todo el planeta.

En los últimos tres años han emigrado más de 600,000 cubanos. La fuerza de trabajo más calificada se está yendo. El país pierde su más valioso capital, el humano.

No importa que la definición convencional de Estado fallido sea nebulosa, si uno busca en un diccionario la palabra “fallido” lee: “lo que no funciona bien, o no funciona nada (…) que no alcanza sus objetivos, o falla en ellos (…). Y es sinónimo de frustrado, infructuoso, fracasado, ineficaz.

El propio hacedor del Estado castrista confesó su fracaso

Fue nada menos que el propio Fidel Castro quien admitió el carácter fallido del Estado por él erigido. En 2010 confesó al periodista estadounidense  Jeffrey Goldberg: “el modelo cubano (léase comunista) ni siquiera funciona para nosotros”.  De eso hace 14 años. Hoy todo es muchísimo más grave.

El Estado explota a los cubanos, les roba, los silencia, los aterroriza y encarcela, los empobrece a nivel subsahariano, y los hace pasar hambre, los desnutre. El gobierno controla todo el territorio del país ¿pero qué hace por el pueblo? Aterrorizarlo y hambrearlo.

 Hambre, pobreza, violencia, falta de medicinas, electricidad, agua

Como vimos hoy casi el 90% de los cubanos son extremadamente pobres, y en un país que antes del castrismo era uno de los que registraba mayor nivel de vida en Latinoamérica. Hoy le disputa a Haití el título del más pobre y atrasado de Occidente.

Como en Haití y el Africa Subsahariana, hoy los cubanos apenas pueden hacer una sola comida al día, y a veces ninguna. Ya hasta el pan les falta.

El salario mínimo es quizás el más bajo del mundo: $5.00 dólares mensuales. Y solo la canasta básica alimentaria mensual cuesta $29 dólares, a la tasa de cambio callejera de 380 pesos por dólar.

El Estado no tiene dólares para venderlos a la tasa oficial de 120×1, que lo podría “elevar” a $17 dólares mensuales. En Guatemala el salario mínimo es de $403 dólares mensuales, en El Salvador, $365 y en Honduras, $316 dólares, por solo citar a tres de los países más pobres del continente.

Se invierte 15 veces más en hoteles que en producir alimentos

En tanto, el Estado castrista invierte 15 veces más dinero en construir hoteles que en la agricultura y la ganadería, pese a permanecer vacías tres de cada cuatro habitaciones de los hoteles existentes.

El sistema de salud pública es monopolio del Estado y muchas personas mueren o se agravan de sus enfermedades por falta de medicamentos y de asistencia médica adecuada. Sin embargo, explota en el extranjero como esclavos a decenas de miles de médicos, incluyendo especialistas, a quienes les roba el 85% de sus salarios en divisas, o más, que en buena medida va al bolsillo de los millonarios de la mafia gubernamental.

La extrema gravedad de la crisis se expresa en forma patética. La prensa independiente reporta noticias dramáticas. Tres personas en San José de las Lajas, Mayabeque, matan perros para vender su carne. También en la Güinera han vendido carne de perro molida en latas de picadillo “El Cocinero”, y también carne de aura tiñosa, altamente dañina. En Palma Soriano un hombre cazó una y se la comió. Un mes después, mató un perro “para comérselo en Nochebuena”.

Comen vísceras humanas, carne de gato, de perro y “tiñosas”

En Santiago de Cuba, en el Hospital Clínico Quirúrgico robaban vísceras de cadáveres, las cocinaban y las vendían como “picadillo”. En Artemisa un individuo se comió un caracol gigante africano, altamente tóxico. En toda isla han sido cazados y cocinados miles de gatos. Algunos confiesan que han sobrevivido gracias a la carne de ese noble y bello animal.

Solo en un país con mucha hambre se diluye la diferencia entre carne de vaca y de perro, gato, aura tiñosa, caracol africano, o de clarias que viven en las alcantarillas.

El pasado 15 de abril, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) pidió a los fieles rezar por “las madres que luchan por alimentar a sus hijos (…) que no se cansan de buscar medicinas para sus enfermos, a los familiares de los presos que sueñan con verlos regresar, algún día, sanos al hogar”

El Estado ha destruido el sistema electro-energético. Hay apagones diarios interminables que hacen más angustiosa la vida ciudadana, y afecta en grande a la economía. Y la falta de combustible semiparaliza el transporte.

Solo la mitad de la población cubana recibe agua regularmente

El Estado solo suministra agua regularmente al 48% de la población cubana, el resto la recibe en ciclos entre tres y 30 días, o nunca, según Cubadebate. ¿No es el abastecimiento de agua potable una de las principales obligaciones de un Estado?

También se han disparado la violencia y la inseguridad ciudadana, a niveles jamás vistos. Asesinan personas para robarle el teléfono, la motocicleta, el automóvil, o lo que sea. Armados con cuchillos asaltan ómnibus, trenes, y roban de todo. Los feminicidios rompen constantemente.

Es cierto que violencia e inseguridad ha habido siempre en países del Tercer Mundo. Pero no en Cuba. Esa lacra tan masiva hoy es un producto neto castrista. Como decía Virgilio, “el hambre es mal consejero”

Conclusión: el mayor logro de esa “revolución cubana” que se sigue elogiando en todo el mundo y específicamente del ¿general? Castro, ha sido la “haitianización” a Cuba y convertirla en Estado fallido.

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