Del estanco del tabaco de Felipe V “El Animoso”, al de Raúl “El Cruel”

Por Roberto Alvarez Quiñones

Cuba, la tierra del mejor tabaco del mundo, produce cada vez menos hojas de “hierba santa”, como se conocía también en tiempos pretéritos profundos (la usaban como medicamento) ¿Por qué ese desastre tabaquero?

Con permiso, antes de responder la pregunta daremos un saltico atrás en el tiempo.

Cuenta Cristóbal Colón en su “Diario de Navegación” que cuando arribaron a “la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto”, en la actual provincia de Holguín, observaron (boquiabiertos) que nativos, hombres y mujeres taínos, aspiraban y expelían humo de unos “cilindros de hojas secas”.

El día 6 de noviembre de 1492, el Gran Almirante escribió: “…Iban siempre los hombres con un tizón en las manos (cuaba) y ciertas (…) hierbas secas (cojiba) metidas en una cierta hoja seca también a manera de mosquete…, y encendido por una parte del por la otra chupan o sorben, y reciben con el resuello para adentro aquel humo, con el cual se adormecen las carnes y cuasi emborracha, y así dizque no sienten el cansancio. Estos mosquetes… llaman ellos tabacos

Los aborígenes cubanos “inventaron” el placer de fumar tabaco

O sea, los taínos cubanos medievales (la Edad Media terminó precisamente con aquel desembarco del deslumbrado navegante) junto a otros aborígenes de Sudamérica, igualmente medievales, fueron los que “inventaron” el placer de fumar tabaco. Y fue cosa que prendió al instante, pues dos de los acompañantes de Colón en aquel primer viaje a “las Indias Occidentales” regresaron a España ya con el hábito de fumar, el mismo al que cantaría siglos después la voluptuosa Sarita Montiel en el cuplé que así comienza: “Fumar es un placer, genial, sensual…”

Rápidamente Cuba se convirtió pronto en la mayor potencia mundial productora y exportadora de tabaco, con la privilegiada ventaja de que la calidad de la hoja del tabaco cubano era y sigue siendo insuperable, la mejor del mundo.

Por algo la palabra “habano” devino certificado de lo máximo en calidad de tabaco a nivel mundial, y a la vez sinónimo de tabaco torcido, que en Cuba se llama tabaco y en el resto del mundo se conoce simplemente como “habano”. En cientos de películas de Hollywood, y de todo el mundo, se puede ver cómo los protagonistas hacen gala de buen gusto y a la vez de solvencia económica, e incluso de masculinidad, al encender, o brindar, un aromático y exclusivo cazador “habano”. Al famoso Winston Churchill le confeccionaban en La Habana unos puros especiales para él.

Monopolización abusiva colonialista

Pero los colonialistas españoles en el siglo XVIII decidieron monopolizar las jugosas ganancias del comercio tabaquero e impusieron lo que se conoce históricamente como “El estanco del tabaco”. Ya a principios de esa centuria el tabaco era la primera fuente de ingresos de la Isla.

Pues bien, tres siglos después la historia se repite, esta vez de la mano de la única dictadura comunista en la historia de América. Solo que ahora no es un “estanco del tabaco” a cargo de la corona española, sino del monopolio estatal Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba (Tabacuba), que se apropia descaradamente de los ingresos por la exportación del mejor tabaco conocido en la Tierra. Obliga a los vegueros a que les venda el 99% de la producción a un precio miserable y lo exporta bien caro al mundo entero. Incluso algunas clases de tabaco que el Estado las paga a los vegueros por debajo del costo de producción.

Antes se alzaban, hoy “venden por la izquierda”, o no siembran

Vale precisar que estanco es todo monopolio estatal comercial de un producto cualquiera. En 1717 el rey de España, Felipe V “el Animoso”, prohibió que los vegueros de la isla comerciaran libremente su tabaco. Todo lo que producían solo podía ser vendido al gobierno, que les pagaba precios miserables.

Así se les impidió a los vegueros cubanos beneficiarse con la lucrativa venta del tabaco más codiciado del mundo, que ellos cultivaban con tanto esmero. Por eso en los seis años siguientes se produjeron sublevaciones de encolerizados tabaqueros contra ese zarpazo colonialista, ruinoso y hambreador para ellos.

Y en 1723 unos 800 vegueros, muchos de ellos armados, se amotinaron y destruyeron vegas de los “estanqueros” (los que se sometían a la voluntad del gobierno colonial). Pero fueron atacados por 200 soldados españoles bien armados, que mataron a nueve vegueros. Otros 12 fueron ahorcados. El estanco se prolongó por 100 años, hasta que el rey Fernando VII lo abolió oficialmente en 1817.

El estanco causa declive productivo del mejor tabaco del mundo

Volviendo a la pregunta aún sin responder, Cuba este año producirá menos tabaco que en 1981, y estamos hablando del segundo producto de exportación de la isla, luego del níquel y por encima del azúcar y el ron. La causa de ese desastre no es el ”bloqueo”, como dice el régimen, sino el estanco comunista del tabaco impuesto por su majestad Fidel Castro a mediados del siglo XX, y recrudecido hoy por su heredero en el trono, y hermano, Raúl “El Cruel”.

Como ocurrió a sus ancestros hace tres siglos hoy los vegueros cubanos no obtienen una ganancia justa por el tabaco que cosechan. Pero ya están hartos de tanto abuso y no hacen caso al gobierno comunista. Venden la mayor cantidad posible de tabaco no al monopolio-estanco, sino “por la izquierda” a comerciantes privados del mercado negro que les pagan precios tres veces más altos.

Venden a privados, siembran menos, o abandonan el negocio

También protestan porque la dictadura, dizque para incentivar las exportaciones de tabaco, prometió darles un 3.6% de los ingresos en divisas obtenidos con las exportaciones, pero luego redujo la migaja a 1.8%. O sea, el 98.2% de las divisas aportadas por el tabaco que producen los vegueros va a las arcas millonarias de la mafia militar de GAESA que controla el comercio exterior cubano.

De los $287 millones de dólares exportados en 2020 a sus productores les llegaron $5 millones y a la parasitaria élite palaciega (dictatorial) los otros $282 millones. Ello avivó la exigencia al régimen de que les permita exportar el tabaco directamente ellos mismos, incluso a Estados Unidos.

De manera que los vegueros cubanos del siglo XXI se están enfrentando al estanco del tabaco castrista con las tres armas que tienen a su alcance:  1) vendiendo sus cosechas al sector privado, 2) sembrando menos tabaco, 3) abandonando el negocio y cultivando otros productos agrícolas o pecuarios mucho más fáciles de vender al sector privado.

Las amenazas de Tabacuba no amedrentan a los vegueros

La respuesta de Tabacuba ha sido amenazarlos con quitarles las tierras en usufructo e imponerles multas exorbitantes si no cumplen el plan estatal de siembra.

Pero no logra amedrentarlos. El resultado más reciente de tales amenazas fue que el plan de siembra para 2022 no se cumplió. Los vegueros sembraron 22,500 hectáreas de las 25,000 planificadas por el gobierno.  Calculando un rendimiento normal de 1,1 tonelada de hojas de tabaco por hectárea eso arrojará una producción de unas 25,000 toneladas de tabaco. Ya entre 1981 y 2000 la producción se desplomó de 53,696 toneladas de hojas de tabaco, a 30,000 toneladas.

En tanto, la cúpula castrista lejos de poner fin al estanco convoca reuniones con los vegueros para regañarlos y amenazarlos.

¿Saben hoy en Cuba detalles del “estanco del tabaco”?

Y a propósito cabe preguntar ¿saben los cubanos en la isla en qué consistió el “Estanco del tabaco” de hace 305 años? Probablemente no. Seguramente ese pasaje histórico si acaso se menciona en las escuelas solo por arribita, sin entrar en detalles que hoy resultan   “contrarrevolucionarios”.

Lo que debiera enseñarse hoy es que luego de seis décadas de “construcción del socialismo” Cuba produce cada vez menos tabaco, entre otras cosas porque los vegueros sin hacer mucho ruido están rechazando tanto abuso.

Podría decirse que tal como el implantado por el “Animoso” rey Felipe V no pudo mantenerse vigente hasta la independencia de Cuba, el actual monopolio tabaquero de Raúl “El Cruel” está tocando fondo, al punto de que, o se suprime, o habrá cada vez menos “mosquetes” taínos modernizados ardiendo por el mundo, y menos divisas para la nación más pobre de Occidente luego de Haití.

 

 

 

 

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