El Congreso, la última esperanza

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo*

Las evidencias de que numerosos miembros del equipo de Trump, entre ellos su hijo Donald y su yerno, mintieron sobre los contactos que tuvieron con los rusos en las pasadas elecciones son contundentes. Pero eso no significa que el desenlace de este drama esté cercano, como muchos desearíamos.

Trump ha dado muestras inequívocas de que está desesperado y se defenderá con los múltiples recursos que tiene a su disposición para evitar que, en caso de comprobarse la colusión con el Kremlin, la justicia lo alcance a él o a los miembros de su familia.

En los últimos días el mandatario no sólo ha amenazado con despedir al fiscal general, Jeff Sessions,  sino que ha empezado a indagar el alcance de sus poderes presidenciales para perdonarse a sí mismo o a quienes él elija. La acción parece ser una medida anticipada a un posible fallo adverso para él o sus familiares en las investigaciones sobre Rusia, en particular la que encabeza el ex director del FBI, Robert Mueller.

Putin y Trump durante la reunión del G-20. Foto: Facebook.
Putin y Trump durante la reunión del G-20. Foto: Facebook.

La Constitución establece que, efectivamente, los presidentes tienen el poder de conceder indultos y perdones, excepto en los casos de juicio político. Pero existen dudas acerca de que se puedan perdonar a sí mismos debido a que el texto constitucional no es muy específico al respecto y a que nunca antes un mandatario ha tratado de emitir un perdón semejante.

Con Trump, sin embargo, nos encontramos en un terreno inexplorado en el que todo puede ocurrir. Dada su inclinación a romper con lo establecido y moldear las reglas del juego a su conveniencia, es muy posible que trate de utilizar este recurso, bajo los argumentos de que todo es una conspiración de los demócratas y que los votantes lo eligieron para que resuelva los grandes problemas del país.

Sobra decir que una decisión de esta naturaleza sería un evidente abuso de poder que pondría en peligro la democracia de Estados Unidos. En un escenario así, es posible que Trump intente mantenerse en el poder a toda costa o que incluso tome decisiones arriesgadas como causar un conflicto internacional para desviar la atención sobre el Rusiagate. En este caso, la única esperanza sería que los miembros republicanos del Congreso despertaran de su letargo e iniciaran un juicio político para destituirlo.

Hasta ahora, Trump se ha salido con la suya porque el Senado y la Casa de Representantes están bajo el control de los republicanos y éstos se han mantenido sordos y ciegos ante los abusos del presidente. Pero ha llegado la hora de que reaccionen y demuestren que, antes que el interés de su partido, deben velar por el bien de Estados Unidos porque para eso fueron elegidos.

*María Luisa Arredondo es la fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

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