Las dos caras de Trump

La pregunta que todo mundo se hace es cuál de los dos Trump gobernará Estados Unidos, si el que todo mundo vio durante su campaña o el conciliador que se escuchó tras su victoria. Foto: Tomada de internet.
La pregunta que todo mundo se hace es cuál de los dos Trump gobernará Estados Unidos, si el que todo mundo vio durante su campaña o el conciliador que se escuchó tras su victoria. Foto: Tomada de internet.

Alexander Zapata*

Estados Unidos y el mundo aún procesan con asombro la noticia con la que despertamos el pasado 9 de noviembre. Donald Trump, el magnate millonario e inexperto en la política fue electo presidente de los Estados Unidos al contabilizar 290 de los 270 colegios electorales necesarios para llegar a la Casa Blanca.

Mientras Rusia celebra y habla de acercamiento, los políticos tradicionales estadounidenses se preguntan en qué fallaron y los seguidores del presidente electo sonríen con cierta tranquilidad; los medios, periodistas y analistas nos preguntamos por qué las encuestas fallaron, por qué las predicciones no se cumplieron y cuál fue el comportamiento del electorado en esta histórica fecha.

Ya la predicción de resultados en consultas populares basados en encuestadoras había comenzado a mostrar fallas en el mundo. Dos casos puntuales han sido mencionados recientemente. El primero de ellos con las encuestas que no acertaron en Gran Bretaña donde previo al referendo se estimaba que nadie votaría a favor de salir de la Unión Europea, y el siguiente en Colombia, donde los analistas habían estimado que la votación se inclinaría hacia la paz. En ambos casos los resultados fueron adversos para los estadistas, dejando claro que, en las encuestas, los entrevistados no siempre dan a conocer su punto de vista real de lo que harán frente a las urnas de votación.

Pero volvamos al 9 de noviembre, a la elección histórica y a la victoria de Trump. Mucho se ha dicho del voto. Que el 30% de los hispanos se inclinó por el magnate, que su victoria fue producto del apoyo de los blancos (hombres y mujeres) y que ninguna minoría (hispanos, afroamericanos,asiáticos, entre otras) le apoyó de forma alguna. Sin embargo, todos estos datos provienen también de encuestas a las afueras de los centros electorales, y como ya observamos, no podemos confiarnos plenamente en ellas.

Por ello hay que acudir a datos más concretos. Hay algunos muy interesantes para resaltar respecto al resultado de esta elección. Hablamos de estadísticas obtenidas del comportamiento de los electores, publicadas tras un esfuerzo en conjunto de la agencia AP y Google, y no de consultas o encuestas.

Por ejemplo, Trump ganó el 91% de los precintos donde la población inmigrante no supera el 5% del total, salió victorioso en el 88% de los centros electorales donde el ingreso familiar no supera los 50 mil dólares, y arrasó en el 92% de los condados en los que menos del 20% de la población tiene estudios universitarios.

Por su parte Clinton se llevó el 83% de los condados donde la población blanca es minoría, obtuvo un 85% de los votos en los lugares donde al menos 45% de la población es afroamericana y el 71,4% de los centros de votación donde al menos 30% de los electores son de origen extranjero también se inclinaron por la candidata demócrata.

Ante este panorama el mensaje queda claro. Trump obtuvo una victoria debido a que la población blanca le apoyó masivamente. Ninguna minoría apostó por el magnate; sin embargo, el contar con el voto de los blancos le aseguró la victoria con base en el sistema electoral estadounidense. No obtuvo el respaldo popular, pues este apartado lo perdió por más de 400 mil votos, pero ganó limpiamente, respetando las reglas del juego que estaban establecidas.

Ante el asombro de muchos no necesitó a las minorías para ganar. Sin el voto hispano y sin el voto afroamericano, su victoria fue amplia. Pero más allá del resultado y del comportamiento del electorado, varias preguntas surgen ante la inminente llegada de Trump a la Casa Blanca para el próximo 2017.

¿Podrá Trump cumplir su promesa de gobernar para todos? ¿Tendrá la capacidad de unificar un país que luce dividido entre quienes le apoyan y quienes se le oponen? ¿O tal vez será el inicio de una batalla de largo aliento donde el tema racial y étnico será el eje central de discusión?

En su discurso inicial prometió gobernar para todos los norteamericanos, sorprendiendo tras una campaña repleta de una retórica llena de frases vinculadas con la xenofobia, el racismo y el sexismo.

Tras su victoria, varias ciudades del país han vivido masivas protestas en la que las personas rechazan al republicano, diciendo que no es su presidente y respaldando su rechazo en la consigna de que el voto mayoritario no estuvo de su lado. De igual forma, las denuncias de ataques de odio en contra de inmigrantes y afroamericanos se han convertido en tendencia en redes sociales como Facebook y Twitter.

Sólo el tiempo dirá cuál de los dos Trump gobernará al país durante los próximos 4 años. El conciliador que vimos en su discurso inicial tras la victoria, o el que conocimos mundialmente durante toda su campaña.

*Alexander Zapata es un periodista que ha dado cobertura a la fuente política durante 10 años para medios nacionales en Venezuela y Estados Unidos. Actualmente es director de comunicaciones de la organización Plan Action con sede en el estado de Nevada.

Comments

comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *