¿El Periodismo Secuestrado por Robots?

Jesús Hernández CuéllarMuchos están averiguando cuánto recibirían por su seguro de desempleo; otros se niegan rotundamente a investigar a fondo qué hay de cierto en ello… La verdad desnuda es que las máquinas que fabrican crónicas periodísticas ya están trabajando a todo tren.

Jesús Hernández Cuéllar/Contacto Magazine

Es como una pesadilla para los periodistas, una amenaza. Si estamos en desacuerdo con una crónica divulgada por la Associated Press y protestamos a la redacción central de la mayor agencia de prensa del mundo, en Nueva York, alguien nos va a decir, tal vez en broma: “lo siento, señor, pero esa nota nadie la escribió”. Y lo peor es que quien nos dice esto tiene razón. La escribió Wordsmith, un software que ayuda a la AP a preparar 4.300 historias de ingresos económicos trimestrales, para empresas de Estados Unidos y Canadá. Según la agencia, esa cantidad es 14 veces mayor de la que pueden producir reporteros y editores. ¿Está el periodismo en este mismo momento secuestrado por robots?

Estamos hablando de un proyecto de AP llamado Automated Insights, que usa datos de la empresa de investigación Zacks Investment Research, se los entrega a Wordsmith y los algoritmos de este software convierten esos datos en una nota periodística. En cuanto a esto, una declaración oficial de AP es demoledora. Las notas de Wordsmith “contienen muchos menos errores que aquellas que eran escritas previamente por seres humanos”.

Meme sobre Hillary Clinton con un robot...

(Foto: Jiuguang Wang con textos de Contacto / Common Creatives)

Para muchos, esto significa que la revolución tecnológica está dando el beso de Judas a los profesionales de la comunicación social. Pero no hay que apretar el botón de alarma todavía. Digamos que hasta aquí, por ahora, el susto. De aquí en adelante, calma momentánea, porque la buena noticia que nos transmite la propia agencia es que ningún periodista ha sido despedido desde el estreno de Wordsmith. El vicepresidente y editor administrativo de AP, Lou Ferrara, dijo al portal The Huffington Post que “la automatización nunca tuvo la intención de sustituir trabajos… el propósito es usar mejor los recursos que tenemos en un panorama que cambia rápidamente para ver cómo manejamos la tecnología encaminada a gestionar la mejor compañía periodística del mundo”.

Más o menos, le creo a Ferrara. Y digo más o menos porque el video “Humans Need Not Apply” (No se necesitan humanos), producido por C.G.P. Grey, sugiere que las personas de carne y hueso serán sustituidas en los trabajos tradicionales por “mentes mecánicas”, de la misma manera que los caballos fueron reemplazados como mecanismo de transporte por motores de combustión interna. ¿Cierto, disparatado? Después de todo, el periodismo es un trabajo tradicional, pero no es mecánico. Exige mucha imaginación, mucha audacia, y mucho sentido común para reflejar la realidad.

Philana Patterson, editora asistente de negocios de la AP, cuya tarea es implementar el sistema de Automated Insights, nos trae un poco más de calma. Según Patterson en declaraciones al portal TheVerge.com, no, las computadoras no están tomando los trabajos de los periodistas. “La meta es que (los periodistas) escriban notas más inteligentes, más interesantes”, liberados de la pesada carga de buscar y preparar datos, trabajo que un robot puede hacer.

Esto último tiene más sentido. Una máquina, posiblemente, puede inclusive crear una plantilla de crónica dentro de la cual se integren los datos, pero por el momento no parece viable que la llamada inteligencia artificial sea capaz de analizar estrategias de cobertura periodística, qué temas investigar, qué temas desechar, qué pistas seguir, a quién entrevistar y por qué, y mucho más allá, cuáles son los peligros éticos y legales dentro de la estructura de una crónica a la hora de narrar el suceso. Un cerebro artificial no puede hacer esto, por ahora. ¿Alguien puede imaginar a una máquina explicando que hay un acto de espionaje en marcha dentro de un edificio llamado Watergate? ¿O que hay miles de mensajes electrónicos que podrían dañar la seguridad nacional, en la insegura computadora personal de Hillary Clinton? Pensar que esto sí lo puede hacer una máquina dentro de 100 a 150 años es harina de otro costal.

Un robot tampoco podrá sustituir al llamado periodismo de opinión. ¿Cree usted que alguno de ellos puede hacer un comentario como los del incendiario intelectual antisistema Noam Chomsky, o una defensa del sistema liberal como las de Carlos Alberto Montaner, o tocar las médulas históricas y culturales de la sociedad como lo hacen Enrique Krauze y Elena Poniatowska?

Eso no va a pasar. Sin embargo, confieso que este tema sentó dentro de mí no solamente inquietudes profesionales profundas, sino también las bases para mi próximo libro, que ya tiene el título provisional de Periodismo del tercer milenio – ¿Qué ha cambiado? ¿Qué no ha cambiado? Nuevas fronteras mediáticas y el futuro de la información.

Mientras tanto, para los más jóvenes, hay un solo consejo válido en este punto: prepararse más, ser mejores, porque de lo que no hay duda alguna es de que la era digital ha desatado la competencia más brutal entre medios que haya conocido la humanidad, debido a la naturaleza masiva y global de nuestra época.

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(Hernández Cuéllar, autor de la columna Cafe Impresso, es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Es también autor del libro ¡Última hora! – Manual para el consumidor de noticias de la era digital. Desde 1981 ha trabajado en todo tipo de medios: agencias de prensa, diarios, radio, televisión, semanarios, internet, revistas y redes sociales. Fue redactor de la agencia EFE en Cuba, Costa Rica y Estados Unidos, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles, California, e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA).

 

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