Julio Scherer García, faro del periodismo (1926-2016)

Scherer
Julio Scherer García.

Redacción de Latinocalifornia.com

Llevaba más de dos años seriamente enfermo y su ánimo se veía cada vez más mermado. Presentía que el final estaba cerca. El pasado 17 de octubre hizo la que sería su última visita a Proceso, la revista que él fundó después de su salida de Excélsior. Según relata el periodista Alejandro Caballero, al despedirse a las puertas de las oficinas de ese semanario que fue su casa durante 38 años, intentó sonreír pero se le humedecieron los ojos.

La madrugada del miércoles 7 de enero, a las 4:30 horas, Julio Scherer García falleció a los 89 años, víctima de un choque séptico.

Su muerte fue recibida con profunda consternación y dolor. Tanto en México como fuera de este país, Scherer era ampliamente conocido, admirado y respetado por su valentía, su integridad moral, su sagacidad y su inteligencia. Estaba considerado como el mejor periodista del México contemporáneo y su partida deja un hueco que será muy difícil de llenar.

Scherer llevaba el periodismo en la sangre. Aunque se matriculó como alumno en la Facultad de Derecho de la UNAM, luego se cambió a filosofía en la misma universidad. Pero no terminó ninguna de esas licenciaturas porque ingresó a Excélsior poco antes de cumplir los 18 años como mandadero de la redacción.

Su pasión por la  noticia lo llevó a convertirse en sólo cuatro años en reportero del vespertino Últimas Noticias y después de Excélsior.

El 1 de septiembre de 1968, a los 42 años, asumió la dirección de Excélsior, que él llevó a ser el diario más importante de México. Debido a su posición crítica e independiente,  tuvo serios problemas con  los presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverría (1970-1976) a quienes molestaba su línea que, por otro lado, consolidó a la cooperativa de Excélsior como una fuerte y poderosa empresa editora.

En julio de 1976, Echeverría le dio un golpe artero a Scherer y Excélsior al manipular la realización de una asamblea en la que se designó al frente del diario al periodista Regino Díaz Redondo.

Antes de consumarse el golpe, Scherer y algunos de sus colaboradores como Miguel Ángel Granados Chapa y Francisco Ortiz Pinchetti abandonaron Excélsior. En realidad, Echeverría -o mejor dicho, sus agentes dentro de la cooperativa citada- utilizaron como excusa la ocupación, por parte de un grupo de ejidatarios, de terrenos propiedad del periódico para crear una crisis y acusar del problema a Scherer. Una vez que se logró el cambio de director, la línea editorial de Excélsior dejó de ser crítica hacia el gobierno de Echeverría.

En noviembre de 1976, Scherer fundó con sus antiguos colaboradores de Excélsior, la revista Proceso, que salió a la venta la primera semana de noviembre a pesar de diversas dificultades que se les presentaron, las cuales están narradas en un libro de Vicente Leñero llamado Los periodistas. Scherer dirigió la revista hasta 1996.

Después de dejar la dirección de Proceso, continuó con la Presidencia del Consejo de Administración de CISA Comunicación e Información, S. A. de C. V., empresa que edita el semanario, cargo que conservó hasta su muerte.

Entre los numerosos libros que escribió se destacan: Los presidentes (Grijalbo, 1986), (El poder: historias de familia (Grijalbo 1990); Estos años (Océano 1995); Salinas y su imperio (Océano (1997); Cárceles (Alfaguara 1998); Parte de Guerra, en coautoría con Carlos Monsiváis (Aguilar 1999); Máxima seguridad (Random House Mondadori 2001); Pinochet, vivir matando (Alfaguara 2000 y Nuevo Siglo-Aguilar 2003); Tiempo de saber: Prensa y poder en México, en coautoría con Carlos Monsiváis (Aguilar 2003); Los patriotas. De Tlatelolco a la guerra sucia (Nuevo Siglo Aguilar 2004); El perdón imposible (FCE) (Versión ampliada de Pinochet, vivir matando); El indio que mató al padre Pro (FCE 2005); La pareja (Plaza & Janes (2005); La terca memoria (Grijalbo 2007); La reina del Pacífico (Grijalbo 2008); Allende en llamas (Almadía 2008); Secuestrados (Grijalbo (2009); Historias de muerte y corrupción (Grijalbo (2011); Calderón de cuerpo entero (Grijalbo 2012); Vivir (Grijalbo 2012) y Niños en el crimen (Grijalbo 2013).

Scherer García recibió en 1971 el premio María Moors Cabat y en 1977 fue reconocido como el periodista del año por Atlas Word Press Review de Estados Unidos.

En 1986 recibió el premio Manuel Buendía 1986 y dos años después rechazó el Premio Nacional de Periodismo, que en ese entonces entregaba el presidente de la república en turno.

En 2001 recibió el reconocimiento Roque Dalton y en el 2002  el Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNP, promovido por el escritor Gabriel García Márquez, en la modalidad de homenaje.

Un año después, aceptó el Premio Nacional de Periodismo, cuando su organización y entrega se había ciudadanizado.

 

 

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