Honrarán en el Desfile de las Rosas a veterano de Irak latino

Ernesto Bravo (der.) decora la foto de su donante de riñón, Gabriel Barajas. Junto a él, el hermano de éste, Rudy Barajas. Foto: Luis Ramírez/One Legacy.

Un retrato floral de Gabriel Barajas, un veterano latino que sobrevivió a la guerra de Irak pero falleció posteriormente en un accidente de carretera a los 21 años, decorará la carroza Done Vida que participará en el próximo Desfile de las Rosas.

“Es mi héroe. Gracias a él puedo vivir sano”, afirmó Ernesto Bravo Chávez, un niño de 12 años residente en Palm Springs (CA) que recibió el riñón de Barajas después de que éste falleciera. El miembro de las fuerzas armadas –que fue parte de la unidad que capturó al dictador iraquí Saddam Hussein- estaba inscrito para ser donante y salvó cuatro vidas tras su fallecimiento, además de ayudar a más de cincuenta personas donando tejidos como córneas, piel y huesos.

Done Vida es la coalición de organizaciones que administra la donación de órganos, corneas, piel y otros tejidos en Estados Unidos. La Carroza Done Vida, que cumple una década de participación en el Desfile de las Rosas, busca honrar la memoria de los donantes que generosa y anónimamente salvan más de 28,000 vidas al año, además de dejar saber al público que más de 116,000 personas en Estados Unidos están a la espera de un trasplante.

Recientemente, en una bodega de Pasadena (CA) donde se decora la carroza Done Vida, Ernesto Bravo ayudó a la familia de Gabriel Barajas a decorar su retrato floral.  El próximo 1 de enero, cuando se celebre el Desfile de las Rosas, el niño desfilará en la carroza muy cerca del retrato terminado y junto con otros 31 receptores de órganos y familiares de donantes como testimonio de lo que hace posible la donación: el extender la vida de muchos enfermos y devolverles la salud.

“Antes de que se pusiera enfermo mi hijo, yo quería que me enterraran completa”, afirma Rosario Chávez, mamá de Ernesto. Su hijo enfermó de neumonía a los 3 años de edad y la infección que casi acaba con su vida atacó a sus riñones y los dejó inútiles. Un trasplante renal era la única manera de devolverle una vida normal. “Ahora quiero donarlo todo, quiero ayudar a quien lo necesite. Mi hijo tenía una vida muy triste hasta que alguien lo ayudó a él”, explica su mamá.

“Yo tampoco entendía la donación, creí que lo iban a mutilar”, agrega Gabriela Barajas, madre del veterano y donante de órganos. “Ahora veo que mi hijo fue un héroe por segunda vez y su cuerpo fue tratado con respeto y dignidad”.  Gabriel Barajas, originario de Los Angeles (CA), se alistó en las Fuerzas Armadas tras graduarse de la secundaria y el mismo año que los trágicos eventos del 9 de septiembre. Tras entrenarse en Georgia y Texas, fue destinado a Irak durante dos años. Tras terminar el servicio cursó estudios de dentista. El día que se graduó fue atropellado por un carro mientras cambiaba una llanta pinchada en la autopista.

“Mucha gente tiene miedo de hacerse donante porque piensa que no harán todo lo posible por salvarle la vida. Mi hijo estaba inscrito y yo vi como hicieron todo lo posible por salvarle la vida y no se pudo. Es un honor el legado que ha dejado y ver a Ernesto tan sano”, agregó Gabriela Barajas.

Para inscribirse como donante en los Estados Unidos pueden visitar www.donevida.org.

 

 

 

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