Temperamento

 

Manuel Sañudo Gastélum.

“Dios no tiene tiempo de convertir  a nadie en alguien. Yo creo que cada uno de nosotros tiene talentos internos dados por Él esperando a ser puestos en acción”

 Mary Kay Ash

 Los talentos–raíces del éxito–, están como semillas internas esperando germinar pues, según Mary Kay Ash, “Dios no tiene tiempo de convertir  a nadie en alguien”. Que germinen esas semillas  y que  deseablemente nos conduzcan al éxito, depende de cada quien. En especial de su temperamento, que le ayude a vencer los miedos y los obstáculos.

Para lograr resultados, es decir porciones de éxito, se necesita valor para arrojarse a lo incierto y tener el temple para no desistir frente a las dificultades, recordemos que es valiente quien tiene miedo y lo domina. El temperamento es la fuerza, elevación de ánimo, firmeza y energía para afrontar a lo desconocido, los fracasos y las críticas de los demás. Eso es el temperamento.

En cualquier cambio que pretendas hacer en tu vida te enfrentarás al miedo de salir de la rutina, del confort y de la seguridad de los caminos que ya conoces. Amén de que, si el cambio se sale de “lo aceptado” por los demás, habrá muchas voces en contra. La sociedad tiene sus reglas, y una de ellas es la de rechazar al que se sale de “lo permitido”.

En muchas ocasiones, la gente de éxito  ha tenido que desafiar esas reglas, con las consecuencias del repudio social. En especial de los envidiosos o de aquellos que no quieren que las cosas cambien, pues perderían sus cotos de poder económico, político o social.

Si ya has definido qué quieres lograr, tienes la voluntad de hacerlo y has descubierto en qué quieres desarrollarte  (tus talentos), lo que procede es que te lances y te prepares – con un fuerte temperamento – para enfrentar las consecuencias de tu arrojo. Pues, reitero, no podrás darle gusto a todos.

A quien sí debes darle gusto es a tu voz interior, a tu Creador y a los que vayan a ser  beneficiados por el resultado de ejercer tu talento: tus clientes.

Por grande o pequeña que sea tu meta de éxito, siempre habrá alguien que te diga que no se podrá lograr, que estás loco, o que tendrás que sufrir tales o cuales consecuencias. Es aquí donde el temperamento es el compañero preciso del éxito, para mantenerte firme en tu propósito.

No quiero decir que no escuches los consejos sensatos, pues pueden ayudarte. Sino que desoigas a los que no quieren que triunfes,  que ven en ti, con envidia, lo que ellos quisieran hacer, pero que no se atreven.

Estate abierto a todo y atado a nada. Con el ánimo en alto para sostenerte en la meta soñada.

 

“Entre las cosas hay una, de la que no se arrepiente nadie  en la tierra. Esa cosa es haber sido valiente”

 Jorge Luis Borges

Correo: manuelsanudog@hotmail.com

DR © Derechos reservados. Rubén Manuel Sañudo Gastélum. Se prohíbe la reproducción, total o parcial, sin el permiso del autor.

 

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