Ciudad de Bell demanda al exjefe de policía Randy Adams

Randy Adams, ex jefe de policía de Bell

“La gente debe de saber que la ciudad de Bell ya no será una caja registradora que siga amamantando a  individuos como Randy Adams…”

 Ali Saleh

Alcalde de Bell

La ciudad de Bell respondió esta semana con una demanda al exjefe de policía Randy Adams, ante la corte superior de Los Ángeles, donde alega que su contrato no era válido porque no había sido aprobado por el concejo de la ciudad.

Durante la administración pasada, encabezada por Robert Rizzo, Adams había recibido un salario exorbitante, según las nuevas autoridades, incluyendo compensaciones que no habían sido autorizadas.

Sin embargo, el mes pasado el exjefe de policía demandó  a la ciudad por supuestamente pagos de vacaciones y días de enfermedad vencidos que no se le pagaron al momento de dejar su puesto.

“La gente debe de saber que la ciudad de Bell ya no será una caja registradora que siga amamantando a individuos como Randy Adams. Es una vergüenza que funcionarios públicos que se supone tenían que salvaguardar los intereses de la ciudad, todavía quieran violar los códigos que juraron un día proteger y todavía busquen seguir abusando de ella [la ciudad]”, dijo el alcalde de Bell, Ali Saleh.

“La puerta para esos individuos está cerrada”, enfatizó  el funcionario. “El concejo de la ciudad protegerá a la comunidad y a sus contribuyentes de este tipo de demandas y cualquier otra que simplemente busque saquear nuestros recursos…  El día del ajuste de cuentas para Randy Adams e individuos como él ha llegado”.

A su llegada a Bell en 2009, Adams fue compensado con un salario anual de 457 mil dólares, muy por encima de cualquier salario de otro jefe de policía en las áreas metropolitanas e incluso muy por encima del salario del presidente de la nación.  Adams solo supervisaba una comunidad de 2.5 millas cuadradas, 46 empleados, incluyendo 33 policías y una población de 35 mil residentes.

Entre los elementos importantes que se incluyen en la demanda de la ciudad es que el exjefe de policía estaba operando su puesto sin un contrato válido. Con base en la constitución de la ciudad, solamente el concejo tiene la autoridad de establecer los contratos de empleados o jefes de departamento.

Sin embargo, Rizzo no siguió el procedimiento y no buscó la aprobación del concejo para oficializar la contratación de Adams; es por eso que los pagos a Adams, en una demanda entablada contra la ciudad  hace unos meses, no tiene argumentos, indicó la nueva administración.

En la querella contra Adams, también se indica que la exasistente administrativa, Angela Spaccia, y el mismo exjefe de policía, confundieron a la gente cuando hicieron un acuerdo de empleo en borrador utilizando el término “periodo pagado” para describir el salario que se pagaría por un periodo, dejando el termino “periodo” en forma indefinida en el contrato para esconder la compensación total que Adams recibiría.

En cuanto a su desempeño como jefe de policía, la ciudad argumenta en la demanda que Adams decidió vengarse del detective de policía James Corcoran cuando le dijo a Adams de posible fraude en las votaciones, confiscación ilegal de autos, excesivos gastos en grúa, venta ilegal de permisos de edificios por empleados de la ciudad y funcionarios a, así comolgunos reportes de supuesto abuso sexual.

Como resultado, Corcoran fue inicialmente degradado de puesto  y después lo forzaron a retirarse contra su voluntad. Adams nunca avisó al concejo de la ciudad de los alegatos de Corcoran. Poco después, Corcoran demandó a la ciudad por haber terminado su contrato en forma ilegal y fue compensado con 400 mil dólares en salarios vencidos y gastos de abogado.

“Ya es suficiente”, dijo Violeta Álvarez, vicealcalde de la ciudad. “Creo que Randy Adams se aprovechó de los ciudadanos de Bell y me parece que su ambición continúa. Adams no obtendrá ni un centavo más de los residentes y es tiempo de que él page a la ciudad”.

 

 

 

El diario de Los Ángeles Times reportó esta semana que Sana Swem, abogada de Adams, dijo que los argumentos en la demanda no eran nuevos y el mismo concejo sabía de su trabajo, ya que le dieron un uniforme, una pistola y una placa.

En referencia al dinero, si lo regresará  o no, Swem indicó al diario:  “¿Qué, se suponía que él [Adams] debería de trabajar gratis?”.

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