Apuntar a lo alto

Manuel Sañudo Gastélum.

“El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestra meta sea demasiado alta y no la alcancemos, sino que sea demasiado baja y la consigamos”

 Miguel Ángel Buonarroti

 

En el proceso creativo, lo definitorio y perdurable está en la visión del futuro que se forja el emprendedor. Si la visión es de abundancia, abundante será el resultado. Y si es de carencias… así será.

“Apunta a lo alto”, dicen los empresarios exitosos. Y lo son, en parte, porque desde el inicio su mirada estuvo puesta en llegar a las alturas. Pongamos por el contrario aquellos que se conformaron con “asuntitos”, para irla pasando.

 No es tan simple como tener ambiciosos pensamientos y, acto seguido, convertirse en un acaudalado empresario. Existirán obstáculos, limitantes económicas, tiempo de maduración y mucho trabajo de por medio. Sin embargo, aquél que ni siquiera se plantea un escenario de prosperidad es mucho menos probable que logre conquistar la riqueza.

Además, es preciso partir de una oportunidad de mercado. De necesidades de los clientes aún no satisfechas o que los competidores las están solventando mediocremente. Sin tal oportunidad de mercado no habrá viabilidad para la perspectiva empresarial. Recordemos la concepción fundamental de la comercialización: partir de lo que el cliente desea.

Están también los temas de las finanzas, los recursos humanos, procesos, organización y demás componentes de la maquinaria que hará llegar a buen final la idea – o visión original – del empresario. Pues ése es el trabajo del que se hace mención previamente. Y que, igualmente, requiere de más dosis de creatividad.

Aun así, desde el punto de partida (la concepción visionaria) hasta el destino final (la meta), la cadena de sucesos requeridos para la consecución de los objetivos estará totalmente vinculada con la estrechez o anchura de las miras con las que se haya apuntado.

El pensamiento visionario tiene similitud – en la parte creativa – a lo que sucede en el campo de la computación: “si basura es el insumo, basura será el resultado”. Si el pensamiento está hacia lo alto habrá más probabilidades de llegar a la cima, que si se ha puesto la mira en el apocamiento.

Concluyo con un poema, de Jessie B. Rittenhouse, que inspiradamente describe la sustancia de este artículo:

 

“Pacté con la vida por un centavo… y la Vida no pagó más. Luego mendigué por las noches cuando conté mi parco acopio.

Pues la Vida no es más que patrón que da lo que se le pide. Pero una vez que  se fija el salario, ¡OH!, es preciso trabajar a diario.

 

Trabajé por el jornal de un lacayo sólo para aprender, acongojado, que cualquier jornal que hubiese pedido a la Vida ella me lo hubiese dado.

 

Pídele mucho a la Vida, mucho amor, mucha salud, dinero, amigos.

 

No pidas poco, no te quedes corto, todo está ahí, al alcance de la mano…

 

…Sólo tienes que darte cuenta que te mereces tenerlo”

 

 El autor es Consultor en Dirección de Empresas. Correo: manuelsanudog@hotmail.com 

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