Latinas, las principales víctimas del cáncer cervical en California

El cáncer cervical se puede prevenir con una vacuna.

Por María Luisa Arredondo

Durante más de seis años, Lilia Fuentes (nombre ficticio) no se hizo la prueba del Papanicolaou. Pensaba que no era necesario, pues se sentía saludable hasta que, a principios de 2010, comenzó a tener hemorragias abundantes que la obligaron a ir con el médico. Los resultados de los exámenes la dejaron no sólo sorprendida sino devastada: padecía de un avanzado cáncer cervical.

A partir de ese momento su vida dio un giro de 180 grados. Lilia, una mujer independiente y trabajadora que limpiaba casas en San José, California, tuvo que someterse a un tratamiento intensivo que la dejó postrada. Para evitar que el cáncer se propagara, le extirparon la matriz y los ovarios y la sometieron a quimioterapia y radiaciones. Pasaba días enteros en el hospital completamente aislada. “Ni su hermana, ni sus dos hijos, una joven de 22 años y un muchacho de 19 podían verla”, recuerda Claudia Colindres, quien trabaja para la organización no lucrativa Latinas contra el cáncer que ofrece apoyo a quienes padecen de ese mal y a  sus familiares.

Colindres agrega que, pese a los esfuerzos de los médicos, el cáncer no cedió, por el contrario, se tornó más agresivo.  “Perdió mucho peso y decidieron referirla a un programa de cuidado en casa que es para personas en condición terminal. Yo la visité y la última vez que fuí, sabía que ya no la vería más, se miraba bien amarilla y delgadita, muy cansada. Ella falleció a las dos semanas, el 4 de julio de 2011”.

La familia, según Colindres, ha quedado tan afectada que incluso se niega a hablar del fallecimiento de Lilia, quien tenía 58 años, era originaria de México y madre soltera. “En su funeral la que se veía más deprimida era su hermana, que nunca se separó de ella. Después de que murió, la familia se separó. Su hija se fue a vivir con un amigo y su hijo se quedó con su tía porque está estudiando. Todos están muy tristes y se les ha hecho muy difícil sobreponerse a su ausencia y se sienten culpables por no haberla presionado a que se hiciera sus exámenes a tiempo y cuidara mejor de su salud”.

Para colmo de males, agrega Colindres, perdieron la casa que Lilia había comprado con muchos sacrificios porque ya no pudieron hacer los pagos. “La mamá de Lilia, que vive en México, llora mucho también porque ya no pudo volver a verla y ni siquiera puede visitar su tumba porque cremaron los restos y las cenizas se quedaron aquí, en Estados Unidos”.

El caso de Lilia ilustra el tremendo impacto emocional, social y económico que deja en las familias la muerte de una mujer en plena edad productiva a causa de una enfermedad prevenible. “Por lo general, ellas son el pilar de sus hogares, las que dan unidad y fuerza al núcleo familiar”,  apunta Alejandra Casillas, médica internista del Programa de Estudios Clínicos Robert Wood Johnson de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Aunque este tipo de cáncer afecta a todos los grupos étnicos, a las latinas se les diagnostica esta enfermedad el doble de veces que a las caucásicas y son también las que tienen la tasa más alta de mortalidad en California, agrega Casillas. Entre otras razones, ello se debe a que muchas de ellas  carecen de seguro médico y también a factores culturales.

“Las latinas no toman las riendas de su salud, no valoran la importancia de mantenerse saludables para apoyar a sus familias. Se dejan siempre al último sin pensar en las terribles consecuencias de ello”, subraya la experta.

El  cáncer cervical, añade Casillas, es la segunda forma de cáncer más común a nivel mundial y es responsable de 250 mil muertes al año, de las cuales 4,000 se registran en Estados Unidos. En California, se diagnostica con este tipo de cáncer a casi 1,400 mujeres y 400 de ellas mueren cada año.

Estas muertes, como subraya Casillas, no tendrían razón de ser puesto que el cáncer cervical es una enfermedad que puede ser fácilmente detectada a través de un prueba relativamente sencilla y de bajo costo y también se puede prevenir mediante una vacuna, por lo que la fundación California Medical Association (CMA) ha emprendido una intensa campaña educativa para reducir el número de víctimas de este mal.

En su mayoría, los casos de cáncer cervical son causados por el Virus del Papiloma Humano o VPH. Cada año, millones de mujeres resultan infectadas con el virus, pero debido a que no presentan síntoma alguno, no se percatan de que están en riesgo de desarrollar el cáncer cervical.

Carol Lee, presidenta y directora general ejecutiva de CMA Foundation afirma que “con métodos de prevención probados, entre ellos las vacunas de VPH, las pruebas regulares de Papanicolaou y una mayor conciencia del público, tenemos una tremenda oportunidad de disminuir los devastadores efectos del cáncer cervical y de eliminar por completo esta enfermedad”.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, la tasa de incidencia más alta de cáncer cervical avanzado se presenta entre las mujeres latinas de 50 a 79 años.

.Casillas apunta que diversos estudios muestran que en California las latinas son las que menos se hacen una prueba de Papanicolaou. El 10% nunca se hace esta prueba en toda su vida y el 30% deja pasar más de tres años sin hacérsela, por lo que este grupo es el que tiene más probabilidades de morir a causa de esta enfermedad, según Kaiser Family Foundation.

Las pruebas de Papanicolaou se pueden practicar sin cargo alguno a las mujeres de bajos ingresos a través del programa “Every Woman Counts” (Todas las mujeres cuentan) y  las vacunas  VPH son cubiertas por los seguros médicos y  por el programa “Vaccines for Children”(Vacunas para Niños).

Más información:

Para ver si usted califica para una prueba gratuita de cáncer cervical a través de este programa puede llamar al 1-800-511-2300, de lunes a viernes, de 8:30 am  a 5 pm.  Hay operadoras que hablan español. Y para ver si sus hijas pueden ser vacunadas sin costo, pregunte a su doctor por el programa Vaccines for Children. Los menores elegibles para el programa California’s Child Health and Disability Prevention (CHDP) pueden calificar también para vacunas gratuitas o de bajo costo.

 

 

 

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