Cuatro Ciénegas: riesgo de muerte

Patricia Guevara.

Mientras el Museo del Desierto de Coahuila se construyó con el afán de generar consciencia sobre la importancia de cuidar ese ecosistema, en la históricamente famosa Cuatro Ciénegas (cuna de Venustiano Carranza), está en riesgo la preservación de la biodiversidad debido a que un sector importante de habitantes de la región, ante la ausencia de programas de desarrollo económico sustentable, lleva a cabo extracción excesiva de agua; uso intensivo de fertilizantes y pesticidas y se promueve la presencia de visitas turísticas sin un programa de armonía y respeto con el ambiente.

De acuerdo a investigaciones llevadas a cabo por del Instituto de Ecología de la UNAM, se advierte que la zona podría perder sus condiciones de biodiversidad en un lapso aproximado de 10 años y con ello poner en alto riesgo de muerte a la especie humana. Sería una lástima que ocurriera ya que nos hemos autodenominado la “especie superior”.

La biodiversidad de la región es única y hace que se considere una de las más importantes de toda América del Norte. La vegetación constituye un pastizal alcalino en el piso seco de la cuenca; hábitats acuáticos y semi-acuáticos donde se localiza el lirio y especies nativas, tanto de flora como de fauna; dunas de yeso que albergan una gran riqueza de vida; zona de transición y matorral desértico vital para la sucesión de ecosistemas. Es rica en cactáceas, algunas de las cuales sólo tienen presencia en esa zona del planeta. Se presenta una muestra especial de mezquites y bosques de encino y mixtos.

La advertencia del Instituto de Ecología consiste en que de continuar las condiciones que afectan el medio ambiente en Cuatro Ciénegas, que según se ha comprobado, guarda el origen de la biodiversidad en el Planeta y tiene ciertas características similares a las que se han descubierto en Marte- podría perder su riqueza natural en un lapso de una década si los gobiernos local y federal no actúan a la velocidad que exigen las circunstancias.

La singularidad de la zona considera también la riqueza de sus más de 300 pozas de agua cristalina (al menos, en su origen) y por su caudal en microorganismos que forman estructuras calcáreas fósiles, similares a las encontradas en el planeta rojo.

La directora de desarrollo institucional del Museo del Desierto, Gabriela Guzzy Arredondo, dijo en entrevista con esta periodista que los estromatolitos son los seres que dieron vida a la especie humana. Los desiertos constituyen el 52 por cierto del territorio nacional y de sus entrañas, se obtiene el 20 por ciento de los alimentos que se generan y el 50 por ciento de los metales preciosos y una porción muy considerable de las reservas de petróleo, aunque claro, el petróleo debe dejar de ser el combustible supremo de la economía y de la actividad energética en México.

Economías más desarrolladas (o debiéramos decir, mejor desenvueltas o instrumentadas) ya han fijado al año dos mil 50 para llegar al uso pleno de energía limpias, renovables y completamente amigables con el ambiente. Sin embargo, nuestro país carece aún de una política pública perfectamente eslabonada para hacer fluir los inventos, investigaciones y recomendaciones de científicos y técnicos que ven cómo su talento se queda en el “banco” del olvido.

Ni a nivel federal, ni estatal, se llevan al cabo acciones que permitan instrumentar las características del método científico para incluir la energía solar o eólica que generan nuestros desiertos e incorporarlos a proyectos viables.

Jorge Torres López, Gobernador Interino de Coahuila y Luis Fueyo, comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas, podrían acercarse más a las investigaciones científicas y conocer cuáles podrían ser los proyectos sustentables que permitieran generar fuentes de empleo adecuadas para realmente proteger y salvaguardar la zona de Cuatro Ciénegas y no permitir que siga avanzando el riesgo de acabar con la riqueza de vida que ha caracterizado a la región.
Los tipos de peces, anfibios, reptiles, crustáceos y demás organismos y microorganismos deben estar realmente protegidos. No basta con tener sólo la denominación de área protegida sino que deben tomarse las acciones conducentes para que la región esté a salvo del riesgo de perecer.

Cómo se nos puede explicar que la flora y la fauna del valle de Cuatro Ciénegas hayan sido declaradas protegidas en 1994 y permanezca como una zona de producción de forraje, es decir, alimento para ganado. La promesa y el compromiso de cumplir y hacer cumplir la casi centenaria Constitución, ¿en dónde queda?

Los mexicanos no podemos seguir señalando que tenemos un país megadiverso cuando no podemos tomar acciones y decisiones mega inteligentes para poder llevar al éxito a millones de habitantes. Somos una nación que está llena de recursos naturales y que por esa dimensión no debería haber pobreza en ella. Faltan pues mejores administraciones…qué duda cabe?
Hace falta mucha investigación científica en nuestro país para saber y descubrir cómo han sobrevivido 3 mil 500 millones de años explica Guzzy Arredondo y cómo de acuerdo al Instituto de Ecología de la UNAM, esa vida, puede acabar en tan sólo una década.

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