Noticias paralelas

Por Virginia Gaglianone

Esta semana, el Concilio de Uvalde, Texas, votó unánimemente a favor del despido del jefe de policía Pete Arredondo, por su desempeño en la masacre de la escuela primaria Robb, que terminó con la vida de 19 niños y dos maestras. También esta semana, la firma de abogados Bonner & Bonner anunció que representará a familiares de las víctimas, en el juicio grupal que busca 27,000 millones de dólares en compensación para dichas familias. El juicio incluye al distrito escolar de Uvalde, al concilio de la ciudad, a las agencias policiales presentes ese día y a Daniel Defense, el fabricante de los rifles de guerra AR-15 que fueron utilizados durante la matanza. El reporte de la tragedia del 24 de mayo, publicado el mes pasado, encontró que “fallos sistémicos y decisiones atroces” contribuyeron a la muerte de las 21 personas.

“Qué-Quién-Dónde-Cuándo-Por qué-Cómo” son las “6W“(por sus siglas en inglés), o preguntas que los periodistas intentamos responder en el primer párrafo de los artículos. Las respuestas a dichas preguntas, según Hermágoras, presentan cualquier información de manera simple y eficaz. El método del retórico griego, que ha probado ser tan simple y eficaz como sus seis preguntas, ha sido adoptado por periodistas, abogados, investigadores y detectives, entre otros.

“Qué-Quién-Dónde-Cuándo-Por qué-Cómo” fue la misma información sobre la masacre que recibimos todos. Las conclusiones y opiniones, sin embargo, fueron y siguen siendo muy diferentes.

Qué: Masacre de 19 niños de entre 9 y 11 años y de dos maestras de escuela primaria.

Quién: El asesino fue Salvador Ramos, un joven de 18 años que esperó a su cumpleaños para poder comprar los rifles de guerra.

Dónde: Uvalde, Texas, EE. UU., en el salón de 4º grado.

Cuándo: 24 de mayo de 2022.

Por qué: Difícil de entender. Quizás porque comprar armas en Texas es tan fácil como comprar un par de zapatos. Quizás porque el asesino tenía desafíos mentales. Quizás porque docenas de policías fuertemente armados y blindados se quedaron en los pasillos de la escuela por más de una hora, en lugar de entrar al salón en el que Ramos estaba matando niños.

Cómo: Luego de disparar a su abuela, Ramos se dirigió a la escuela con dos rifles AR-15 y una cantidad obscena de municiones y comenzó a disparar a niños de entre 9 y 11 años de edad.

“Qué-Quién-Dónde-Cuándo-Por qué-Cómo” fue la información que décadas atrás nos dio uno de los profesores de periodismo de CSUN para que escribiéramos un artículo. En ese entonces, pensé que al darnos a todos la misma información, los artículos serían muy parecidos. Estaba equivocada. Uno tras otro leímos nuestros textos, y uno tras otro resultó ser más diferente que el anterior. Y es que, según dicen, el diablo está en los detalles; en los detalles y en la interpretación de los hechos.

Al igual que con otras masacres, la tragedia de Uvalde originó comentarios de todo tipo. “¿Y si dejamos de vender rifles de guerra AR-15, preferidos por los asesinos de las peores masacres de los últimos años?” “¿Y si regulamos la venta de armas y requerimos verificación de antecedentes?”, se preguntaron algunos. “¿Y si vendemos aún más rifles AR-15 y cada mañana salimos armados, por las dudas de tener que enfrentarnos con alguien que compró el mismo rifle?” “¿Y si obligamos a todos los educadores a portar armas, para que puedan atacar al próximo francotirador que entre a una escuela?”, se preguntaron otros.

Siempre me llamó la atención cómo las mismas 6W pueden generar interpretaciones tan diferentes, y cómo cada noticia puede utilizarse para manipular y politizar la información. La manipulación de las noticias no es algo nuevo, siempre ha existido. Lo que sí ha cambiado en las últimas décadas es la posibilidad de construir universos paralelos a partir de una misma realidad.

Con la aparición de los canales de 24 horas de noticias, en 1980, llegó la necesidad de encontrar 24 horas de información que atrapen al espectador, haciendo que las noticias se conviertan en un entretenimiento más. A esto se le sumaron las redes sociales y la información “a medida”. En la actualidad, es posible crear nuestro propio universo y enterarnos solamente de las noticias y opiniones que coincidan con nuestra manera de ver el mundo. La vecina de al lado de mi casa vive en un universo totalmente desconocido para mí. Prestamos atención a diferentes noticias, preferimos diferentes interpretaciones de la “realidad”. Vivimos lado a lado, en universos paralelos, a pocos metros de distancia.

La diversidad de interpretaciones de las 6W no es el problema; la politización y manipulación de la información sí lo son, y en la actualidad, todas las noticias se han politizado, desde las masacres, a las enfermedades globales, a la planificación familiar. En EE. UU, quienes se llaman liberales o demócratas tienden a reaccionar a noticias como la de Uvalde pidiendo mayor control en la venta de armas, mientras que quienes se consideran conservadores o republicanos generalmente piden lo contrario. ¡Hasta la pandemia del COVID-19 fue politizada! Como si vacunarse, o usar o no una mascarilla fuesen exclusivas de un partido político u otro.

En la actualidad, la afiliación política interpreta las 6W de la información y determina posturas en cuanto a temas tan fundamentales como las armas de fuego, el aborto o las vacunas. Pero no tiene que ser así. Es posible interpretar los “Qué, Cuándo, Cómo, Dónde, Por qué y Cómo” por nosotros mismos, aunque dicha interpretación no sea la misma que nos sugiere el partido político con el que nos identificamos.  Admitir que coincidimos con algunas ideas del partido contrario no es tan terrible después de todo. Evitar la próxima masacre escolar debería ser motivación suficiente para comenzar a buscar interpretaciones y soluciones en común. 

 

 

 

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