Acto de cobardía

 

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo

La reticencia de Trump a condenar desde un principio y de manera enérgica a los supremacistas blancos, neonazis y miembros del Ku Klux Klan por el ataque terrorista del pasado sábado en Virginia es uno de los peores actos de cobardía de su gobierno que, de seguro, lo perseguirá por el resto de sus días.

Ciertamente, ante las críticas que le llovieron por todos lados, el presidente se vio obligado a intentar remediar su error y, 48 horas después de los hechos, tuvo que denunciar específicamente a cada uno de esos grupos. La rectificación, sin embargo, llegó demasiado tarde y sonó demasiado forzada.

Nacionalistas blancos. Foto: NPR.
Nacionalistas blancos. Foto: NPR.

En lugar de referirse inmediatamente al problema y ofrecer sus condolencias a las víctimas del ataque, Trump empezó por presumir sus supuestos logros en materia económica, en una muestra más de su insensibilidad social. Y aunque condenó el racismo y llamó criminales a quienes promovieron la violencia en Virginia, cometió un serio error al rechazar el apoyo que los neonazis y supremacistas blancos le han ofrecido abiertamente.

Esta omisión no es un asunto menor. Trump ha cultivado por años la relación con estos grupos que, como ha subrayado en varias ocasiones David Duke, ex dirigente del Ku Klux Klan, votaron por él con la esperanza de que el ahora presidente les devolviera “su país”, mediante promesas como la de construir un muro en la frontera con México y deportar a millones de indocumentados.

Si bien estos grupos siempre han existido y se han multiplicado por diversos factores, desde que Trump asumió la presidencia se han envalentonado porque saben que tienen de su lado al jefe de la Casa Blanca.

Los hechos ocurridos en Charlottesville, Virginia, son una prueba clara de la fuerza que han cobrado y de la disposición que tienen de usar los mismos métodos de grupos terroristas como ISIS.

La preocupación de millones de estadounidenses ante la amenaza que representan estas agrupaciones que desean un país solo de “blancos” sin que el presidente haga algo para detenerlos ha llevado a miles a protestar en contra de Trump. En Nueva York, Washington, Denver, Los Ángeles y muchas otras grandes ciudades del país, la gente ha salido a las calles para denunciar no solo a quienes promueven el odio y el racismo sino al presidente, que parece más interesado en no molestar a su base, que en unir al país y defender los derechos humanos y la democracia.

Dada su soberbia y su conocida renuencia para aceptar sus errores es de esperarse que Trump continúe por la misma línea que ha caracterizado hasta ahora su estancia en la Casa Blanca, lo cual no solo debilitará más su presidencia sino profundizará más las enormes divisiones que sufre este país.

 

**María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

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