Aristegui, rebelde y combativa

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

Carmen Aristegui no es sólo la periodista más conocida e influyente de México sino también la más controvertida. A raíz de su despido de MVS, sus críticos la han tildado de arrogante, de haber abusado de la confianza de sus patrones al incluirlos en la plataforma de Méxicoleaks sin consultarlos y de ser intransigente en sus demandas con la empresa. También la han acusado de tener una agenda identificada con la extrema izquierda, de haber trabajado en el pasado para el gobierno, de no reconocer sus errores y de hacer una alharaca por haber sido despedida.

En contraste,  sus miles de seguidores opinan que Aristegui simplemente tiene las virtudes del periodista ideal: independiente, combativa, honesta, comprometida con la sociedad y, sobre todo, crítica frente al poder. Esto es lo verdaderamente significativo. Se puede estar de acuerdo o no con el estilo de Carmen, pero nadie puede negar que hoy por hoy es la periodista mexicana que ha puesto a temblar al gobierno con sus cuestionamientos incisivos, con sus comentarios agudos y, especialmente, con su  valioso equipo de investigación que –entre otros temas- fue el responsable de revelar el conflicto de interés en el asunto de la casa blanca que adquirió la esposa del presidente Peña Nieto.

El escándalo que se ha armado por el despido de Carmen y que ha trascendido las fronteras de México, se debe justamente a todas esas razones y a que se dio en el momento en que su equipo investiga otras dos bombas informativas: el caso de la matanza de Tlatlaya y de la mansión del secretario de Hacienda, Luis Videragay. Llama también poderosamente la atención que MVS haya decidido despedir sumariamente Daniel Lizárraga e Irving Huerta, periodistas fundamentales en la investigación de la casa blanca y que haya llevado la disputa interna con Aristegui sobre Mexicoleaks a un nivel insólito de estridencia mediática.

Se trata, claramente de un acto de intimidación y de una feroz campaña de desprestigio contra Aristegui a la que, por desgracia, se han sumado varios de sus colegas de MVS y del medio periodístico mexicano. Debido a la virulencia del ataque contra Carmen tanto en México como en el extranjero muchos sospechan que los intentos para silenciarla provienen de Los Pinos, lo cual no sería descabellado pues no es la primera vez que esto ocurre con los comunicadores incómodos para el poder.

Pero como ocurrió con periodistas de la talla de Julio Scherer García, que fundó Proceso tras su salida obligada de Excélsior por la conspiración que orquestó el entonces presidente Luis Echeverría, esperamos que Carmen Aristegui nos sorprenda pronto con un nuevo programa. Miles deseamos volverla a escuchar.

 

 

 

 

 

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