Nuevas pruebas de que Mahony protegió a curas pederastas

Roger Mahony dice que se ha reunido en privado con 90 de las víctimas de abuso y que a diario reza por ellas.

Redacción de Latinocalifornia.com

Las denuncias de abusos por parte de sacerdotes católicos contra menores de edad no son nuevas, pero en el caso de la Arquidiócesis de Los Ángeles, la reciente difusión de cartas confidenciales enviadas por el  cardenal Roger Mahony agrega nuevas evidencias sobre la forma en que esa institución  protegió a los curas acusados de pederastia.

Las cartas, que finalmente se dieron a conocer ayer por la Iglesia Católica, demuestran que en la época que Mahony estaba al frente de la Arquidiócesis de Los Ángeles, maniobró con sus asistentes para mantener en secreto las acusaciones y evitar que los sacerdotes pederastas enfrentaran a la justicia.

Estas cartas, que datan de 1986 y 1987,  forman parte de una demanda contra la Arquidiócesis y revelan, además, que uno de los principales cómplices de Mahony para proteger a los curas pederastas fue monseñor Thomas J. Curry.

Pese a que Mahony se mostró perturbado por la magnitud de los abusos de los sacerdotes, su única propuesta para enfrentar el problema fue enviar a varios de ellos a terapia psicológica y lejos de California, donde no los pudiera alcanzar la justicia.

Mahony, quien se retiró en 2011, dio a conocer el lunes un comunicado en el que se disculpa por sus errores y afirma que reza todos los días por las personas que fueron víctimas de esos abusos. Según el comunicado, el cardenal se ha reunido hasta ahora en privado con 90 víctimas y tiene una ficha de cada una de ellas, así como del sacerdote agresor.

Entre los múltiples casos de los que se habla en los registros confidenciales está el del padre Lynn Caffoe, acusado de encerrar a jovencitos en su habitación, grabar sus entrepiernas y gastar  en llamadas telefónicas de sexo virtual, mientras sostenía relaciones con los menores.

Al denunciarse estos abusos, Mahony envió a Caffoe a terapia y se le apartó de su ministerio, pero la Iglesia le perdió la pista. Un reportero descubrió años después que trabajaba en una misión para desamparados. Caffoe murió en 2009 sin haber enfrentado a las autoridades por sus delitos.

Otro caso del que se habla en las cartas es los de monseñor Peter García, quien admitió haber abusado durante décadas de menores latinos indocumentados. García se aprovechaba de ellos a sabiendas de que era difícil que lo denunciaran por su estatus legal.

Mahony lo envió a Nuevo México para tratamiento psicológico. Cuando regresó a Los Ángeles, le negaron un ministerio, por lo que dejó el sacerdocio en 1989. Murió diez años después en total impunidad.

 

 

 

 

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