El México que sí lee despide a Carlos Fuentes

Virginia Jiménez.

Por Virginia Jiménez

“Nos hemos quedado desamparados. El pensamiento es nuestra guía y él (Carlos Fuentes), era una monumental fuente de ideas y conocimientos. Era nuestro faro. No se puede sustituir.” Es el sentir de David López de aproximadamente 40 años de edad, tez morena, propietario de una pequeña imprenta en México. Como miles de otros mexicanos, David llegó la tarde del 16 de mayo al Palacio de Bellas Artes, para despedir al gran maestro, escritor, novelista, Carlos Fuentes, quien había dejado de existir el día anterior, súbitamente, a los 83 años de edad.

Viajé de Los Ángeles a la Ciudad de México hace unos días en visita familiar. Recibí la triste noticia del fallecimiento de Carlos Fuentes un día después, pues había viajado a un poblado fuera de la ciudad y no tuve acceso a Internet.

La tarde del 16 llegué, casi al final del día, al Palacio de Bellas Artes y en las afueras del majestuoso edificio encontré a una gran multitud de personas, de todas las edades, vestidos con falda, tacón y traje, al igual que con tenis, camiseta y jeans, profesionales, estudiantes, amas de casa y alguno que otro curioso.

Hay quiénes dicen que en México no se lee. Pero ante mí apareció un México que  sí lo hace. Así lo demostraban las masas seguidoras del autor de La La Región más transparente,  La muerte de Artemio Cruz, Cristóbal nonato y otras veinte novelas, así como varios relatos y cuentos, ensayos, guiones de cine, teatro y ópera. 

¨Me apasiona su sabiduría, su gran entendimiento y conocimiento del México de abajo, así como del México de los poderosos”, dijo Roxana Bojórquez, quien se coló como pudo en el recinto para ver de cerca el féretro del gran maestro mientras que miles de personas más esperaban su turno en las largas líneas que se formaron afuera.

No todos tuvieron la suerte de entrar, pero quienes sí lo lograron, hicieron una breve guardia ante el ataúd de madera fina en donde yacía el cuerpo inerte del escritor, quien puso a México y a la literatura latinoamericana en el mapa mundial. Lo cubría la bandera mexicana y encima había rosas, claveles y otras flores depositadas por sus fieles seguidores

Las primeras horas del homenaje a Fuentes pertenecieron al presidente de México, Felipe Calderón; al Jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard y a sus esposas;  y a numerosos y  afamados escritores, políticos; la viuda de Fuentes, Silvia Lemus; su hermana Bárbara, su hija Cecilia, así como otros familiares y amigos; pero la tarde fue del pueblo mexicano, que desfiló alrededor del féretro con flores, cartas, dibujos y sin duda, un gran peso en el corazón.

Hubo quienes no contuvieron el llanto, pero fueron pocos. Eran lágrimas silenciosas. Era un ambiente en el que se mezclaban la tristeza con la euforia, como si el Carlos Fuentes que nos sonreía desde  una gigantesca foto en blanco y negro  posando frente a un librero repleto de libros,  fuera el Carlos de carne y hueso. Era una bella foto, instalada atrás del  féretro y rodeada por grandes coronas y arreglos de flores blancas.

Carlos Fuentes era la voz del pueblo, firme, inteligente y libre. Una voz cuya ausencia pesa triplemente en esta época de elecciones. Asiduo crítico tanto al gobierno de México como al de Estados Unidos por la fallida guerra contra las drogas que ha resultado en secuestros y decenas de miles de muertos, Fuentes tachó a los candidatos a la Presidencia de México de mediocres. Fue también una importante voz en pro del inmigrante, no solamente del inmigrante mexicano.

En el ultimo artículo que escribió y que fue publicado en el periódico Reforma, de México, el mismo día de su muerte, Fuentes reflexionó sobre la inmigración norafricana a Francia señalando el tema como uno de los grandes retos que enfrenta el recién electo presidente francés Francois Hollande. ¨Hollande debe darle al inmigrante norafricano diálogo y un horizonte en la política de inclusión social y creación de empleo que es la suya¨. Agregando que, “El trabajo migratorio no puede ser, a la vez, necesario y castigado. Si ya hay libertad para el capital, la inversión y el cambio, debe haberla también para el trabajo.”

Fuentes concluye el artículo con una ¨Nota mexicana…” diciendo que “Me preocupa e impacienta que estos grandes temas de la actualidad estén fuera del debate de los candidatos a la Presidencia de México, dedicados a encontrarse defectos unos a otros y dejar de lado la agenda del porvenir.

Pasadas las 5 de la tarde se cerró la entrada al publico.  Una nueva guardia alrededor del ataúd fue integrada por la viuda de Carlos Fuentes, su hermana, su hija y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, entre otros. La esencia de Fuentes se sintió en el aire, cobijando a todos, retumbando con las trompetas e instrumentos de los que emanó el himno nacional mexicano para honrar la muerte de un verdadero héroe.

 A gritos de ¨Viva Carlos¨, entre aplausos, el féretro fue depositado en la carroza que lo llevaría a la funeraria donde los restos del escritor mexicano serían reducidos a cenizas.

Pero como dijo el presidente de esta nación, “se queda con nosotros. Siempre estará en el alma de México”.

Carlos Fuentes, descanse en paz. 

Comments

comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *