Las estrellas ‘rojas’ de Hollywood

Sean Penn, Steven Soderbergh, Chris Weitz y Oliver Stone.
Hugo A. Espinoza Caut

En su calidad de embajador itinerante por Haití, el actor Sean Penn visitó Sudamérica la semana pasada, recolectando fondos para ayudar a la pobre nación caribeña. No obstante, los titulares no destacaron su vocación filantrópica, sino sus declaraciones políticas.

“Es necesario este diálogo diplomático entre el Reino Unido y Argentina. Pienso que el mundo hoy no tolerará cualquier clase de compromiso ridículo y arcaico por la ideología colonialista”, señaló el actor sobre el conflicto por las islas Malvinas (Falkland) en el Atlántico sur, despertando la furia de los ciudadanos anglosajones, como también la benevolencia de la presidenta argentina Cristina Fernández, con la cual se entrevistó en Buenos Aires.

Penn también entregó su apoyo a la demanda marítima de Bolivia contra el vecino Chile durante una reunión con el mandatario Evo Morales, y pasó por Venezuela para saludar a su camarada Hugo Chávez. “Diariamente, este electo líder es llamado aquí un dictador, y nosotros lo aceptamos, solo lo aceptamos. Debería haber una prohibición por la cual se vaya a prisión por esta clase de calumnias”, ha declarado Penn, siendo blanco de duras críticas desde los medios de comunicación estadounidenses.

El actor es un reconocido activista político de izquierda, una de las principales celebridades del “Left Hollywood” (Hollywood izquierdista), según el término acuñado por el comentarista conservador Bill O’Reilly, que incluiría a las celebridades simpatizantes del Partido Demócrata. Sin embargo, algunos realizadores han ido más allá y critican, a través de sus trabajos, al propio gobierno estadounidense y la política exterior del país.

Chris Weitz y los indocumentados

A pesar de que sus primeros trabajos fueron películas de taquilla juvenil, como la comedia American Pie y la saga Crepúsculo, Chris Weitz recientemente acertó un fino drama sobre una familia inmigrante angelina, en la cinta A Better Life (Una vida mejor).

Nominada al Oscar de este año por mejor actor (el mexicano Demián Bichir), la película que dirige Weitz trata sobre la lucha de un jardinero del Este de Los Ángeles que intenta alejar a su hijo de las pandillas y de los agentes de inmigración, al mismo tiempo que busca entregarle oportunidades de vida que él nunca tuvo.

Alentado por el tema, Weitz estrenó hace unos días el minidocumental Is this Alabama? (¿Es esto Alabama?), donde critica la política antiinmigrante del estado sureño, en colaboración con tres organizaciones que promueven una reforma migratoria integral. En cuatro breves videos, el realizador explora los efectos de la ley HB 56, diseñada para desincentivar la estancia de los trabajadores indocumentados y forzarlos a mudarse.

“(Aprendí) sobre la decencia de muchos, muchos residentes de Alabama, que tienen una profunda noción de hospitalidad y compasión, y cómo esas voces no están siendo escuchadas por la legislatura”, indicó Weitz en el estreno de los videos.

Oliver Stone: paladín del socialismo latinoamericano

El galadornado director británico ha situado la política en el centro medular de sus realizaciones, y en varias oportunidades ha enfocado su trabajo en Latinoamérica. En 1986 dirigió Salvador, sobre la guerra civil de El Salvador, y en 1997 coescribió el musical Evita basándose en la exprimera dama argentina Eva Perón.

Stone ha sido un férreo defensor de los sistemas socialistas latinoamericanos, destacando la cinta Comandante, en la cual entrevista al líder cubano Fidel Castro, y también el controvertido documental South of the Border (Al sur de la frontera, 2009), donde realiza una extensa apología al modelo político y económico venezolano impuesto por el mandatario Hugo Chávez. Sus críticos argumentan que Stone no dio cabida en el documental a los opositores del chavismo, también cuestionando el apoyo que en su oportunidad el director entregó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), señaladas como una organización terrorista por la Casa Blanca.

“Creo que para los estándares de la civilización occidental van muy lejos; ellos secuestran personas inocentes. Por otro lado, están peleando una batalla desesperada contra fuerzas bien financiadas y sostenidas por Estados Unidos, que han aterrorizado el país por años y matado más personas (…) Son un ejército de campesinos, yo los veo como un ejército tipo Zapata”, señaló Stone sobre la acción de las FARC en Colombia.

El héroe de Steven Soderbergh

El productor, escritor y director estadounidense sacudió a la crítica especializada en el 2000 con el estreno de Traffic (Tráfico), donde aborda con original estética la compleja problemática del tráfico de drogas entre México y Estados Unidos, convirtiéndose en un trabajo esencial sobre el tema.

Uno de sus protagonistas, el actor hispano Benicio del Toro, fue elegido con posterioridad para encarnar al guerrillero Ernesto Guevara, en la saga de cuatro horas denominada Che (2009). Tanto en la primera parte (El argentino), como en la segunda (Guerrilla), Soderbergh otorga al personaje un aura mística y heroica, por lo que muchos consideran que la cinta está alejada de las reales circunstancias del caudillo sudamericano.

De todos modos, el cineasta reniega de las críticas que consideran su trabajo excesivamente izquierdista. “Ser liberal se ha convertido en una palabra sucia en EE.UU. Ha sido demonizada en un terrible grado. Es un gran problema para la izquierda (…) Actitudes progresistas o liberales han cambiado el mundo para mejor a través de los años, pero ahora es una etiqueta que puede mancillar a la gente y sus ideas”, dijo Soderbergh durante el estreno de su última cinta, Contagio (2011).

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