Mitt Romney, ¿mexicano?

El candidato republicano Mitt Romney muy bien pudiera solicitar la doble ciudadanía en cualquier consulado mexicano en Estados Unidos y convertirse  también en ciudadano de México. En ese caso, si gana las elecciones, se convertiría en el primer presidente estadounidense de padre mexicano e hijo de un inmigrante que llegó del sur.  Aquí les presentamos la nota de Gabriel Lerner que muestra la historia del candidato, pero al mismo tiempo como sus rivales políticos están dispuestos a utilizarla para meter miedo de la supuesta amenaza que pudiera significar Romney para los votantes conservadores.

Por Gabriel Lerner

Se sabía hace tiempo: el padre de Mitt Romney, quien es el favorito para ser el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, es mexicano. Sí, porque George Romney nació en 1907 en una colonia americana en Chihuahua, México.

Como primer pensamiento, eso hace a Romney – si surgiera la necesidad – potencialmente un ciudadano mexicano.

Lo confirma la Guía Paisano que parecería ahora dirigida al candidato líder: “Estimado paisano, si eres mexicano y tienes hijos nacidos en Estados Unidos, al registrar su nacimiento en cualquier Consulado de México les estarás dando la doble nacionalidad”.

Romney, si es que no lo ha hecho, solamente debe concurrir al consulado más cercano a su domicilio (o al lugar en donde esté haciendo campaña) con unos requisitos de documentación que su ejército de ayudantes de campo no tendrán problema en conseguir: acta de nacimiento del niño Willard Mitt, el 12 de marzo de 1947 en Detroit, Michigan, junto con el nombre del hospital y el del médico encargado. Y los documentos equivalentes de sus padres George W. y Lenore: acta de nacimiento mexicana, acta de matrimonio, y dos testigos de aquellos tiempos.

Por supuesto, Romney jamás se ha considerado mexicano. La estadía de su familia en el país vecino en aquel entonces se debía a que huyeron de la ley estadounidense que prohibe la poligamia.

La familia Romney es mexicana desde que un antecesor, Miles Park Romney, cruzó la frontera en 1884, descontento con la ley federal que en 1882 prohibió el poligamismo y la castigó con la cárcel y la pérdida de la ciudadanía. En 1891 la iglesia mormona a la que pertenece – la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días – prohibió la poligamia, lo cual no impidió que Miles se casara con su quinta mujer en 1897. No era para menos: su propio padre, Parley P. Pratt, tuvo doce.

En 1912 el abuelo Gaskell Romney volvió a Estados Unidos, cruzando la frontera sin papeles mientras huía de la violencia de la revolución mexicana. Su pasado mexicano, inmigrante e indocumentado no impidió que su hijo George – padre de Mitt – se convirtiera en un exitoso hombre de negocios y político, llegando a gobernador del estado de Michigan.

Todo lo cual viene al caso porque de todos los candidatos republicanos en este ciclo electoral y el anterior de 2008, Romney ha sido quien más consistentemente se ha opuesto a la reforma migratoria, prefiriendo en cambio a la deportación de todos los indocumentados en Estados Unidos. Recientemente criticó un desliz de otro candidato conservador, Newt Gingrich, quien favoreció la residencia legal para indocumentados que han vivido aquí por décadas y que “van a la iglesia y pagan sus impuestos”. Romney lo acusó de propiciar la “amnistía”, terrible insulto para él.

Como se dijo al principio, nunca fue secreto que, formalmente, Mitt Romney es hijo de un mexicano. Pero no todos lo sabían. Ahora, en el calor del debate entre los candidatos republicanos, de pronto se publica ese dato como gran exclusiva, como si se revelase un terrible secreto de familia.

De pronto salen entrevistas con el primo segundo del candidato, Leighton Romney (video), quien aún vive en Colonia Dublan, 175 millas al sur de la frontera con México. NBC publicará la historia completa este lunes.

¿Por qué, de pronto, ahora?

Porque quienes están detrás de la re-re-republicación del presunto descubrimiento, buscan avivar en los potenciales votantes su sentimiento xenófobo y racista, inculcándoles desconfianza y hostilidad para que se abstengan de votar – en las primarias de su partido – por alguien con raíces en un país que ellos desprecian. Quieren que al mirar a Romney en TV o en foto se digan: de veras, parece mexicano.

Esta insensatez no deja de recordar la campaña demente y todavía en marcha tendiente de delegitimizar al presidente Obama arguyendo que es (además de socialista, musulmán oculto y otras presuntas atrocidades), nacido de padre extranjero (en Kenia).

Como dice el Eclesiastés 1:9: “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será”.

Este artículo fue publicado por AOL Noticias y Gabriel Lerner es el editor.

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