Calixto Shibaja: Pinceladas de la vida

El artista oaxaqueño Calixto Shibaja.

Por: María Teresa Sarabia

En tonos de barro, y pincelada a pincelada, llenando cada instante con color, pasión, realismo, y lo sencillo de la vida diaria, transcurrió en su natal San Pedro Tapanatepec, Oaxaca, la niñez de Calixto Shibaja.  Un pequeño que desde la más tierna infancia descubrió en los colores su alma, y en los sucesos de su entorno, la esencia de vivir.

-“Siempre veía que mi mamá pintaba objetos, decoraba la casa haciendo ella las pinturas en acrílico, o sobre cartón o cualquier superficie que encontraba.  Mi papá era agricultor.  Soy hijo de Alejandro y Paula Shibaja”, dice Calixto al inicio de la charla.

Cuenta que viene de una familia de 5 hermanos, (Mario, Nel, Maricruz, Loni y Alejandra).  A todos les gustaba la pintura.  Y en su caso, él pintaba sobre las hojas y  raíces de los árboles; y en la cocina vieja de adobe hacía figuras.

-“Con carbón dibujaba, usaba pigmentos de botes viejos.  Derretía el adobe con agua, y hacía esculturas de lodo”, comenta sobre sus actividades de la infancia.

Y recuerda que siempre participaba en los concursos de dibujo de la escuela y ganaba los primeros lugares.  Sus dibujos se diferenciaban de los de sus compañeros porque él no copiaba figuras, ni paisajes.

-“Yo hacia cerros, estampas del pueblo, dibujaba a las mujeres nativas del Istmo de Tehuantepec. Veía a los panaderos con sus canastos, y a los que vendían iguanas, huevos de tortuga, y también los dibujaba.   Me gustaba observar y plasmar lo que para mí era la vida en un mercado prehispánico.  Además esos rostros quemados por el sol, las sonrisas en las caritas morenas de los niños, todo parte de la magia de los distintos grupos étnicos mexicanos”, cuenta Calixto sobre sus primeros dibujos.

Y precisamente esos paisajes y retratos de la vida cotidiana que inspiraron sus primeros trazos, son los que decoran su estudio, y lo primero que vi., al abrir la puerta principal del edificio de un piso que ocupan Calixto y su obra, en la ciudad de Huntington Park, California.    En ese cuarto de forma rectangular, y paredes con distintos tonos encendidos, bañado de luz y formas geométricas, flota el ambiente del arte, el talento, y la creatividad.

Para Calixto Shibaja, su inspiración siempre surgió de lo que ocurría a su alrededor.  La sencillez de su entorno, lo pintoresco de su ambiente, en el pueblo de San Pedro Tapanatepec, Oaxaca, que fue su cuna, y donde siempre caminaba por sus calles con una libreta bajo el brazo, y colores en sus manos.

-“Todos los niños me conocían como dibujante.  Siempre estaba sentado en la banqueta de la casa.  Iba al río y a mi regreso, tomaba el cuaderno y dibujaba.  Un día llegó de afuera alguien con botes de pintura de colores e  invitó a los niños a pintar un mural en la presidencia del pueblo.  Buscaron a los que sabían dibujar.  Fuimos mi hermano y yo con otros 3 chicos.  Pintamos un mural de 20 metros de largo, con Emiliano Zapata, Villa etc.  Me sorprendí mucho de cómo se veían los colores.  Tenía solo 9 años.  Hice ese mural que estuvo por mucho tiempo en la presidencia, pero se deterioró y lo quitaron”.

SIN COPIAR ESTILOS NI TENDENCIAS, SIEMPRE ORIGINAL…

-“En los concursos siempre presenté dibujos originales.  Yo no copiaba nada.  Tenía buenos maestros.  Y de lo que hacía, calificaban originalidad, y concepto del dibujo.  A mí me encantaba lo sencillo del pueblo, mujeres en hamacas con sus niños, hombres que cargaban leña, estampas de la vida cotidiana”, cuenta sobre sus motivos de inspiración.

Pasó el tiempo, y en su juventud, buscando mejores horizontes para aprender pintura como profesión, emigró a la Ciudad de México.  Su padre perdió sus recursos, y él tuvo que usar su ingenio para estudiar, sobrevivir y realizar sus sueños.

-“Me fuí a una zona de bajos recursos, y me encuentro con que no había pintura, solo dibujo técnico industrial.   Lo hacía, pero era rutinario.  Me frustré, me dio coraje que en una ciudad tan grande no hubiera lo que quería.  En una ocasión, hice un hoyo grande en la pared de la escuela, y me salí para irme al cine.  De castigo, me mandaron a estudiar cocina.  Ahí solo había mujeres, pero me gustó la maestra y estuve en esas clases por 3 años. Con un equipo de 40 hermosas damiselas y yo como conejillo de indias”, recuerda.

Y agrega que las escenas de las damas cocinando, posteriormente también fueron motivación para sus dibujos.

EL ARTE PARA GANARSE LA VIDA…

-“Empecé a hacer caricaturas en la secundaria y las vendía.  Buscaba a quienes tenían enemigos, y les hacia la caricatura del malo.  También dibujaba sobre repisas, y sobrevivía de la venta de esas pinturas, a la edad de 11 años.  Después cuando entre a la prepa, tomé pintura y escultura.  Gané varios premios en exhibiciones de arte.  Hice pinturas por PUNTILLEO.  Luego gané el premio a la mejor pintura moderna por sus formas geométricas.  Empecé a hacer esculturas.  Me fui a la escuela Pedro de Alba.  Los maestros se dieron cuenta de mi talento artístico, y de ahí, me fui a Guadalajara”, recuerda Calixto.

Y sigue narrando como en Tonalá, (conocida como villa alfarera), trabajaba pintando a destajo con otros colegas, pinturas que eran vendidas en distintas tiendas.

-“Pagaban por cantidad y velocidad para pintar.  Algunos nos encargábamos de las caras, otros de las flores, otros de la ropa.  Ahí agarré velocidad”, dice con orgullo.

Pero comenta que nunca aceptó firmar una obra completa para ellos.

-“Prefería hacer una original, porque eso le gustaba más a las personas que apreciaban mi arte.  Aparte, refiné mi técnica al trabajar con expertos en la materia.  Tenía clara la noción de cultura y dibujo.  Con algunos pintores mayores de edad, y que lo hacían por naturaleza, aprendí el efecto de las luces”.

VALORANDO UNA OBRA…

Calixto Shibaja domina varias técnicas como:   Surrealismo,   Modernismo, Abstracto, y Realismo. A su vez, él como vanguardista que es en el mundo de los lienzos, los pinceles, y los colores, creó la llamada “Técnica del Elipsismo”.  Ésta consiste en líneas curvas y las figuras están hechas en el fondo con semicurvas.  Tiene muchos puntos negros y cuando se pone la pintura en la luz correcta, se aprecian las figuras.  Es pintura de profundidad, según explicó a TN.

Sobre los puntos esenciales para saber valorar cada pieza, Calixto explica:

-“Se toman en cuenta los efectos de luz, la composición, texturas y medios que se usan.  Y claro también cuenta el factor que inspiró a la persona a hacer esa obra”.

De inmediato le pregunto cuántas pinturas ha hecho a lo largo de su vida, y deteniéndose un segundo para mentalmente hacer un recuento, responde:

-“Fíjate que arriba de tres mil.  Puedo decirte que cada año pinto aproximadamente 300”.

Y aunque Calixto,  por cierto gran admirador de Frida Kahlo, y Diego Rivera, aún no vende sus pinturas en los millones de Rivera, (quien tenia entre sus clientes al millonario Rockefeller), va en camino a cotizarse cada vez más alto.  Su arte cruzó fronteras y se exhibe en importantes museos de los Estados Unidos.  Un premio obtenido en Sante Fe, Nuevo México, le abrió las puertas.

-“Mi premio en ese lugar hizo que varias galerías se interesaran en mis pinturas, y las empecé a vender más caras.  En “Some Gallery” en Albuquerque, está parte de mi colección.

Aunque también sus pinturas llegaron a: Pasadena, California, “El Festival de Arte de NY”, en “Boeing”, y en la alcaldía de Los Ángeles, en el 2006 durante el Festival de Cine Latino.

HACIENDO CAMINO AL ANDAR…

En su sendero por la vida, Calixto aprendió el valor de saber “diversificarse”.  De sacar ventaja a situaciones adversas, y siempre aprender de ellas.  Como fue el caso de su estancia en Guadalajara, Jalisco, donde además de pintar, y crecer como artista, estudio en la Universidad Autónoma de Guadalajara, (UAG), la carrera de “Licenciado en Optometría”.  De esos estudios aprendió la sensibilidad al contraste de la luz, que aplicó a sus técnicas de pintura.

Pero además de pintor,  optometrista, escritor y diseñador, Calixto también es compositor.  Precisamente una bella melodía flotaba en el ambiente al llegar a su estudio.  De inmediato le pregunté por el nombre de la canción, e incluso le comenté que por lo bello de la letra, y la tesitura de la voz que la interpretaba,  si se trataba de Lila Downs.

-“Se llama FRIDA, y yo la compuse.  Y precisamente he deseado que sea Lila, quien un día la cante”, dijo sonriente al escuchar mi comentario.

Después, mis ojos voltearon  hacia  un periódico en cuya página estaba la pintura de una niña con un acordeón.  Sobre el origen de esa colorida foto relató:

-“La conocí en Guadalajara, al pasar por una calle y me llamo la atención.  Me acerqué y le pregunté si sacaba lo suficiente para estar ahí.  Me dijo que rentaba el acordeón, y obtenía poca ganancia.  Me atrajo la escena, le pedí permiso para dibujarla y le ayudé con algo de dinero.  El cuadro se exhibió en Nuevo México.  Como dije, me gusta pintar a personajes que son estadística para la sociedad.  Para mí representan mucho.  Pinto niños que ayudan a sus padres.  Más que nada lo hago porque son menores que, como yo, desde niños aprendimos a trabajar.  Nunca extendimos la mano, sino nos ganamos la vida con la dignidad del trabajo”.

PINCELADAS EN LA SELVA…

El amor de Calixto por el arte, y su vocación de ayuda, lo llevaron a difundir sus enseñanzas entre los más necesitados, y también aquellos con capacidades diferentes.  Comenzó con niños con “Síndrome de Down”, pero al darse cuenta de que ciertos grupos lucraban con sus servicios, decidió voltear hacia otro segmento desvalido de la población: los indígenas.

-“Se me ocurrió ir a donde realmente necesiten ayuda y  no puedan lucrar con ellos.  Por eso elegí la Selva Lacandona.  Mi padre era de Chiapas.  Me fui a pintar con nativos lacandones.  No tienen oportunidad de ir a una universidad.  Viven en un entorno alejado de la supuesta civilización.  Entre ellos aún existe el respeto por lo ajeno, ya sea el maíz, la pareja, los escasos bienes personales”, cuenta Calixto.

Y encontraste talento? (Pregunta TN).

-“Encontré mucho talento.  Y en medio de la naturaleza ,se dieron las condiciones ideales para pintar.  Tienen una habilidad tremenda.  Pintan básicamente el género del “Realismo”.  Como por ejemplo, una chica que lo hace de forma hermosa, plasmó a su mamá moliendo el maíz, y parece una foto.  Increíble su manera de pintar.  Yo les dije que como tienen una cultura tan rica, deben pintar lo que ven en el medio donde se mueven.  ¿Que ves en la cocina? A la mamá preparando comida, pinta eso.  Los niños…¿qué miran? A otros jugando con un perro, pintan eso.  Les pregunto qué les gusta, y me dicen los jaguares, y les digo pinten un jaguar.  Sus cerebros son increíbles.  Niños tan inteligentes que te quedas sorprendido”, comenta sobre una de las que considera sus mejores experiencias de vida.

Precisamente una de sus metas a corto plazo es ir de nuevo a la selva chiapaneca a reforestar.

-“A esa zona llevé 400 árboles de cacao, porque hasta eso se perdió.  Quiero regresar.  Ellos me dieron un pedacito de tierra.  Y yo les ayudé con un poco de dinero para hacer sus casas con bases de piedra como antes.  Y también haré una para mi.  Quiero que siempre se sientan orgullosos de su cultura, lengua, raíces, vestidos, y agua limpia con pescados”, agregó.

En más sobre Chiapas y su amor por la selva comenta:

-“Hace unos años, vendí unas obras y un BMW, y con el dinero compré 100 hectáreas por allá, quería darle trabajo a mucha gente, pero desafortunadamente, pasó el huracán “Stan” e inundó todo el terreno”.

LA SENCILLEZ DE CALIXTO…

Además del mural que pintó en la presidencia municipal de su pueblo natal, en Los Ángeles, California, Calixto también fue el creador del mural titulado “Freedom”, ubicado sobre las calles, Pico y Alvarado en la zona del centro angelino.    Y aunque su trabajo dia a dia es mejor remunerado, el prefiere enseñar a los que menos tienen.  A aquellos con los que nadie puede lucrar.

REGALO AL PRESIDENTE CALDERÓN…

-“Le regalé una pintura a Felipe Calderón en una de sus primeras visitas a Los Ángeles.  Lo  hice pensando en una critica a la educación mexicana en ese momento.  Se trata de un revolucionario rompiendo cadenas, y otros sentados llorando sobre un montón de libros y grilletes amarrados a ellos.  Hacía alusión a muchos libros que no son necesarios.  Hablaba de reestructuración.  Nunca supe su opinión, solo que se la llevó”.

Además de seguir su trabajo en la selva, Calixto busca los horizontes más allá del Océano Atlántico, en Europa.  También que su obra llegue a los exhibidores del GETTY de Los Ángeles,  donde personalmente los ha ofrecido y ha sido rechazado.  Pero sabemos que esos colores arenosos de sus pinturas surrealistas, y aquella iluminación impactante de las más modernas, así como las formas elípticas de otras más, lograran que pincelada a pincelada se acerque a la cúspide.  Que alcance los ojos de otro público cada vez más exigente.  De esos conocedores de arte que, como Rockefeller hizo con Diego Rivera, valorarán a Calixto Shibaja.  Por cierto, entre sus clientes famosos se encuentra la venezolana María Conchita Alonso, quien recientemente adquirió una de sus hermosas pinturas.

Y entre pincel y pincel, pigmentos de barro, lienzos, caballetes y colores, Calixto plasma la vida, el amor, y lo cotidiano, con la maestría de un grande, y la sencillez de un oaxaqueño devoto de los suyos.

-“Yo pinto por una necesidad espiritual, pero hoy me pagan por hacerlo. Cuando lo hice en México, siempre andaba con el bolsillo roto.   Ahora, mi meta es ser feliz, y dejar mi arte como legado a la humanidad”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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