La fuerza de los estudiantes sin documentos

El constante rechazo a los estudiantes sin documentos en Estados Unidos  por parte de los políticos estatales, nacionales y de un segmento de la población revela una total ignorancia de lo que son y serán capaces de hacer estos jóvenes no solo por sus familias, pero por su comunidad y el país en general.

Todas las personas que argumentan que primero hay que darles oportunidad a los jóvenes residentes o ciudadanos en Estados Unidos para que puedan financiar su universidad y dejar al último o de plano no ayudarles  a los estudiantes de la Acta del Sueño (AB131 en CA)  están cometiendo un error y una injusticia.

No se han dado cuenta que los estudiantes sin documentos han estado compitiendo ya con los ciudadanos  durante sus previos años a la universidad, en muchas ocasiones en situaciones más adversas, con retos y escenarios más vulnerables, pero al final sus historias de éxito prevalecieron.

Recordemos que actualmente no sólo en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) sino a nivel nacional el porcentaje de graduación de las preparatorias es de casi un 50%, lo que significa que jóvenes con menores retos, más facilidades y documentos no han podido o no han querido graduarse.

Sin embargo, los estudiantes amparados bajo la Acta del Sueño  y sus familias han decidido ir por el camino difícil y no sólo se han sobrepuesto a todos los retos, sino que hasta en muchos casos se han graduado con altos grados, superando por mucho lo hecho por sus colegas ciudadanos o residentes.

Tal es el caso de Justino Mora, estudiante que iniciará sus clases de ingeniería en UCLA el próximo mes, luego de haberse graduado con honores de Mount San Antonio College.  Sin lugar a duda el alumno es una muestra  indeleble de lo que pueden hacer estos jóvenes si les dieran la oportunidad.

En el caso de Mora, su madre y  sus hermanos vivieron en carne propia la violencia física de su padre, lo que llevó a su madre a venir a Estados Unidos y así sacar a sus hijos adelante con todas las limitaciones que una madre soltera con tres menores, sin inglés y sin documentos puede tener.

Y fue precisamente esa fuerza interior de la madre, esa lucha constante contra el destino que pone a prueba el carácter y determinación del ser humano lo que estuvo a la vista de Mora.

Afortunadamente para el  joven y para la mayoría de los alumnos amparados por la Acta del Sueño y la medida AB131, esa fuerza es la que ha heredado de sus padres y  a pesar de venir de los escenarios más propicios para el fracaso siguen buscando opciones para poder graduarse.

Y es precisamente esa fuerza interior y sacrificios que los políticos y personas que se rehúsan apoyar a los estudiantes del Acta del Sueño  que no pueden ver y entender.

Esa misma fuerza fue la que llevó a Luis Antonio Vargas de Filipinas a dar lo mejor de él para demostrar al mundo que a pesar de no tener documentos podía servir igual o mejor al país donde creció y su forma de comprobarlo fue convirtiéndose en uno de los mejores reporteros del país al ganar el pulitzer de periodismo.

Negar la medida AB131 en California o el Acta del Sueño a nivel nacional  no sólo sería injusto, pero también un error garrafal porque  los estados ha invertido en los alumnos los primeros 12 años de educación y ellos han respondido, con excelentes calificaciones.

Decirles no ahora, sería un desperdicio no sólo de habilidades y conocimiento sino también de recursos que a la larga hubiera hecho la diferencia no sólo con sus familias sino en la comunidad donde viven.

Debemos de entender que los retos del pasado y los constantes obstáculos que la sociedad les presenta a estos jóvenes es simplemente dilatar su proceso de crecimiento profesional que mucha hace falta en California y en todo el país.

Agustín Durán ha sido reportero  en temas que afectan a la comunidad latina en Los Ángeles por los últimos 15 anos.

 

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