El PRD, otra vez en crisis

María Luisa Arredondo.

La izquierda mexicana se enfrenta de nuevo a un mal que la persigue desde que
nació: su imposibilidad para mantenerse unida.

La solicitud de Andrés Manuel López Obrador de pedir licencia al PRD debido a su
oposición a una posible alianza de este partido con el PAN en las elecciones del
Estado de México se inscribe justamente dentro de este esquema y, por ello, no
debería haber causado sorpresa.

Desde hace varios meses, López Obrador había dado claras muestras de estar
alejado del PRD. Su enemistad con el actual dirigente del sol azteca, Jesús
Ortega, líder de la corriente de Los Chuchos, es bien conocida, así como su
coqueteo con otros partidos de izquierda como PT y Convergencia.

Aún así, el anuncio de su separación temporal del PRD ha causado conmoción
dentro y fuera de las filas partidistas. Tanto Ortega como el jefe de Gobierno
del D.F., Marcelo Ebrard, quienes favorecen la alianza con el PAN, creían que
AMLO se quedaría en el partido, puesto que habían accedido a impulsar a su
protegido, Alejandro Encinas, a la candidatura del Estado de México.

Sin embargo, no fue así. López Obrador argumenta que no puede renunciar a sus
principios y aliarse con el partido del presidente Felipe Calderón al que él no
reconoce como tal pues insiste en que le robó la elección del 2006. Muchos
consideran que con esta acción AMLO demuestra, al menos, congruencia política.
Pero otros lo acusan de intentar chantajear a su partido y de ser el principal
causante del desastre en el que está sumida la izquierda.

Lo interesante, en todo caso, será ver los efectos de esa decisión. El primero y
más obvio, según lo ha manifestado el propio López Obrador, es que su salida le
despeja el camino a su rival más fuerte dentro del PRD: Marcelo Ebrard. En una
entrevista concedida al periodista de Univisión, Jorge Ramos, AMLO precisó que
está dispuesto a apoyar al jefe de gobierno del D.F. si éste es elegido
candidato del PRD a la presidencia. Y agregó que, al solicitar su separación
temporal, “no sólo me hago a un lado, ayudo”.

No obstante, una hipotética salida definitiva de AMLO del PRD terminaría de tajo
con cualquier posibilidad de que la izquierda alcanzara el poder, con alianza o
sin ella. López Obrador lo sabe bien y por eso no se descarta que intente buscar
ahora el control del Comité Ejecutivo Nacional del sol azteca y hacer a un lado
a Los Chuchos.

Los próximos días serán definitivos para la medición de fuerzas dentro de las
filas perredistas. Veremos si la amenaza de AMLO de dejar definitivamente el
partido hace que cedan Ebrard y Los Chuchos en su intento de aliarse con el PAN.
Veremos también si López Obrador logra tomar el control del partido o, si por el
contrario, la actual dirigencia decide que ha llegado la hora de que el PRD
marche sin el hombre que estuvo a punto de llevarlo a la presidencia en el 2006.

María Luisa Arredondo es directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

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