Biden, tras las huellas de Roosevelt

María Luisa Arredondo*

Biden llegó a la presidencia con la imagen de un demócrata moderado. Pero en los primeros 100 días de su gobierno ha sorprendido a muchos al demostrar que está resuelto a seguir los pasos de Franklin D. Roosevelt con una agenda abiertamente liberal y progresista en la que el gobierno jugará un papel esencial.

Al igual que Roosevelt, que tuvo que enfrentar la recesión de 1930, a Biden le ha tocado gobernar en tiempos extraordinarios por la pandemia del Covid-19. Y, como su antecesor, sabe que para sacar adelante al país necesita dar un cambio de timón.

Durante su discurso del pasado 29 de abril ante el Congreso, Biden dejó claro que la época que inauguró Reagan bajo la premisa de que el gobierno no es la solución sino el problema, ha terminado. Biden está convencido de que el ambicioso plan que tiene para que Estados Unidos se recupere de la pandemia, se creen millones de empleos, se renueve la infraestructura, se ataque el cambio climático y  se rescate de la pobreza a millones de familias sólo podrá ejecutarlo un gobierno fuerte y eficiente. 

En abierto contraste con su predecesor, quien aprobó recortes fiscales millonarios para las grandes corporaciones, Biden desea ahora hacer lo justo: apoyar directamente a las clases media y trabajadora con programas para el cuidado de la salud, la educación y el cuidado infantil.

El costo total del plan de Biden asciende a una cifra estratosférica:  6 trillones de dólares (en inglés). Para financiarlo, el mandatario ha propuesto también una medida justa: pasarle la factura a quienes ganan más de $400 mil anuales y a las  corporaciones, que por años han aprovechado las fallas del sistema tributario para evadir el pago de impuestos.

Aunque el plan goza de una aprobación general entre los demócratas, se ha topado con la oposición extrema de los legisladores republicanos. En su mayoría, éstos consideran que existe un grave riesgo de que se dispare la inflación y que el aumento de impuestos a las corporaciones provoque que éstas se marchen a otros países.

Hasta ahora, sin embargo, el panorama económico luce prometedor. Se pronostica que el país crecerá un 6%, en 2021, lo que refleja la confianza de inversionistas y empresarios  en el nuevo gobierno.  A ello se agrega la proeza de la administración Biden de haber administrado más de 200 millones de vacunas contra el Covid-19 en los primeros cien días de su mandato, una cifra que superó con creces las propias expectativas que había creado el presidente.

Los demócratas han dejado entrever que, de no contar con el apoyo republicano, podrían recurrir al proceso de reconciliación para aprobar el plan de la Casa Blanca en el Congreso. 

En este contexto, pese a los obstáculos que hay en el camino, todo parece estar dispuesto para que Biden se convierta, no en un presidente transicional como se había pensado, sino en un verdadero líder transformador, heredero del legado ideológico de Franklin D. Roosevelt.

*María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com








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