La infidelidad, una traición devastadora

Martha Sáenz.
Martha Sáenz.

Cuando se inicia una relación de pareja se encuentra llena de amor, difícilmente se contempla que se puede presentar una infidelidad por alguno de los dos integrantes. 
Se inicia como una luna de miel y se espera que se prolongue por tiempo indefinido, pero muchas veces la pareja se olvida de hablar sobre los valores y creencias que se tienen y de observar si los dos están de acuerdo y comparten los mismos intereses y creencias.

Es común que la infidelidad se asuma como una catástrofe, ya que son muchos los hogares arruinados por su causa. En un caso extremo se llegan a cometer y sufrir homicidios, suicidios, y en los menos graves causan estados de ansiedad y depresión.

Ahora la infidelidad se está presentando casi por igual entre hombres y mujeres, cuando antes casi siempre un desliz exclusivo de los hombres, y pocas mujeres se animaban a arriesgar su relación de pareja.

Si un hombre le dice honestamente a una mujer que no es su pareja lo que realmente quiere, que la desea y que su único interés es tener una noche de placer, lo peor que conseguiría será una buena bofetada, un insulto o un desaire, pero si enmascara su verdadero deseo y para lograr su objetivo utiliza argucias como decir que la ama y hace promesas de amor eterno, entonces va a lograr con éxito su objetivo y mucho más.

Si un hombre casado le dice a su amante que adora a su esposa, que jamás la dejará y que su hogar está por encima de todo, lo más probable es que la mujer no esté dispuesta a perder los mejores años de su vida esperando a que el otro se separe de la supuesta bruja, mala, malvada, perversa, indiferente y cruel como es la forma en que muchos hombres casados presentan a sus esposas.

Se ha impuesto la deshonestidad como un valor superior. La infidelidad es un producto de la falta de honestidad. Da miedo enfrentarse a la verdadera esencia y ser congruentes con lo que se es, se siente, y se piensa.

¿Hasta cuándo se seguirá actuando como niño escondiéndose del otro? ¿Cuándo se hará valido el deseo y se pondrán las cartas sobre la mesa para que el otro tenga la opción de decidir?¿No seguiría siendo mucho mejor decir abiertamente “He perdido el deseo, no quiero, no puedo”, que cubrir con el manto de la infidelidad una y otra vez las relaciones?

Teniendo en cuenta la diferencia hombre – mujer, ha sido más aceptada la infidelidad masculina mientras la femenina es condenada; el hombre la vive con satisfacción, mientras que la mujer la vive con culpa. Si se trata de una infidelidad masculina, las dos mujeres implicadas se odian mutuamente y creen cada una a su vez que la otra es la mala. Cuando es una infidelidad femenina, los dos hombres perciben como mala a la mujer.

Quien ha vivido la infidelidad manifiesta como algo muy doloroso haber sido traicionado. La infidelidad es percibida como maldad, algo bajo que busca dañar, destruir, de cuyos efectos devastadores es difícil reponerse. Por los estragos que produce en la confianza, la persona no vuelve a creer en nadie, congela su corazón y se cierra la posibilidad de sentir amor. La realidad es que si una persona engaña a otra, las dos salen perdiendo, lo que en un momento era un acuerdo lleno de confianza y honestidad se vuelve una relación hostil, llena de dolor y sufrimiento, buscando algunas veces vengarse de la persona que un día se amó y se deseó jamás separarse.

Si supiera que está a punto de perder todo en su relación de pareja, ¿Qué estaría dispuesto a hacer?

**Martha Sáenz es Lifecoach e Hipnoterapeuta ( www.marthasaenz.com)

 

 

 

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