¿Y usted cómo educa a sus hijos?

Martha Sáenz.

Cuando los niños son pequeños tienen la necesidad de explorar en el mundo en el cual todas y cada una de las cosas son nuevas. Llevarse las cosas a la boca, tocar todo, morder y utilizar los cinco sentidos se vuelve toda una aventura para los pequeños y una tarea difícil para los padres o adultos que están al cuidado de ellos. Del entorno familiar depende la información que los infantes van almacenando y guardando dentro de su memoria.

 Ellos son como una libreta en blanco, no tienen nada escrito, y cada cosa que les sucede se irá impregnando en su memoria, pero, a diferencia de la libreta aquí no existe la oportunidad de borrar y volver a escribir, lo que se graba queda escrito con tinta y no existe la oportunidad de cambiarlo sin que esto deje huellas (y estas pueden ser positivas o negativas).

Los adultos: padres, maestros, abuelos, tíos, etc.,  son los que van moldeando lo que quedará en su memoria. Pueden ser experiencias buenas y amorosas que se convierten en lecciones aprendidas, o experiencias dolorosas que quedarán escritas como traumas difíciles de superar.

Si a una niña/o se le enseña que sólo puede sentirse feliz cuando obtiene cosas materiales como son los juguetes, aprenderá a necesitar de más y más para obtener la felicidad; esto sin poder lograrse, ya que al obtener el objeto deseado, se generará otra necesidad más, ya que dichos objetos no pueden producir la felicidad anhelada.

Por ejemplo, si se le da una muñeca o un carrito se sentirá feliz y curioso por un breve tiempo, pero después querrá otra y otra más, ya que en el juguete sólo puede encontrar distracciones momentáneas, y el pequeño sin saber la razón no encontrará lo que andaba buscando, ya que por su corta edad no puede entender que lo que produce felicidad son las demostraciones de afecto, la calidez y calidad humana, la seguridad de sentirse protegido y amado y la certeza de que los adultos que lo rodean velan por un desarrollo sano y protegido.

Lo que se enseña a través de los medios de comunicación y de una sociedad de consumo es a satisfacer las necesidades de amor y protección de los niños condicionándolos a consumir juguetes cada vez más elaborados tecnológicamente, lo que hace que la atención de los pequeños se mantenga entretenida sin llenar y satisfacer las necesidades internas de atención y cariño.

La creatividad existe en todos los niños, los padres son los que guían a sus propios hijos y hacen las elecciones por ellos, son los que proveen y dan satisfacción a las necesidades de sus hijos. Un pequeño puede disfrutar por igual de los juegos de  videos y computadoras, o si se les permite estar en la tierra o en la arena jugando y fantaseando sus propias creaciones (quizás si se detiene un momento recuerde cómo jugaba usted de niño/a) y claro que esto no tenía nada que ver con ropa de marca, juguetes caros y elaborados y objetos caros.

La responsabilidad de  fomentar la creatividad siempre estará en los adultos, no se puede culpar a un niño por querer y tal vez exigir determinados juguetes, los padres son los que han permitido que entren en un medio de consumo donde, según ellos, amar es igual a tener. 
Se puede educar, amar y proteger a los hijos con juguetes o sin ellos, en los padres está la decisión de lo que en un futuro esperan de sus hijos.

 

**Martha Sáenz es Life Coach e Hipnoterapeuta.

 

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