Ganar o perder en la relación de pareja

 

Martha Sáenz.

“Yo gano y tú pierdes”. Resulta perjudicial en las relaciones sentimentales de adultos el buscar satisfacer sus necesidades a costa de su pareja. Por un momento, la sensación de ganar y tener el control puede producir placer y una sensación de triunfo, pero es seguro que va a conocer la infelicidad, el resentimiento y el conflicto de la otra persona hacia usted mismo. El secreto para el éxito en las relaciones afectivas consiste en que ambos ganen, aunque se discuta, que ambos lleguen a un buen acuerdo. Conocer la diferencia que existe entre la forma de pensar y actuar en hombres y mujeres es definitivo para cada persona que quiera tener más acercamiento afectivo y, sobre todo, comprender y no salir corriendo  ante las diferentes reacciones de cada uno al enfrentar los problemas.

Muchos hombres no sólo desean dar amor, sino que se mueren de ganas de darlo. El principal problema es que no saben qué es lo que les falta. La cultura y los padres han enseñado a los hombres a no expresar o ponerse en contacto con sus propios sentimientos. En consecuencia, no saben que el hecho de dar puede constituir para un hombre una gran fuente de satisfacción.

Cuando sus relaciones fracasan, el hombre es presa del abatimiento y se aísla. Deja de querer como una forma de protección, muchas veces sin entender que fue lo que falló. En tales momentos se aleja de las relaciones afectivas y de la intimidad. Se pregunta, ¿Para qué? ¿Por qué preocuparse? Llega a la conclusión errónea de que es mejor estar solo y protegido del dolor que  interactuar con una mujer al no saber si será correspondido.

Para las mujeres esto es completamente diferente. Lo más importante para ellas es sentirse apoyadas por alguien que las quiera, son felices cuando creen que van a ver satisfechas sus necesidades. Cuando una mujer está preocupada, abrumada, confusa, agotada o desesperada, lo que más necesita es simplemente compañía, sentir que no está sola, que es amada y atendida. La solidaridad, la comprensión, la valoración y la compasión la ayudarán a ser más receptiva y a valorar mejor el apoyo que él le brinda. Lo más importante es la proximidad, la intimidad y la comunicación. Lo que ella más necesita es que alguien la escuche.

Por el contrario, el hombre necesita alejarse, guardar su privacidad, y sobre todo, analizar qué le pasa para salir de su estado emocional que le preocupa. Es aquí donde la pareja se desconcierta y piensa que ya no tiene el interés de él, o de ella en la relación.

Lo más amoroso que se puede hacer por alguien a quien se ama es respetar y entender su propio ciclo y mecanismo de enfrentar y analizar lo que le preocupa o asusta en la relación, para luego resolver lo que les inquieta. El error más común es esperar que un hombre resuelva sus problemas, al igual que una mujer y al contrario, que una mujer lo haga igual que un hombre. Los dos tienen procesos de pensamiento diferente, reacciones diferentes y soluciones diferentes. No intente que su pareja sea igual que usted. Eso sólo los llevará al fracaso. Cuando un hombre necesita estar solo para procesar lo que le preocupa, la mujer necesita estar acompañada y hablar, una y otra vez de lo que le inquieta o preocupa. Mismo problema, diferentes formas de abordar y solucionar.

Hacerle saber a tu pareja que entiendes y estas dispuesto(a) a esperar el tiempo que necesite para solucionar o esclarecer conflictos los unirá mucho más y dejará de alejarlos de la relación cada vez que ella demande cercanía y ser escuchada ante un problema, y él se retire a resolverlo solo.
Y usted ¿qué estaría dispuesto(a) a hacer para conservar y fortalecer su relación de pareja?

“GANAR O PERDER SOBRE LA PERSONA QUE AMAS, SÓLO DESTRUYE LA RELACIÓN”.

*Martha Sáenz es Life Coach e Hipnoterapeuta.

 

 

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