Violencia genera violencia

 

Martha Sáenz.

¿Cómo se genera este problema?
 Para aprender a ser violento no hay nada como ser testigo o víctima de la violencia durante la infancia. Basta con ver estadísticas que muestran que el cincuenta por ciento de los delincuentes adultos son personas que fueron maltratadas durante su infancia.
 El maltrato infantil se califica como la forma de violencia más devastadora para el individuo y la sociedad.

Durante los primeros años de vida los seres humanos desarrollan la facultad para la compasión, el aprecio a la vida y la capacidad de sentir dolor por otras personas, por lo que si son sometidos a actos de violencia como víctimas u observadores, no asimilarán tales capacidades, y una vez adultos serán los más dispuestos a usar la fuerza bruta para resolver sus propios conflictos. El niño que ha sido maltratado cuando crece se vuelve verdugo, y la niña se vuelve víctima o victimaria de los suyos, por lo que se mantiene el círculo vicioso de la violencia.

Los maltratos a los niños y en concreto el abuso sexual, dan lugar a una serie de problemas psicológicos importantes cuando el menor se convierte en adulto, como son: la depresión crónica, conductas sociopáticas, fuertes tendencias al alcoholismo o la drogadicción, etc. Hay que recordar que los datos existentes sobre la incidencia del maltrato a los niños, reflejan una proporción mucho menor de la real. Este tipo de violencia se ejecuta de forma secreta en el ámbito familiar. La prevención es la vía fundamental para disminuir este problema .
Es fundamental la preparación y educación de los padres con el fin de conocer y detectar cuáles son las necesidades de los pequeños, y aprender las señales o síntomas de alerta que indiquen qué es lo que está viviendo el menor.
La violencia es un problema familiar, social y educativo donde estamos involucrados todos. Hacer caso omiso ante la gravedad de esta situación nos convierte en cómplices por acción participando en la agresión, o por omisión, al callar  la destrucción de la niñez, siendo ésta el futuro de la sociedad.

Conocer algunas de las consecuencias de abusos hacia los menores en el área de aprendizaje, puede ser un indicador que alerte a los padres, maestros o adultos sobre las vivencias del niño, que por miedo o inseguridad no puede expresar las agresiones que está viviendo.

Una de las formas para detectar la violencia es a través del rendimiento escolar sabiendo que en el menor:

1.- La violencia influye en el aprendizaje. Las amenazas crónicas que viven en el hogar programan la mente del niño a funcionar bajo un estado persistente de miedo y tensión.

2.- No pueden aprender si constantemente están preocupados o temen algo.

3.- No importa su empeño en poner atención y hacer su trabajo, su estado psicológico les impide funcionar y captar sus estudios bien, y ni siquiera ellos mismos saben qué sucede.

4.- A pesar que la escuela se considera un lugar estructurado y seguro, la mente de los niños siempre anticipa algún problema o amenaza, aunque esto sea incomprensible para los adultos.

5.- Los niños que experimentan preocupaciones son inquietos y distraídos, por lo regular se estremecen al escuchar ruidos inesperados, se les ve estresados y nerviosos sin razón aparente.

6.- Pueden presentar conductas altamente agresivas, hasta obvios problemas de aprendizaje y retraimiento.

7.- Las niñas que viven con temor constante aparentan estar soñando despiertas o estar en otro mundo.

8.- Las escuelas pueden ayudar a estos estudiantes con información y prevención si proveen un ambiente predecible, consistente, seguro y educativo.

Lic. Martha Sáenz

Psicóloga Clínica e Hipnoterapeuta

www.marthasaenz.com

 

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