Deportaron por error a residente permanente

Por Rubén Moreno 

Ramiro Fonseca, quien fue deportado a Tijuana por error, muestra su tarjeta de residente (Foto: Rubén Moreno)

Cada noche cuando se va a acostar, Ramiro Fonseca no deja de pensar en que puedan llegar nuevamente a su casa agentes de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para deportarlo a México. Y eso, a pesar de que es residente permanente desde hace 42 años.

Vive con el temor de que se vuelva a repetir la experiencia por la que pasó hace dos años y medio cuando lo deportaron a Tijuana. Con la tarjeta de residente en la mano, sus esfuerzos por convencer a los agentes de que se equivocaban de persona resultaron en vano.

Ahora, una juez de inmigración le acaba de dar la razón al comprobar que lo confundieron con un delincuente que había suplantado su identidad, mientras que ICE se había reservado el derecho de apelar el caso.

Según ha sabido Latino California, ICE informó a la abogada de Fonseca, Jéssica Domínguez, de que desestimará el caso y no apelará la decisión de la corte. Pero aún así, los días que ha vivido Fonseca los describe como una auténtica pesadilla.

“No duermo. Todos los días me acuesto pensando en lo mismo, en qué van a hacer”, dijo Fonseca, de 64 años. “Ya no aguanto más. Lo que quiero es que me dejen en paz”.

“Desde el día que me arrestaron no hallaba qué hacer. Acabaron con mi vida. Después de 39 años viviendo legalmente llegaron y me deportaron a Tijuana, sin conocer allá”, agregó.

“Ramiro Fonseca vivió por 39 años sin ningún problema que lo situara en una posición negativa respecto a las leyes de inmigración”, dijo su abogada Jéssica Domínguez. “Pero fue deportado ese mismo día sin haber cometido ningún delito”.

La pesadilla de Fonseca comenzó a las 6:30 de la mañana el 5 de agosto de 2009, cuando agentes de ICE se presentaron en su domicilio por equivocación.

“Tocaron la puerta bien recio, casi la tumban. Vi por el agujerito de la puerta que decía Police y abrí porque no tenía nada que esconder”, narró quien por 29 años había trabajado en una fábrica de jugos de naranja. “Me dijeron que tenía una orden de deportación por contrabando de drogas en 1996”.

Después de que le tomaron las huellas digitales, tres horas más tarde Fonseca se encontraba sentado en un autobús rumbo a Tijuana. Durante tres meses y medio estuvo buscándose la vida para sobrevivir y durmiendo en el suelo de una casa donde le habían dado refugio. Se pasó los días tratando de convencer a agentes de la Patrulla Fronteriza y del consulado de Estados Unidos de que todo había sido un error.

“No me hacían caso. Decían que así llegan a reclamar todos los que son deportados”, indicó quien durante ese tiempo perdió 40 libras. “Si duro un mes más allá, me muero”.

Su pareja, Rosario Ragsgle, se había quedado en Los Ángeles esperando una llamada de ICE que nunca llegó cuando se llevaron a Fonseca.

“Dijeron que solo le iban a hacer unas preguntas”, recordó. “Fue un tiempo muy amargo para mí porque me quedé luchando para pagar las facturas”.

Una persona le prestó a Fonseca una tarjeta de residente permanente para entrar de regreso a Estados Unidos. Cuando los agentes fronterizos se dieron cuenta de que no era quien realmente aparecía identificado en la tarjeta les pidió que le escucharan.

Documento de la corte de inmigración donde se señala que la juez ha dado por concluido el procedimiento, aunque ICE se ha reservado el derecho de apelar (Foto: Rubén Moreno)

Después de doce horas de revisión de documentos, una agente le pidió disculpas y reconoció que lo habían deportado equivocadamente. En efecto, no era la misma persona que aparecía en el registro que tenían las autoridades. El sistema reflejaba la fotografía del impostor que ya había sido arrestado en 1995.

“Si se hubiera hecho este chequeo en agosto de 2009, este señor [Fonseca] no estaría ahora en la situación que se encuentra”, dijo Domínguez. “Tenían que haber revisado bien todas las bases de datos antes de arruinar la vida de una persona”.

Al día de hoy, nadie le ha ofrecido a Fonseca una explicación de cómo se produjo el robo de identidad y por qué los agentes no se cercioraron de que la persona a la que habían arrestado era realmente la que estaban buscando.

“Tengo la sensación de que he estado trabajando toda mi vida para nada”, dijo Fonseca, quien reside legalmente en Estados Unidos desde 1970 y que no descarta interponer una demanda civil contra ICE por violación de sus derechos.

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