¿Eres violento?

Carlos Rubén Pérez*

Los seres humanos somos seres violentos por naturaleza dado que los homo sapiens hemos heredado características de nuestros ancestros primates.

Según un estudio de científicos españoles de las universidades de Granada y Rey Juan Carlos y del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, los humanos pertenecemos a un linaje de mamíferos en el cual la agresividad es frecuente. Esa peculiaridad evolutiva nos permitió triunfar como especie en un entorno natural hostil; es decir, en un principio, ser violento era un capital necesario para sobrevivir.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos estudiaron más de cuatro millones de muertes cuantificando el nivel de violencia letal en distintas especies de mamíferos entre miembros de la misma especie, y en cerca de seiscientas poblaciones humanas, desde hace cincuenta mil años hasta el presente.

Como conclusión, pudieron notar que entre los simios la violencia letal entre congéneres era más alta que en el resto de los mamíferos, un 1,8 %. Pero, sin embargo, entre los primeros humanos estas cifras llegan al 2 %. Es decir, entre los mamíferos, los simios son más violentos entre sí, pero los primeros humanos con sus pares lo eran mucho más. Y esa violencia aún se encuentra en nuestro acervo genético.

La buena noticia es que la cultura y la educación mitigan esta natural violencia. Efectivamente, cuanto mayor grado de complejidad tenga una sociedad, es más plausible que sus ciudadanos sean menos violentos; esto da a entender parte del estudio antes citado.

Así que somos violentos por naturaleza, nos resulta más fácil la agresividad porque era más económica en lo inmediato, las consecuencias eran sobrevivir. Sin embargo, en la sociedad del siglo XXI, culturalmente tan evolucionada, resulta más económico y satisfactorio, en lo inmediato y mediato, poder gestionar los conflictos de manera pacífica y empatizar con nuestros congéneres. Hoy, sobrevivir puede significar poder tender lazos de cooperación con otros seres humanos.

Antaño, teníamos dos opciones: luchar o huir. Hoy, no podemos usar tan efectivamente estos mecanismos. Imaginemos un conflicto laboral con un jefe, no siempre podemos huir porque puede significar perder el trabajo. Pelear puede llegar a ser una alternativa con pocas chances de éxito por la asimetría de poder, a menos que se recurra a la justicia si consideramos que nuestros derechos son vulnerados. Estas ocasiones de tensión relacional son parte de la génesis en muchas situaciones estresantes.

Pero aunque pareciera ser que estamos atados a la violencia o la huida, tenemos otra opción que muchas veces no la ponemos en práctica por estar sujetos a nuestras emociones. La clave está en saber pedir, la fórmula del “mensaje yo”, que exploramos hace unas semanas en esta columna, puede ser una maravillosa oportunidad de descomprimir encuentros que potencialmente pueden terminar en diferentes modos de violencia.

Si tan sólo pudiésemos tomar unos minutos para apaciguar el embate emocional, reflexionar y hacer peticiones que nos permitan satisfacer nuestros intereses y necesidades muchos matrimonios y amistades perdurarían y no se resquebrajarían. Si tuviésemos suficiente autocontrol para permitir que la adrenalina descienda a niveles aceptables, podríamos expresar nuestras necesidades de manera pacífica. La educación y la cultura nos ayudan a lograr este cometido.

Nuevamente, invito a la enorme cantidad de lectores de la comunidad de hispanos de LatinoCalifornia a ponerse en contacto ante cualquier duda con el número telefónico bajo esta columna. Hasta la próxima semana.

 

 

*Carlos Rubén Pérez

Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya.

Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires.

  • Escritor. Comunicador. Conferencista internacional. Embajador Cultural Asorbaex de España. Reconocido por el Circle Universel Des Ambassadeurs de la Paix Suisse/France.

 

Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +54 9 3777 643927. Mail: carupegoya@live.com.ar

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