Cuba ya no tiene dinero ni para imprimir su dinero

Roberto Alvarez Quiñones

 La mal llamada bancarización de la economía (no lo es realmente) decretada por el gobierno castrista trae de la mano añejos malos recuerdos del canje de moneda en agosto de 1961, el mayor robo de dinero ocurrido nunca en América, y del cual fui testigo en vivo como empleado bancario.

En ambos casos se trata del retiro todo el dinero efectivo posible de la circulación y aumentar el control político sobre los actores económicos privados y de la población. Estamos hablando de dos zarpazos primos hermanos.

Hace unos días al presidente del Banco Central, Joaquín Alonso,“se le fue” por la TV la verdadera razón de la bancarización: “la divisa que se emplea en la fabricación de moneda física se puede destinar a otras prioridades del país”.

Unos días después Orlando López Garcés, presidente del Banco Metropolitano (con 520 cajeros automáticos en La Habana) completó la idea: los límites a la extracción de efectivo “se deben a un tema de logística (…) el banco le pide al cliente cuando rebasa un límite determinado: por favor, deme la oportunidad de crear esa logística”.

En síntesis, los cajeros automáticos y los bancos no tienen efectivo porque no lo hay, y punto.

¿Por qué no hay dinero en efectivo?

La pregunta es por qué no lo hay.  Todo indica que el país ya no tiene dinero ni para imprimir su dinero, y se lo quiere sacar a la población. Esto sugiere dos cosas: o el régimen le debe dinero a su entidad impresora, o no tiene cash para nuevos pedidos. Y si imprimen en China, ya sabemos que por razones culturales los chinos no regalan nada: “o money, o no money”.

Ni siquiera se están reponiendo los billetes que se deterioran y salen de circulación. Algo inaudito. Los cajeros de los bancos y otras instituciones de cada país están obligados a retirar diariamente los billetes deteriorados. Así se hacía en la oficina bancaria habanera de Galiano en la que trabajaba (1960-1962). Por algo en Estados Unidos se imprimen diariamente 500 millones de dólares, según fuentes oficiales.

Si no se reponen los billetes retirados se desploma la masa de dinero necesaria, la sangre que circula por el cuerpo económico. Esto es lo peor que le ha pasado a la dictadura desde 1959.

Agréguese a eso que imprimir dinero es caro. En Perú imprimir 2,000 millones de billetes de soles cuesta $270 millones de dólares. En Colombia en 2017 la impresión de 723 millones de billetes (pesos) de diferentes denominaciones costó 18,000 millones de pesos colombianos. La impresión de un billete mexicano cuesta 1.3 pesos, y una moneda de 10 centavos sale en 14.52 centavos.

Controlar política y financieramente a los negocios privados

Otra cosa, con la bancarización viaja de polizonte el objetivo de controlar financiera y políticamente a los negocios privados independientes. Para que no crezcan y se “porten bien” (políticamente), mientras favorecen las Mipymes y negocios privados enchufados a la dictadura. El Gran Hermano “seguroso” sabrá cuánto dinero posee cada quién, cómo lo obtiene, si es políticamente “respondón”, o defensor de los derechos humano, etc.

Y ahí hay un paralelismo con lo ocurrido en 1961. Aquel canje de moneda fue la estocada final a los restos de la “burguesía nacional”, incluyendo los propietarios de tierras hasta 30 caballerías (402 hectáreas) permitidas por la primera Ley de Reforma Agraria de 1959 (la segunda ley, en1963, redujo el máximo a 5 caballerías (67.1 hectáreas) y también para controlar políticamente y ponerles un techo a los pequeños negocios para que no crecieran más, y para controlarlos políticamente. Los empresarios, grandes y medianos ya habían perdido el 13 de octubre de 1960 todos sus negocios y activos al ser nacionalizados,

Durante meses antes del canje Fidel Castro insistió contantemente en que se depositara el dinero en el banco. Pero no se confiaba en una banca que casi a diario confiscaba o congelaba cuentas bancarias por motivos políticos. Además, nadie esperaba el canje de moneda. Incluso los bancarios que participamos en el canje nos enteramos por la prensa, el sábado 5 de agosto, que al día siguiente se iniciaría el canje (luego se prorrogó hasta el lunes 7).

Presidente de un banco central que admite no sabe nada de banca

Recuerdo que al abrir las cajas en el banco con los billetes nuevos nos sorprendió que estaban firmados por el Che Guevara, que desde febrero de 1961 ya no era presidente del Banco Nacional de Cuba, sino ministro de Industrias.

Luego supe que la idea del canje fue del comandante argentino, quien en octubre de 1960 viajó a Praga y arregló todos los detalles y firmó los billetes nuevos.

Por cierto, cuando en septiembre de 1959 ya Guevara sabía que iba a ser nombrado presidente del BNC (fue en noviembre de ese año) le pidió al ingeniero Salvador Vilaseca, presidente del Instituto Cubano de Estabilización Azucarera (ICEA) que le diera clases particulares de matemáticas, porque “para dominar la ciencia económica había que saber matemáticas.”, le dijo.

A fines de 1959 Guevara le dijo a su profesor que lo iba a nombrar primer vicepresidente del BNC. El sorprendido ingeniero dijo: “Yo no sé nada de bancos”, y el Che le respondió: “Yo tampoco, y soy el presidente”. Ambas cosas las supe porque años después su hija Mireya Vilaseca se lo contó a mi primera esposa. Y la ignorancia bancaria del presidente del BNC lo leí en internet en una entrevista a Vilaseca en La Habana a fines de los 90 (murió en 2003). 

Canje: Castro I confiscó a los cubanos $9,254 millones de hoy

A los 3,500 centros de canje habilitados en el país se presentaron 1.7 millones de personas (en representación de unos cinco millones de ciudadanos). A cada uno le entregaron un máximo de 200 pesos en efectivo en billetes nuevos. A quienes llevaban más de 200 pesos les abrían una “Cuenta Especial” hasta un límite de 10,000 pesos, pero solo podrían extraer un máximo de 100 pesos mensuales y si se portaban bien políticamente. Quienes llevaban más de 10,000 pesos lo perdían todo al instante.

Los pequeños comerciantes perdieron todo el dinero no depositado en el banco. Y no pudieron progresar más, y así acogotados finalmente, en marzo de 1968 fueron estatizados o cerrados los 57,280 pequeños negocios que aún subsistían.

En síntesis, Fidel Castro les confiscó a los cubanos 895 millones de pesos, la diferencia entre los 1,187 millones de pesos que estaban en circulación antes del canje, según datos oficiales, y los 292 millones de pesos en billetes nuevos en efectivo que fueron entregados en los centros de canje. Se retiró de la circulación el 75% de la masa monetaria del país. Y el robo en realidad fue de $9,254 millones de dólares, pues un dólar de 1960 vale hoy $10.34 dólares, según los expertos.

Y ahora aquel mismo régimen comunista quiere hacer algo parecido, pero igualmente los cubanos de hoy desconfían de la misma banca y prefieren guardar el dinero en una gaveta con llave.

Si el zarpazo tuviese éxito habría en Cuba una crisis humanitaria

Por eso, creo que prevalecerá la negativa a colocar el dinero en el banco, o se depositará muy poco. Y es que el mercado negro, urbano y rural, que alimenta, viste y calza a los cubanos, funciona con dinero físico. Además, el peso pierde valor diariamente. Ya un dólar comprado “por la izquierda” cuesta 250 pesos. Y la gente necesita dólares para sobrevivir, y protegerse del colapso económico que cada vez se ve más cercano.

Y si en el caso muy poco probable de que el régimen lograse retirar de la circulación gran parte de la masa monetaria física se desataría en Cuba una crisis humanitaria.

Pero Cuba no cuenta con infraestructura tecnológica adecuada, ni tiene personal suficiente y entrenado para bancarizar hasta la economía personal de cada ciudadano. Además, buena parte de la población no tiene teléfono celular, ni sabe cómo funcionan.

Lo que sí tiene que hacer Raúl “El Cruel”, ¡ya!, es liberar las fuerzas productivas y restablecer la economía de mercado, la que había cuando los cubanos tenían un ingreso personal de los más altos de Latinoamérica.

Y ya con la economía fumigada, desinfectada de castrismo-comunismo, los cubanos podrán tener cuentas bancarias, tarjetas de débito y crédito, y con dinero de verdad.

 

 

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