Qué está en juego para los demócratas y para Estados Unidos

Frank Sharry*

Seamos claros sobre lo que está en juego. El nuevo plan sobre la frontera dado a conocer recientemente por la administración Biden y la presencia esta semana del secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, en el Capitolio no deberían ser considerados simplemente como conflictos de corto plazo sobre el futuro del Título 42. El panorama general es el siguiente: los republicanos quieren terminar con el asilo en la frontera sur como un paso para restringir estrictamente la admisión de refugiados e inmigrantes en nuestra nación.

¿Seguirá siendo Estados Unidos una nación donde los refugiados y los inmigrantes son bienvenidos, o tendrán éxito quienes en el Partido Republicano utilizan el nativismo para impulsar su proyecto contra la mayoría, cerrando la puerta a nuevos estadounidenses? ¿Los demócratas defenderán las crueles políticas de Stephen Miller o las reformas que den la bienvenida a refugiados e inmigrantes de una manera ordenada?

Sabemos lo que defienden los republicanos. La pregunta pendiente es si los demócratas van a huir o se comprometerán cuando se trate de defender un elemento fundacional del experimento estadounidense.

Los republicanos tienen una visión oscura y azarosa sobre el futuro estadounidense. Cuando queda al descubierto la indignación actuada y los falsos argumentos de sus políticas, lo que se ve es un partido que está en las garras de un movimiento que tiene la intención de imponer su voluntad sobre una democracia multirracial a nombre de una minoría cristiana blanca. Con pocas excepciones, quieren mantener fuera a los refugiados y a los inmigrantes; quieren echar a todos los indocumentados que ya están aquí; y quieren intensificar su guerra de tierra arrasada en contra de inmigrantes, de refugiados y de la idea de un Estados Unidos incluyente.   

El objetivo del Partido Republicano es tomar el poder y aferrarse a él, de cualquier modo. No tiene propuestas serias. Solo cuenta con artimañas políticas ineficientes y con el bloqueo de reformas legislativas largamente esperadas. De hecho, para la mayoría de los republicanos la crueldad es el punto. Quieren alimentar el odio y el miedo entre los votantes blancos descontentos y convertir un conjunto de dinámicas migratorias comunes en una “crisis” que amenaza su superioridad.

Los demócratas deben defender una visión más segura y abierta de Estados Unidos. No pueden ser cómplices al permitir que un partido, claramente hostil a un rasgo definitorio de nuestro pasado y nuestro futuro, defina el debate y les doble la mano. En este contexto, el nuevo plan fronterizo de la administración Biden es una propuesta importante que ofrece un enfoque serio para procesar a quienes vienen a Estados Unidos a ejercer su derecho de buscar refugio en el país. Este enfoque indica que podemos manejar la frontera con orden y justicia. 

Para los demócratas que han estado pidiendo más detalles y un plan operativo, el nuevo enfoque ofrece un conjunto de políticas y detalles específicos para unirse a él. Si los críticos en el partido todavía lo encuentran deficiente, entonces que presenten ideas sobre cómo mejorarlo. Pero deben entender que un Estados Unidos seguro, fuerte y capaz es lo suficientemente competente para manejar y mitigar repuntes en la migración forzada y procesar el asilo a refugiados que buscan seguridad, de manera tal que se respete el debido proceso y ponga límites sobre quién califica.  

Y seamos realistas sobre las dimensiones de políticas más amplias. Nuestro enfoque actual en torno al Título 42 y la miopía en curso sobre las cuantificaciones en la frontera cada mes oscurece la realidad de que: 1) la migración forzada está aumentando en nuestro hemisferio; y 2) Estados Unidos necesita urgentemente modernizar todo nuestro sistema de inmigración. Los republicanos bloquean reformas necesarias y buscan avanzar políticamente, al acusar a Biden y a los demócratas de los incrementos en el arribo de migrantes a la frontera, situación que ha representado un desafío para cada administración desde 1980, incluyendo la de Donald Trump. 

Ante esta realidad, los demócratas tienen opciones importantes: ¿qué tipo de Estados Unidos aspiran a construir? ¿Qué valores defienden? ¿Ayudarán y serán cómplices de los intentos republicanos de cerrar la puerta a refugiados e inmigrantes? ¿O defenderán un Estados Unidos que protege a los refugiados y nuestras fronteras?

*Frank Sharry es Director Ejecutivo de America’s Voice

Tiempos difíciles esperan a los demócratas en el corto plazo. En la foto, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden; la vicepreseidenta Kamala Harris (izq.) y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

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