Castro y Mijares: grandes exponentes de la balada romántica

Por: Beatriz Barceló Boyker

El sábado 9 de octubre me aventuré en una tarea que no hacía en muchos años: ir a un concierto romántico. La ocasión se presentó con el concierto de Cristian Castro y Manuel Mijares en su gira por California, que empezó en San Diego. 

El dúo dinámico que cantó en el Cal Coast Credit Union Amphitheater de San Diego no defraudó a sus fans y ni a los que les escuchaban en directo por primera vez.  

Con la dedicatoria de Castro: “Por mis paisanos que viven en este lado” y también por los de “Chula Vista”, los asistentes correspondieron con aplausos y gritos de emoción sin importar que el concierto empezó casi 40 minutos más tarde, lo que ocurre en tiempos post-pandemia y respetar los adecuados protocolos. 

Mijares y Castro bromearon contínuamente y se dirigieron el uno al otro con el nombre de otros cantantes. 

Castro presentó a Mijares como el gran “Emmanuel” y Mijares al güero Castro como “Luis Miguel”. 

Los mexicanos empezaron cantando juntos “Si me enamoro, será de tí”, pero Castro pronto pasó la batuta a Mijares, quien sorprendió con su poderosa voz y sus movimientos de baile al estilo “Tom Jones”, moviendo sus piernas y brazos de forma libre y desordenada. No faltaron las risas cada vez que bailaba. 

Mijares destacó con “Para amarnos más”, “No hace falta”, “No se murió el amor y “No hace falta que lo digas”, que conocía más por el cantante Alejandro Lerner.

Todo se volvió más serio cuando los dos se sentaron en dos sillas y recordaron a quienes ya no están entre los vivos. 

“Ha sido un tiempo muy difícil”, expresó Castro. “En esta pandemia, perdí a mi abuela y a mi padre”. 

Por su parte, Mijares destacó que es importante ahora más que nunca compartir momentos de felicidad con nuestros seres queridos porque no sabemos si los repetiremos. 

Y es cierto. Si algo hemos aprendido en esta pandemia es valorar nuestro tiempo, es el regalo más importante que podemos dar y recibir. 

CANCIONES DE JUAN GABRIEL

Fue en ese momento que Castro y Mijares cantaron varias canciones de Juan Gabriel, pero no fue al único famoso a quien recordaron a lo largo del show.

También cantaron canciones de José José como “El Triste”. Sentí esa canción especialmente porque me trajo recuerdos de mis padres, quienes escuchaban esa melodía cuando eran novios. Muchas veces no es sólo la canción sino el tiempo y espacio que recuerdan.

Con un nuevo vestuario, Castro regresó más romántico y cantó en solitario “No hace falta”, y otras canciones más populares de su repertorio.  

También interpretó sus incondicionales con Mijares como “Yo quería”, “Por amarte así” y “Lloran las rosas”. 

A veces los dos cantantes permanecían callados para que el público continuara cantando las letras de las canciones más famosas. 

Mientras que los intérpretes “desgranaron” sus canciones, siempre había un acompañamiento de imágenes en la pantalla gigante que se ubicaba al fondo del escenario. La composición de rosas que caían como lluvia fue especialmente bella. 

Castro hizo algo espléndido esa noche, apostar por la balada romántica. 

Fuera con canciones de Mijares, Juan Gabriel o José José, Castro demostró que la canción romántica no muere y sigue en el corazón y la nostalgia de muchos. No hay pandemia que la elimine. 

Y ese género gusta a jóvenes, mayores y personas en edad madura, por lo que pude ver en el público que asistió al concierto. 

Vino bien que el anfiteatro estuviera rodeado de Millenials, pues estábamos en el centro del campus de la Universidad de San Diego, visible para los estudiantes que viven en el campus, quienes escucharon las baladas de los cantantes desde sus balcones y ventanas. 

El público no quiso que el concierto terminara y pidió a voces: “Otra, otra canción!” Castro y Mijares regresaron con varias canciones. Entre ellas la afamada “Azul”, que sólo incorporó al final. 

Castro deliberó un austero “gracias” y recogió varios ramos de flores en el escenario. 

Mijares fue muy aplaudido y el público agradeció mucho su talento a la hora de bailar. 

Pensé que ése era el final del concierto y ya estaba caminando para salir del recinto cuando los dos cantantes con la resonante voz de Mijares cantaron una canción más con algo de rock and roll. 

Muchos de los asistentes que también ya se habían levantado para irse, se pusieron a bailar en la última fila del anfiteatro. 

Un concierto sin desperdicio, que supo contentar los corazones de los más románticos. Lo recomiendo.

 
 
 



 
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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