Del sur de Los Ángeles a Harvard y a West Point

Miriam Morán, centro, es madre de Arnulfo Morán, quien viajará a la academia Militar de West Point el domingo y Jesús, quien viajará a principios de agosto a la universidad de Harvard. (Foto de Agustín Durán/Latinocalifornia.com)

Los Ángeles, Ca.- Miriam Morán nunca se imaginó que siendo inmigrante, con un inglés limitado y  con un trabajo de limpiar casas, en conjunto con  su esposo, también inmigrante y limpiador de autos, pudieran darle lo necesario a sus hijos para poder ser aceptados en dos de las universidades más prestigiosas de todo Estados Unidos.

Aunque el objetivo de los padres de origen salvadoreño, siempre fue el hacer lo necesario para que sus pequeños fueran a la universidad, el recibir la noticia de que sus dos hijos menores, Jesús y Arnulfo, ambos de 18 años, casi gemelos por unos minutos, fueran aceptados en la universidad de Harvard y la Academia Militar de West Point, fue un momento inolvidable para la familia.

“Me puse a llorar de emoción”, dijo su madre.  “No podía creer que mis hijos habían sido aceptados en dos de las universidades más prestigiosas del país”.

“Ahora nos damos cuenta que valió la pena las desveladas y el estar sobre de ellos para que hicieran la tarea, el castigarlos de la actividad que más les gusta y quitarles los celulares cuando bajaban de calificación”, expresó la señora.

Sin embargo, Morán reconoce que no importa que tanta disciplina les hubiera aplicado a sus hijos, sin el programa  de USC, Neighborhood Academic Iniciative (NAI), la historia de la familia hubiera sido diferente.

“Creo que hubieran llegado a la universidad, pero a Harvard y West Point, no lo sé”, agregá. “En el programa NAI le sacaron todo su potencial como estudiantes y ahora hasta se marchan becados.

NAI es un programa que inició hace más de 20 años en la Universidad del Sur de California (USC), una de las más prestigiosas del estado, donde generalmente asisten los estudiantes más calificados y con más altos ingresos.

“El objetivo del programa es preparar a los estudiantes de bajos recursos, que viven en los alrededores del plantel, para ir a la universidad y para que experimenten las mismas oportunidades académicas que el resto de los jóvenes universitarios”, expresó Kim Thomas-Barrios, directora ejecutiva de NAI.

A través de NAI, se pide un compromiso tanto de los padres como de los alumnos para que los estudiantes participen en tutoría y programas de asistencia, así como asistir todos los sábados por cinco horas, durante seis años a clases de inglés y matemáticas entre otros cursos.

En el programa el compromiso también es con los padres porque ellos tienen que participar los sábados, por lo menos dos veces al mes,  en juntas de 3 horas.

Y fue precisamente lo que hizo la señora Morán, quien siempre participaba en las reuniones, llevaba a sus hijos a donde fuera necesario en relación a la escuela, estaba al tanto de que hicieran su tarea y al final del mes revisaba sus calificaciones.

Al final de la preparatoria y si los alumnos cumplen con los requisitos, USC los acepta con una beca completa, sin embargo, los estudiantes tienen la oportunidad de solicitar acceso a otras universidades, tal fue el caso de Jesús Morán, con un promedio de 4.3, fue aceptado en las universidades de Yale, Stanford, USC y Harvard.

En el caso de su hermano, Arnulfo, con un promedio de 4.2, también fue aceptado en diferentes universidades, pero  prefirió la Academía Militar de Estados Unidos West Point, una institución de alto prestigio y donde se necesita más que buenos grados, y una recomendación de un alto funcionario para ser aceptado.

Thomas-Barrios indicó que NAI es un programa muy intensivo y serio, es por eso que se pide el compromiso de los padres porque es muy difícil que un estudiante lo pueda hacer sólo, siempre necesitará el apoyo de sus padres tanto en el programa como en el hogar.

Al preguntarle a la mamá sobre la disciplina y los valores que les inculcó a sus hijos para que vieran lo importante de la educación, Morán indicó:

“A mi hijo Arnulfo lo tuve que sacar de soccer porque un día me llegó con una “C” en sus calificaciones y le dije que eso no era aceptable”, agregó. “Siempre les decía a mis hijos que si no querían trabajar como ellos (sus padres), entonces tenían que dar lo mejor en la  escuela”.

La mamá agregó que la tarea era prioridad en el hogar y todos sus hijos no podían hacer otra cosa, ni ver televisión o jugar si no  habían terminado su trabajo con la escuela.

“Cuando los castigaba en ocasiones yo me ponía a llorar porque a mi me dolía también”, dijo Morán. “Uno quiere que sus hijos tengan todo y no limitarlos en nada, pero no siempre es lo mejor”.

Actualmente, Jesús prepara las maletas para viajar a Cambridge Massachusetts a principios de agosto y Arnulfo se prepara para viajar a Nueva York el próximo domingo.

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