Latinoamérica se activa y Europa cierra otra vez sus puertas

Danilo Díazgranados

La segunda ola de contagios de la pandemia ya está aquí, tal y como se había previsto. Lo peor: ataca nuevamente con furia y saña a Europa, y la respuesta de sus autoridades no se ha hecho esperar, al aplicar regulaciones más severas de confinamiento, con las cuales pretender disminuir los altos índices de contagio y fallecimientos, así como una recaída más fuerte de la economía.

Mientras tanto, en este lado del mundo, la situación es totalmente diferente. Los gobiernos han iniciado una suerte de relajamiento de las medidas, a pesar del nulo e imperceptible descenso de las víctimas por la infección. Lo peor, no ha pasado…

En Europa, los ciudadanos hastiados de tanto encierro han comenzado a salir a las calles a manifestar, de manera muy violenta en la mayoría de los casos, su total desacuerdo con el nuevo periodo de confinamiento, contraviniendo las órdenes emanadas por los gobiernos, cuyos líderes insisten en no dar tregua a la pandemia y creen que es la única solución posible para evitar una mayor amplitud del radio de contaminación.

En el caso de América Latina, muchas de las economías locales han iniciado su proceso de despertar del aletargamiento y han entendido que la clave está en, precisamente, aplicar medidas de bioseguridad y poner en marcha campañas de información hacia toda la población para que comience a cuidarse responsablemente. Total, el COVID-19 vivirá entre nosotros de manera indefinida, así que lo más prudente es conocer, aplicar y cumplir con todos los protocolos de salud e higiene descritos y suficientemente documentados por los organismos que se ocupan del tema a nivel mundial.

Los resultados económicos en la región europea comienzan a ser, insistentemente, los protagonistas de las portadas de los principales medios locales, ya que cuando se pensaba que todo estaba yendo sobre ruedas, que el tren de la economía estaba nuevamente encarrilándose, pues vuelven el miedo y la inseguridad a apoderarse de los resultados de los indicadores macroeconómicos y de las perspectivas sobre el devenir económico.

El cierre de sectores enteros de la economía al parecer no ha sido la solución para evitar el contagio. Cae la economía, se desanda el trecho recorrido. Se van al piso las proyecciones que hablaban de una recuperación en ciernes. Ahora, Latinoamérica vuelve a constituirse en territorio de esperanza, mientras que Europa se cierne en la más absoluta de las ambigüedades por cuanto no se sabe cuántas víctimas después volverá a abrirse la economía.

Se endurecen las restricciones en Europa. Se relajan en América Latina. Lo cierto del caso es que el tira y encoge en el cual se han convertido las disposiciones de los gobiernos para poner un poco de freno al avance del COVID-19, están horadando los cimientos de la economía a escala global.

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