Trump: desafío a la razón

María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo*

La esperanza  que algunos abrigaron en el sentido de que Donald Trump recapacitaría y le daría al Covid-19 la importancia que requiere después de haberse infectado se ha desvanecido totalmente. El mandatario es el mismo de siempre y nos ha vuelto a demostrar que no está dispuesto a dar marcha atrás al comportamiento irresponsable y errático que lo llevó a contagiarse y a esparcir el virus entre quienes lo rodean.

En su esfuerzo por dar la apariencia de que se encuentra en buenas condiciones, pese a que tuvo que ser hospitalizado de emergencia el pasado viernes, Trump ha incurrido en conductas reprochables como la de haber salido del hospital el domingo por la tarde a bordo de su camioneta SUV para saludar a sus seguidores. Al presidente no le importó poner en riesgo la salud de los miembros del Servicio Secreto que tuvieron que acompañarlo. Varios médicos han opinado que el hecho de estar con una persona infectada en un vehículo blindado donde no puede circular libremente el aire aumenta de manera significativa las posibilidades de contagio, aun cuando se utilice una mascarilla.

No contento con esa irresponsabilidad, Trump insistió en que los médicos lo dieran de alta el lunes y envió un tuit que es un verdadero desafío a la razón y una muestra más de su narcisismo y falta de empatía. En su mensaje, el presidente dice: “No tengan miedo del Covid. No dejen que domine su vida…Yo me siento mejor que hace 20 años”. 

Trump ignora por completo que más 210 mil personas han fallecido en Estados Unidos a causa del virus y que prácticamente nadie de quienes tengan la desgracia de contraer el Covid tendrá el tratamiento de primerísimo nivel que se le ha dado a él. Para Trump es sencillamente imposible pensar por un momento en los demás y escuchar la voz de los médicos.

Al salir del hospital y llegar a la Casa Blanca, Trump volvió a comportarse de manera errática al subir las escaleras y quitarse la mascarilla para que las cámaras lo tomaran, sin importarle nuevamente contagiar a quienes estaban cerca de él.  Aunque sus seguidores celebran estas acciones como una demostración de la fortaleza del presidente, la realidad es que las consecuencias de su conducta son nefastas y contraproducentes para sus fines de ganar la reelección.

A nivel mundial Estados Unidos es el país con mayor número de defunciones por el Covid -19 y la Casa Blanca es ahora uno de los principales focos de contagio del mortal virus. Hasta ahora por lo menos 11 de los asistentes y allegados de Trump han resultado infectados, por lo que reina un ambiente de desconfianza y temor entre ellos. Muchos de quienes trabajan en la Casa Blanca se preguntan si, debido a la reticencia del mandatario a usar mascarillas, se les colocó en un riesgo innecesario. Millones de ciudadanos sabemos que, si Trump no fue capaz de protegerse a sí mismo ni a su familia, menos podrá hacerlo con el país, por lo que definitivamente no merece quedarse en el cargo.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

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