Más pobres en América Latina por la pandemia

 

 

Danilo Díazgranados

La avalancha de malas noticias pareciese no tener fin para América Latina. La pandemia ha hecho estragos en la región y sus consecuencias, desde el ámbito económico y social, son incalculables.

Organismos como el Banco Mundial, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y el Banco de Desarrollo Regional constantemente están recalculando las cifras proyectadas del comportamiento de los principales indicadores económicos de Latinoamérica. Al parecer, ninguno puede ofrecer un diagnóstico preciso de la magnitud del problema, porque cada día aparecen nuevos indicios que señalan que todo puede empeorar…

Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, se sumó al grupo de voces que han manifestado su preocupación acerca de la fragilidad que ha mostrado la región para enfrentar la pandemia, advirtiendo que, en caso de que las autoridades de los países no tomen decisiones, la crisis del covid-19 podría sumar más de 10 millones de personas a las estadísticas de la pobreza.

Las cifras ya de por sí resultan alarmantes. Urge, entonces, establecer mecanismos de integración regional seria, “forjando un bloque comercial hemisférico, de casi 1.000 millones de personas”, según palabras de Moreno. Agregó que la ausencia de decisiones concretas podría ocasionar un estancamiento económico, que dé al traste con 20 años de ganancias en la zona.

Y efectivamente es así. Durante las dos últimas décadas, América Latina había experimentado un importante repunte en algunos de sus principales indicadores. A diferencia de la crisis de las hipotecas suprime de 2008, que afectó seriamente la economía mundial – y de la cual la región no resultó tan impactada-, en esta oportunidad tiene un margen limitado para amortiguar el golpe que supone la pandemia. De allí, que se amerita trabajar en proyectos de tipo hemisféricos, en los cuales los gobiernos adopten iniciativas conjuntas y esquemas que les permitan ofrecer soluciones concertadas a los problemas regionales.

Hay que trazar una ruta segura en esta época post pandemia. Millones de habitantes de la zona corren el riesgo de seguir abultando las filas de pobres. Y no es justo que los problemas históricos de desigualdad social, falta de oportunidades, desempleo y pobreza, entre otros, se sigan incrementando como consecuencia de la crisis sanitaria, y por la incapacidad de los líderes y la falta de iniciativas. El momento se hace propicio para constituirse en un importante bloque regional, que aporte soluciones consensuadas que ayuden a paliar las graves desigualdades económicas que pululan en Latinoamérica. El tiempo corre en contra.

 

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