Democracia o autoritarismo

María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo*

No se trata, a mi juicio, de elegir solamente entre republicanos o demócratas sino entre autoritarismo o democracia, división o unidad e incluso entre ineptitud o capacidad.

La opción que tenemos los votantes de Estados Unidos este 3 de noviembre va más allá del tradicional partidismo al que nos enfrentamos cada cuatro años para elegir al presidente de este gran país. Esta elección es, fundamentalmente, un referéndum sobre lo que nos ha dejado hasta ahora la administración Trump.

Si bien durante los primeros tres años de este gobierno la economía marchó por buen camino gracias, en gran medida, a los cimientos sólidos que dejó Barack Obama, hoy el escenario es catastrófico. Debido al mal manejo del coronavirus, al que Trump a propósito le ha restado importancia desde un principio, más de 190 mil personas han fallecido y millones están sin empleo. A estos desastres se suma otro igualmente grave: el de las tensiones raciales y protestas desencadenadas por la brutalidad policiaca contra los afroamericanos en varias partes del país.

La respuesta de Trump ha sido absolutamente errática. En lugar de tratar de unir al país y calmar los ánimos, se ha dedicado, como es su sello, a incitar la violencia, mediante el ambiguo mensaje de que es el presidente del “orden y la ley”.

Nada ejemplifica mejor esta actitud que su reciente visita a Kenosha, Wisconsin, donde hace unos días un policía blanco tiroteó siete veces por la espalda al afroamericano Jacob Blake. El presidente no sólo rehusó reunirse con Blake y sus familiares, sino que en sus discursos ni siquiera mencionó el nombre de la víctima. Peor aún: justificó al joven de 17 años que con un rifle asesinó a dos personas durante una de las protestas que tuvieron lugar en esa ciudad como consecuencia de la agresión contra Blake.

El contraste entre Biden (izquierda) y Trump(derecha) quedó claro durante la visita que ambos hicieron a Kenosha. Foto: Internet.

El contraste con la actitud mostrada por Joe Biden no puede ser mayor. El candidato demócrata también fue a Kenosha, pero habló por teléfono con Blake, quien está hospitalizado, y se reunió con su familia para ofrecerle apoyo. Habló también con líderes religiosos, policías y activistas. Condenó la violencia en todas sus formas, pero con un mensaje claro: está decidido a ser el líder de la unidad, de la empatía y la esperanza. No del miedo y de la división como Trump.

Faltan menos de dos meses para la elección y las encuestas continúan favoreciendo a Biden. Trump, por su parte, parece estar cada vez más desesperado y por ello se ha dedicado a etiquetar falsamente a su opositor de “socialista radical” y a sembrar la idea de que las elecciones serán fraudulentas.

En su afán desenfrenado por ganar a toda costa ha llegado al grado de pedirle a sus seguidores que voten dos veces: por correo y luego en las urnas. Esta conducta, además de ser ilegal, crearía un enorme caos. Por increíble que parezca, esto es justamente lo que parece buscar Trump: descarrilar la democracia. Impedir que ello ocurra depende de cada uno de nosotros.

  *María Luisa Arredondo es la fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

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