México: guerra de videos comprometedores

María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo*

La filtración de dos videos en los que aparece Pío López Obrador, hermano del presidente de México, recibiendo sobres con billetes supuestamente destinados a fortalecer la causa de Morena, ha puesto en entredicho la imagen de honestidad del presidente y su promesa de erradicar la corrupción a cualquier costo.

Todo indica que la filtración de esos videos, grabados en 2015, es una respuesta a las imputaciones del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, contra prominentes políticos del PRI y del PAN a quienes acusa de haber recibido sobornos a cambio de votar por la reforma energética, así como recursos ilegales de la empresa Odebrecht. La lista de acusados incluye a los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Otros implicados son el excandidato presidencial panista Ricardo Anaya, tres gobernadores y varios senadores y diputados. A todos ellos López Obrador los considera parte de la mafia del poder y de la inmundicia que caracterizó a las administraciones anteriores a la suya.

El presidente López Obrador (derecha) con su hermano Pío. Foto: Internet.

Los videos que muestran a su hermano Pío aceptando de manera clandestina dinero de David León, quien en ese entonces era asesor del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, representan un serio revés para la credibilidad de López Obrador, quien toda la vida se ha ufanado de ser incorruptible y llegó a la presidencia con la firme promesa de castigar a todos los corruptos, aun cuando se tratara de su propia familia.

El mandatario se ha metido en camisa de once varas porque, al ser interrogado sobre los videos de su hermano, dijo que no se trataba de actos de corrupción ni de extorsión sino de simples aportaciones de la gente para apoyar a Morena, que en 2015 ya se había constituido como partido político.

Desde el punto de vista jurídico, las declaraciones del presidente resultan insostenibles porque las leyes mexicanas establecen claramente que es un delito recibir dinero en efectivo para una campaña electoral y no reportarlo a las autoridades. Esta prohibición tiene como propósito evitar que ingrese dinero ilícito a las campañas políticas, ya sea del narcotráfico, de un país extranjero o de las arcas públicas de otro gobierno.

El asunto, en todo caso, abre numerosas interrogantes que merecen ser disipadas. ¿Por qué se hicieron las aportaciones de manera clandestina? ¿Por qué el dinero no se reportó ante el INE si Morena ya era un partido político? ¿Por qué se grabaron los videos? ¿Quién los filtró?

Por lo pronto, el PAN no se ha cruzado de brazos y ya presentó una demanda ante la Fiscalía General de la República (FGR) para que se abra un proceso contra Morena por los posibles delitos de peculado, desvío de recursos públicos, defraudación fiscal, financiamiento ilícito a campañas electorales y lavado de dinero, entre otros.

Las autoridades encargadas del caso deben demostrar ahora que no harán distinciones para aplicar la ley. Lo mismo deben castigarse los delitos de los gobiernos pasados que los del actual pues, como hemos visto, nadie está exento de cometer ilícitos. Y López Obrador haría bien en aplicar aquella máxima de que “el buen juez empieza por su propia casa”.

*María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

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Un comentario sobre «México: guerra de videos comprometedores»

  1. Es desde luego un reto para AMLO que debe servir para confirmar o no su ideario político. La credibilidad creo cuesta mucho edificarla, pero muy poco perderla. Fíjate lo que está pasando estos días con el rey emérito de España, Juan Carlos I, y el papelón que le toca jugar a su hijo Felipe de Borbón.

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