AMLO: “nada de medias tintas”

María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha puesto a los mexicanos ante una falsa y peligrosa disyuntiva. Bajo su perspectiva, solamente hay dos caminos: o se está a favor de su Cuarta Transformación o se está en contra. “Nada de medias tintas”, subraya.

Esto quiere decir, ni más ni menos, que no se puede criticar ni con el pétalo de una palabra las decisiones, medidas o políticas de su gobierno porque, quien se atreva, será señalado inmediatamente por el mandatario o por sus huestes como un “conservador’, un “fifí”, un traidor a la patria que se niega egoístamente a respaldar la transformación que AMLO encabeza para hacer de México un país más igualitario y justo.

El peligro que se desprende de estas declaraciones es obvio. Se busca acallar a todas las voces que no estén de acuerdo cien por ciento en todo lo que el presidente dice o hace, como si éste fuera un ser perfecto, infalible, incapaz de fallar y de cometer el más mínimo error. Esta práctica, como bien sabemos, es propia de las dictaduras, de los regímenes totalitarios que no toleran ninguna disidencia ni fuerza opositora.

López Obrador.

Entiendo que López Obrador defienda a capa y espada su proyecto de nación y que le enojen y desalienten las críticas. Pero, en lugar de dejarse llevar por sus emociones, debería reconocer que México es una democracia y que, por lo tanto, hay pluralidad de opiniones, de ideologías y de corrientes y que todas ellas merecen ser escuchadas sin que se les demonice.

AMLO no debería olvidar tampoco que una de sus principales promesas al llegar al poder fue la de fortalecer la democracia y que su gobierno es justamente el resultado de la larga y cruenta lucha que libraron millones de mexicanos para terminar con la hegemonía del PRI y lograr la alternancia de los partidos políticos.

Hay que destacar, por otro lado, que, si bien hay muchos que detestan a López Obrador, muchos otros simplemente están en desacuerdo con algunas de sus medidas. No es que estén en contra de las metas del gobierno como el combate a la corrupción y el darle prioridad a los pobres sino de los métodos para alcanzar esos objetivos. No se entiende, por ejemplo, cómo el presidente piensa financiar sus programas de asistencia social si se rehúsa a dar apoyo suficiente a las pequeñas y medianas empresas que, debido al coronavirus, tendrán que cerrar sus puertas, despedir a sus trabajadores y dejar de pagar impuestos.

Por último, AMLO debe recordar que no solamente es el presidente del sector que lo apoya sino de todos los mexicanos, entre ellos los que no están de acuerdo con él. Nada gana con atacarlos y tratar de silenciarlos. Por el contrario, con esta actitud, ahonda las diferencias, promueve el odio y el rencor y al final el país sale perdiendo.

*María Luisa Arredondo es la fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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