Piñera se burla de la ciudadanía chilena al fotografiarse en la Plaza Dignidad

Piñera en la Plaza de la Dignidad. Foto: Internet.
Piñera en la Plaza de la Dignidad. Foto: Internet.

 Por Francisco Leal Díaz
Desde Santiago de Chile

El Presidente de Chile, Sebastián Piñera, se ha burlado una vez más de la ciudadanía al tomarse fotos en la Plaza Dignidad (Plaza Italia), escenario de intensas manifestaciones sociales tras el estallido social del pasado 18 de octubre de 2019. Parece una premeditada acción revanchista, ahora que el polémico mandatario chileno —con cinco puntos de aprobación— ha recobrado nuevos bríos con la aparición de la pandemia del coronavirus.

Lo cierto es que Piñera se ha ufanado al recorrer el viernes 3 de abril el ahora desolado escenario de tantas protestas sociales —concitando una de ellas a cerca de un millón y medio de manifestantes—, exigiendo una sociedad más justa, terminar con los privilegios de unos pocos, igualdad de oportunidades para todos, No + AFP, salarios justos para los trabajadores, fin a los sueldos millonarios de parlamentarios y servidores públicos, equidad de género, educación gratuita para todos, salud digna para los sectores más desprotegidos, fin a la represión de las autoridades encargadas del orden público…

SIN PUDOR NI RECATO

Piñera se fotografió sin pudor ni recato en el mismo escenario donde se ha reprimido brutalmente a cientos de jóvenes, donde se han lanzado cientos de bombas lacrimógenas, donde se han disparado a diestra y siniestra mortales perdigones dejando ciegos a muchos manifestantes —entre ellos Fabiola Campillay y Gustavo Gatica—, y ocasionándoles la pérdida de un ojo a medio centenar de jóvenes, en protesta por el nefasto sistema neoliberal que el mandatario ha defendido a ultranza, hasta el día de hoy.

Piñera se fotografió sin pudor ni recato en el mismo escenario donde se reprimió con dureza a manifestantes pacíficos, mientras a un par de cuadras grupúsculos de delincuentes saqueaban un supermercado ante la complaciente mirada de representantes del orden público. Ah, pero eso sí, habría que reprimir a los miles de manifestantes pacíficos que enarbolaban banderas de lucha por una sociedad más justa y sin privilegios.

Piñera se fotografió sin pudor ni recato en el mismo escenario donde mientras se reprimía a manifestantes pacíficos, con verdadera saña por carabineros, hordas delictivas asaltaban e incendiaban, a media cuadra el hotel Príncipe de Asturias, cuyos pasajeros, muchos de ellos turistas europeos, vieron en peligro sus propias vidas, ante la complaciente mirada de efectivos del orden público (a media cuadra), encargados precisamente de velar por la seguridad ciudadana.

Piñera se fotografió sin pudor ni recato en la Plaza Dignidad, a escasos metros del Centro Cultural Alameda, epicentro de históricos eventos culturales, donde se proyectaron las mejores producciones cinematográficas del mundo, espectáculos de real jerarquía imposibles de ver en otros escenarios; icónico Centro Cultural que a la fecha, tras el estallido social, funcionaba como Centro de Primeros Auxilios para atender de emergencia a jóvenes manifestantes y heridos de la primera línea, golpeados y reprimidos violentamente por las denominadas “fuerzas del orden público” (léase “carabineros)”. Una tarde de refriega el Centro Cultural Alameda ardió a causa de bombas lacrimógenas lanzadas por los uniformados a la techumbre del recinto, ardiendo profusamente, ante la mirada impotente de los asiduos a este centro y amantes de la cultura de calidad.

Piñera se fotografió sin pudor ni recato en la histórica Plaza Dignidad, a media cuadra del emblemático Museo Violeta Parra, levantado con esfuerzo y sacrificios para honrar la figura de la prolífica folklorista chilena, quien con sus emotivas canciones dio a conocer a Chile por el mundo entero, a este Chile acongojado por históricos abusos y represiones al pueblo. El Museo Violeta Parra, la inspirada creadora de la inmortal composición “Gracias a la vida”, fue igualmente mancillado por bombas lacrimógenas lanzadas por fuerzas del orden bajo el pretexto de “dispersar a manifestantes”. En un primer incendio, el Museo Violeta Parra quedó semi destruido, ante la consternación internacional de los eternos admiradores de Violeta. No contentos con esa bárbara destrucción, los “guardianes del orden público” lograron destruir por completo el Museo Violeta Parra en una siguiente y confusa batahola.

Piñera se fotografió sin pudor ni recato en la Plaza Dignidad, en el mismo escenario donde —desde el 18 de octubre de 2019— se reprimió brutalmente a quienes exigían (y continúan exigiendo), una mejor calidad de vida, más digna, más justa, con oportunidades para todos… Piñera osó fotografiarse —mofándose— en el mismo escenario donde cinco organizaciones internacionales de Derechos Humanos han levantado la voz reclamando por “violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos”, precisamente allí, donde el mandatario chileno posó, el viernes 3 de abril, en una actitud revanchista, de patético triunfalismo, tal vez por haber subido un par de puntos en las encuestas.

ALTANERO Y ARROGANTE

Un triunfalismo altanero, arrogante, pues Piñera ha usufructuado del abrupto contexto mundial de la pandemia del coronavirus. Tal vez se solaza ante la nueva realidad que ha tomado el curso de la historia del país; el ejército en las calles —como pretendió siempre—, al instaurar el toque de queda; cuarentena total y/o voluntaria en todas las regiones del país; y una ciudadanía atemorizada —cada día más—, ante las cotidianas cavilaciones de un ministro de Salud que se siente omnipotente.

Las explicaciones de Sebastián Piñera, mediante un tuit ante tan infantil e irreflexiva acción, mueven a risa. Escribió: “Regresando a mi casa —explicó—, pasé por Plaza Baquedano, me bajé un par de minutos a saludar a un grupo de carabineros y militares que ayudaban a dirigir el tránsito, me saqué una foto y continué mi camino. Lamento si esta acción pudo mal interpretarse”.

CRÍTICAS EN REDES SOCIALES

Las críticas y comentarios no tardaron en inundar las redes sociales:

Jaime Quintana, senador: “Primero pintan el monumento (estatua del general Manuel Baquedano), después Piñera se toma fotos. ¿Qué viene ahora? ¿Un consejo de gabinete en Plaza Dignidad? Parece que los expertos en acelerantes están en La Moneda”.

Daniel Jadue, alcalde de Recoleta: “Cuando comenzaron las masivas movilizaciones, Sebastián Piñera prefirió salir a comer pizza; ahora, en plena pandemia, posa para fotografiarse en la Plaza Dignidad. Sí, allí mismo donde su gobierno permitió violar los Derechos Humanos. ¡Indolente, es poco!

Gabriel Boric, diputado: “El permanente afán de protagonismo de Sebastián Piñera atenta contra el liderazgo que requiere un jefe de Estado en circunstancias normales, pero sobre todo en una crisis como la actual. Su visita a Plaza Dignidad durante la cuarentena es una provocación despreciable”.

 Heraldo Muñoz, presidente del Partido Por la Democracia (PPD): “¡Increíble! El Presidente Piñera se pasea por Plaza Dignidad mientras el gobierno pide a la gente que se quede en casa. Esta es una provocación e irresponsabilidad, impropia para un jefe de Estado en plena crisis de pandemia, que divide al país en momentos en que se requiere unidad”.

Como diría Condorito, el país requiere una explicación y de boca del propio Presidente Piñera. Es más, la ciudadanía exige una clara cuenta de por qué Piñera se fotografió “sin pudor ni recato” en la histórica Plaza Dignidad… particularmente en momentos en que los ciudadanos se encuentran sumidos en el dolor provocado, esta vez, por el flagelo de la pandemia del Covid-19…

Francisco Leal Díaz

 

 

 

 

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