Trump: éxito económico en entredicho

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo*

Si de algo se ufana Donald Trump es de sus logros económicos. Bajo su administración, suele jactarse, el país ha experimentado una prosperidad que jamás se había visto.

Con frecuencia, el presidente cita como ejemplo el espectacular crecimiento que ha tenido la Bolsa de Valores desde que asumió el poder.

Sin embargo, una mirada crítica a las cifras macroeconómicas revela que el panorama no es tan halagüeño como lo pinta. Cuando Trump llegó a la Casa Blanca, prometió aumentar el producto interno bruto (PIB) por lo menos en 3% cada año. Para ello implementó enormes recortes a los impuestos de los multimillonarios y aumentó de forma considerable el gasto gubernamental. A pesar de estas medidas, en 2018, el crecimiento fue nada más del 2.3%, porcentaje que no solo quedó lejos de la meta propuesta por el mandatario, sino que resultó mucho más bajo que el logrado por Jimmy Carter en 1979, cuando la economía creció 3.16% y con Bill Clinton cuando se alcanzó la cifra de 2.68%.

Tanto Trump como los miembros del Partido Republicano subrayan que, aunque la economía de Estados Unidos no ha alcanzado el crecimiento prometido, es mayor al de Europa y Asia.

Los demócratas, sin embargo, argumentan que Trump ha hecho muy poco para mejorar la economía que heredó de Obama, quien realmente fue el que sacó adelante al país de la Gran Recesión de 2008-2009. Se quejan, además, de que el actual gobierno lo único que ha hecho es elevar el déficit federal a niveles sin precedente y consideran que la fórmula de recortar más impuestos y tener menos regulaciones es solamente un estímulo temporal para el crecimiento económico.

Aunque el desempleo, que bajó de manera drástica durante la presidencia de Obama, ha continuado a la baja y se estima en solo el 3.6%, muchos de los nuevos trabajos que se han creado no son bien pagados y carecen de beneficios. A ello se agrega el hecho de que en varios estados, especialmente en las zonas altamente urbanas, los precios de las casas e incluso las rentas están por los cielos, lo que ha creado una seria crisis de vivienda.

Debido a ello, una gran parte de la clase media y trabajadora no se ha beneficiado de la bonanza actual. Quienes tienen inversiones en la Bolsa de Valores y poseen una casa propia son la minoría.

El estado de la economía será, sin duda, uno de los grandes temas a debatir en la próxima contienda presidencial. Trump confía en que la reciente firma del tratado comercial con México y Canadá y el acuerdo preliminar al que ha llegado con China serán positivos para Estados Unidos. Pero hay numerosos retos en el camino. Para reelegirse, Trump deberá ganar Michigan, Wisconsin y Pennsylvania, estados que dependen del sector manufacturero que ha sido muy afectado por los aranceles al acero, el aluminio y los productos chinos.

Los demócratas, por su parte, si de verdad desean derrotar a Trump tienen que enfocarse no solamente en atacarlo sino en ofrecer soluciones a realistas a los problemas cotidianos que enfrenta la mayoría, tales como salarios dignos, seguro médico y viviendas a precios asequibles.

*María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

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